Política

Terminales automotrices entre el equilibrio y la presión

En una de las mesas, la convocada por Chrysler Argentina, obviamente el tema en cuestión era la situación de las terminales automotrices y lo que fue ese día la primicia de este diario sobre el lanzamiento del plan de subsidios a la venta de unidades 0 km; medida que se oficializó el miércoles pasado. Obviamente, en una mesa completa con analistas del sector, la novedad se tomó como una muy buena medida con la única salvedad del tiempo que se tardó en atender una situación más que complicada entre las automotrices. Se habló sobre la posibilidad que las terminales estén comprobando una máxima teórica de la economía real: la curva de Laffer, (elaborada por el economista Arthur Laffer) y que estudia la relación entre los ingresos fiscales y las tasas impositivas; y el punto de equilibrio entre la presión tributaria y la recaudación. Según la norma teórica, puede llegar un punto donde el incremento de la presión impositiva sea tan alto, que es más conveniente no producir o vender ya que de hacerlo a determinadas tasas se perderá plata. Y en consecuencia, se recaudará menos. Esto se estaría dando en la actualidad de las terminales del país, ante la aplicación de las Retenciones 2.0 y las tasas de exportación; especialmente para los vehículos fabricados en el país de menor gama. Por este impuesto el país estaría perdiendo ventas por unos u$s 500 millones en exportaciones (medido en casi u$s500 dólares por auto), que se podrían obtener si no se aplicara este tributo. O dicho de otra manera, la voracidad fiscal es tan alta que termina fagocitándose la posibilidad de producir más. Esto estaría cambiando, algo, a partir de la última modificación oficial al aplicar la nueva política de reembolsos. En este sentido se destacaba en la mesa la atención de Dante Sica a la situación y la presión que el ministro de Producción ejerció casi quijotescamente sobre el resto del Gabinete para que se atendiera la situación de las terminales. Casi por sorpresa, y a instancias del periodista Román Lejtman (nuevo jefe de política de Infobae), se sentó para hablar con buen ánimo el canciller Jorge Faurie. Siempre diplomático pero sin huir a ningún tema, volvió a ponderar la organización del G-20 de noviembre y diciembre del 2019 en el país; al punto de mencionar que el gobierno japonés pide consejo al argentino sobre cómo administrar un evento de este nivel y que sea exitoso. ¡Qué lástima que no lo pueden votar a Macri en el exterior, se lamentaba un empresario del circuito financiero en una mesa aledaña al escuchar, vía indirecta, las reflexiones del canciller. Otro que caminaba distendido por el salón era el exministro de Economía Alfonso Prat Gay con su señora Delfina Rodríguez Beccar; evitando, pregunte quién pregunte, respuestas críticas sobre la gestión actual; militando en la línea de los que creen que es momento de apoyar y no socavar los cimientos de Cambiemos en el poder. Sólo menciona dos momentos críticos. La primera fue cuando entre marzo y abril de 2016 desde la jefatura de Gabinete de Marcos Peña se le indicó que deje de negociar un eventual acuerdo con parte de la oposición para aplicar una política de tarifas de servicios públicos a largo plazo, y desde la repartición de Marcos Peña se le indicó que eso era imposible porque hubiera provocado que el Presidente perdería poder-. La segunda fue más acá en el tiempo y cuando se le consultó sobre su “sueño tucumano”, en relación a que podría haber sido el candidato del oficialismo para las elecciones de ayer en Tucumán. Prat Gay fue seco: no tuve el apoyo necesario. No hacía falta aclara a quién o quienes se refería. Alguien que volvió a sumar minutos de requerimiento político y empresario, efecto que se notó con crecen en la cena de Conciencia, era el exministro de Producción y actual presidente del BICE, Francisco Cabrera. Se conoció que el ahora presidente del BICE, es además (dada la confianza personal que mantiene con Mauricio Macri), quién tiene a su cargo la elaboración de un largo listado de potenciales futuros funcionarios sub 45 para un eventual segundo mandato del actual Presidente. La intención de Cabrera es renovar la política, otra vez, y que el aporte se haga en gran parte desde las empresas. Muchos, rápidos, se apuraron para un nuevo besamanos con el exministro de la Producción para que su tarjeta personal esté arriba de la de cualquier otra persona. Se verá.

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