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Titular de Rapipago: "Vemos un primer semestre que va a ser duro, donde todavía lo peor no haya llegado"

Gustavo Gómez, es CEO de GIRE, empresa cuya marca más conocida es Rapipago. El ejecutivo cree que "aún lo peor no llegó en materia de recesión" y habla cómo espera que sea la relación del Alberto con el empresariado.

Gustavo Gómez, es CEO de GIRE, empresa perteneciente a los bancos Santander, CITI Y HSBC cuya marca más conocida es Rapipago cree que “aún lo peor no llego en materia de recesión”. Gómez considera que si es electo Alberto Fernández será imperioso que se conozca el equipo que lo acompañará, factor que considera clave para definir “si habrá una primera etapa de confianza o no”. También estima que el tema con el FMI “se debe resolver rápido”. A continuación, los principales temas conversados con Ámbito.

Periodista: ¿Cómo está viendo la situación del país?

Gustavo Gómez: Más allá de cual sea el resultado electoral, aunque todo parecería indicar que volvemos al peronismo, vemos un primer semestre que va a ser duro, donde todavía lo peor no haya llegado.

P: ¿A qué se refiere con que lo peor no ha llegado aún?

G.G.: Lo peor en términos de recesión, no pensamos que se dará una situación instantánea de rebote, eso no va a suceder. Es que para que ello ocurra deberían darse antes dos o tres cuestiones como ser: mostrar el equipo con el cual va a gobernar. Esto va a definir si habrá una primera etapa de confianza o no en los mercados. Segundo: el tema con el FMI se debe resolver rápido y estoy hablando antes de abril del 2020. La urgencia se debe a que no vamos a conseguir financiamiento externo. Otra causa es que viene el verano, y en general, las decisiones económicas se postergan, lo cual desde noviembre hasta marzo serán meses un poco peores que ahora.

P.: ¿Cuál es su expectativa si gana Alberto Fernández será un gobierno en materia de orientación económica distinto al de Cristina Fernández de Kircher?

G.G.: Tengo la expectativa, y hay algunas señales de que dan la impresión, que va a ser un gobierno distinto al de Cristina. Probablemente sea un gobierno más dialoguista aunque con una relación con el empresariado tensa.

P.: ¿Porque cree que las dirigencias, sindicales, empresarias, políticas les cuesta tanto ponerse de acuerdo?

G.G.: Creo que hay una crisis de confianza. Entre los gobiernos y los empresarios, los sindicalistas y entre todos los actores entre sí. Me da la impresión que ni siquiera es una cuestión de ponernos de acuerdo en los conceptos sino que tiene más que ver con la acción. Esta bipolaridad, me refiero a que podemos estar de acuerdo en hacer determinadas cosas pero cuando llega el momento, por las dudas, tomo una decisión en sentido contrario a lo que digo. Creo que todos vivimos en un proceso de desconfianza y de temor de perder lo poco que tenemos, en el caso de los empresarios de tener que cerrar la empresa, o en el caso de los gremialistas de perder poder frente al gobierno, o de los gobiernos de no ganar la reelección. Es un tema de confianza.

P.: ¿Cómo se recupera la confianza?

G.G.: La confianza se recupera con compromisos de corto plazo. Deberíamos tener sucesivos compromisos de acuerdos de corto plazo en un proceso de alimentación constante que nos permita recuperar la confianza entre nosotros. Por ejemplo, se está hablando de un acuerdo de precios y salarios y quizás no sea lo más adecuado porque ya estamos viendo que, por las dudas, están aumentando los precios. Y, entonces por “las dudas” muchos ya se están cubriendo.

P.: ¿Cómo imagina la transición en caso de ganar Alberto Fernández?

G.G.: A mí me da la impresión de que Macri y la gente de su gobierno van a estar más dispuestos a cooperar con Alberto Fernández porque además tienen que pensar en el 2023. También, por lo que les ocurrió a ellos cuando asumieron, pero me parecen que tienen un espíritu más colaborativo.

P.: Si usted pudiera hablarle al futuro presidente apenas electo, ¿qué le aconsejaría?

G.G.: Primero, que elija un buen equipo. Segundo, que dé señales de un dialogo sincero donde sea posible hablar de todo aunque sea políticamente incorrecto. Pero veo difícil que esto último se pueda lograr.

P.: ¿Cómo están viendo el tema del consumo?

G.G.: Por el lado de Rapi Pago donde cobramos impuestos y servicios vemos que el argentino es un buen pagador a pesar de la situación. No estamos viendo una caída del pago de los servicios básicos: luz, gas, agua, teléfono, internet. En este año si cayó mucho el pago de planes de auto, de las prepagas y un poco de telefonía fija. Pero en volumen de operaciones totales se ha mantenido e incluso ha crecido un poquito respecto del 2018. En los últimos 4 años hubo una caída del 2% comparando con los 4 años anteriores pero también producto un poco por hábito de consumo. Donde hubo caída de actividad fue en medicina prepaga, venta directa, ahí vimos caída entre un 15 a 20%. Y los próximos meses serán más duros.

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P.: ¿Observaron si se está dejando de pagar los servicios esenciales (luz, gas, etc.)?

G.G.: Lo que vemos es un corrimiento del pago, algunos que pagaban en el primer vencimiento ahora lo hacen en el segundo, y otros lo pagan ya vencido. Esto se observó más en los últimos dos años. También se vio que la gente restringió su consumo porque se ve una caída del monto a pagar. En tanto, por ejemplo, como la Afip estableció el pago electrónico. Ahí si hubo una caída de volumen de pagos. El servicio de cable también cayó un 5%, lo que no cae es Internet.

P.: ¿Vamos hacia la desaparición del dinero?

G.G.: En el corto plazo no. De hecho tampoco está pasando en el mundo. Si es cierto que crece menos rápido que el dinero electrónico. En Argentina el uso del efectivo está bajando un poco pero hay dos razones para que esta disminución no sea muy importante, por hábito y por el nivel de informalidad de nuestra economía. El 70% de las 7 millones de personas que pasan por nuestras redes están bancarizados, jubilados, planes sociales o personas que sacan su dinero de las cajas y se maneja con el efectivo. Y lo hacen por van al supermercado de su barrio, porque con efectivo consiguen más descuentos, etc. La propuesta de los banqueros es poner un impuesto al uso del efectivo, la verdad resulta raro poner un impuesto al uso de tu moneda de uso legal… Lo que tendría que haber es un incentivo para el uso del dinero electrónico. Nuestro negocio que era totalmente en efectivo hoy ya el 20% es en dinero electrónico y esto se logró en un año. Si a esto se le da continuidad por ahí llegamos como en Uruguay que es del 40% el uso del dinero electrónico.

P.: ¿Cree que es posible reducir el uso del efectivo?

G.G.: Creo que a veces los funcionarios toman medidas pensando en sus paradigmas y no en función de lo que necesita la gente. Por ejemplo, el uso del dinero efectivo, lo vemos desde nuestra perspectiva del negocio o en el caso del gobierno desde una visión impositiva pero cuando le preguntas a las personas, te hablan de no perder la libertad de decidir que quieren hacer con su dinero. Entonces, creo que debe ser un proceso de educación financiera en el tiempo y se necesita un acuerdo de mediano plazo.

P: ¿Cómo le gustaría que fuera Argentina en 10 años?

G.G.: Un país sin inflación, un país en donde haya diferencias pero que podamos convivir y que haya trabajo. Y, soy optimista, creo que lo llegaré a ver.

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