Política

Todos: fiesta in crescendo signada por la propia incredulidad del peronismo

Las celebraciones en el búnker del Frente de Todos demoraron hasta que las desató el propio Macri con la admisión de su derrota.

El triunfo holgado de Alberto Fernández tomó por sorpresa hasta a sus propios líderes de campaña, que demoraron hasta después de las 23 los discursos de celebración en el comando situado sobre la avenida Corrientes, en el barrio de Chacarita. Incluso mientras los candidatos de la principal fuerza opositora mantenían un silencio prudente ante la incertidumbre por la falta de datos oficiales los militantes, que se contaban por miles dentro, y fuera del bunker, habían resuelto tomar los festejos por su cuenta con cánticos y celebraciones por anticipado.

Tras una tarde de nervios recién entrada la noche comenzó a difundirse puertas adentro una versión triunfalista que con el correr de las horas corrigió hacia arriba incluso las previsiones más entusiastas. Hasta entonces había imperado la cautela y una recurrente inquietud por la demora en la carga de datos, que a juicio del kirchnerismo profundizaba las sospechas que durante la campaña sembró la oposición respecto de la labor de la empresa Smartmatic, encargada del escrutinio provisorio.

De hecho pasadas las 21 parecía ostensible, para la dirigencia, que la falta de información oficial era una maniobra del Gobierno: “queremos pedirle al oficialismo que no retenga más los datos”, demandó Felipe Solá. En la misma línea Mariano Recalde manifestó su queja y fue el primero en dar cuenta de una “diferencia impresionante” a favor del Frente de Todos.

Para entonces una multitud había colmado las instalaciones del Centro Cultural “C” y también la puerta del local. El mayor desahogo, paradójicamente, llegó de parte del Gobierno: fue cuando Mauricio Macri habló para asumir una derrota dura que se disparó un festejo que desde entonces no cedería en intensidad. La musicalización pasó de Los Redonditos de Ricota a la cumbia y los temas más bailables hasta llegar, por primera vez, a las estrofas de la marcha peronista.

Pero la celebración mutó en euforia y perplejidad al conocerse los primeros números oficiales que dieron cuenta de una diferencia de 15 puntos a favor del binomio Fernández-Fernández de Kirchner, y más amplia todavía para la candidatura de Axel Kicillof a la gobernación bonaerense con casi 50% de los votos.

Hasta ese momento las conferencias parciales, organizadas en duplas, habían intentado sortear el suspenso: pasaron Solá y Vanesa Siley (diputada nacional, jefa del gremio judicial Sitraju); Sergio Palazzo (bancarios) y José De Mendiguren (empresario UIA, diputado Frente Renovador); Luana Volnovich (diputada nacional) y el asesor Santiago Cafiero, y Victoria Donda y Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores).

Tras la confirmación de los datos del escrutinio provisorio comenzó el desfile de candidaturas por distritos. Arrancó Matías Lammens, postulante a jefe de Gobierno porteño, junto a su compañera de fórmula, la periodista Gisela Marziota, que de los binomios más rutilantes serán el que la tendrá más complicada en octubre para vencer a Horacio Rodríguez Larreta. Subieron también al escenario los postulantes a cargos legislativos Donda, Pino Solanas, Claudia Penacca, Claudio Ferreño, Ofelia Fernández, Itaí Hagman y Claudia Neira.

El clima festivo escaló a continuación con un mensaje grabado desde Río Gallegos por Cristina de Kirchner que, con un tono reposado, le demandó al Gobierno asegurar anoche mismo la difusión de “los resultados del Frente de Todos”. La exmandataria celebró el resultado con mesura y evocó en su crítica que en 2017 Cambiemos “bailó” en la provincia de Buenos Aires cuando el resultado en realidad había beneficiado a Unidad Ciudadana en primera vuelta.

El siguiente turno fue para los postulantes por la provincia de Buenos Aires con Kicillof, convertido en protagonista estelar de la noche, a la cabeza. Lo secundaron Máximo Kirchner, que ofició de maestro de ceremonias del segmento, Sergio Massa (ovacionado) y la candidata a vicegobernadora, Verónica Magario. El cierre obvio quedó a cargo de Alberto Fernández. Con el tema Salir al Sol de Fito Páez como introducción y cierre el candidato presidencial que más votos obtuvo ayer se hizo rodear de la plana mayor de los postulantes y de las representantes de organismos de derechos humanos Taty Almeida y Rosa Roisimblitt. “Se terminó el concepto de venganza y de grieta”, afirmó en el arranque. El dirigente porteño prometió impulsar “una nueva Argentina donde todos tienen lugar” y envió un mensaje al Ejecutivo: “nunca fuimos locos gobernando. Siempre gobernamos para arreglar los problemas que otros dejaron”, sintetizó. La desconcentración trasladó la fiesta a la calle Corrientes

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