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Tras el repliegue total de EE.UU., las fuerzas de Al Asad combatirán contra Turquía en Siria

El presidente Recep Tayyp Erdogan extendió la ofensiva en el norte del país árabe pese al rechazo de la comunidad internacional. De acuerdo con diversas fuentes, unos 60 civiles perdieron la vida desde el miércoles.

Washington y Ankara - El presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó ayer el completo e inmediato retiro de sus tropas del norte de Siria, en momentos que el Turquía incrementa sus ataques a la población turca en esa región y fomenta el éxodo de la población.

“Hablé con el presidente anoche después de sostener discusiones con el resto del equipo de seguridad nacional y él ordenó que comenzáramos un retiro deliberado de nuestras fuerzas en el norte de Siria”, informó el secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper a la cadena CBS. El funcionario detalló a Fox News que el número de soldados a replegar sería “menos de 1.000”.

Aunque la cifra es relativamente pequeña en relación a la cantidad de territorio, las unidades in situ funcionaban como una barrera contra las ambiciones turcas. Su mudanza implica liberar la zona. Es por eso Trump fue acusado de abandonar a sus leales aliados kurdos en la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI).

Los enfrentamientos han tenido lugar interrumpidamente en el noreste de Siria desde el miércoles, cuando Ankara lanzó una ofensiva contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos y a las que considera “terroristas” vinculadas con insurgentes dentro de Turquía.

“Nos encontramos con que probablemente tendremos fuerzas estadounidenses atrapadas entre dos ejércitos enfrentados y es una situación bastante insostenible”, justificó Esper.

“Hay una situación realmente dramática allí. Una situación provocada por los turcos, por el presidente Erdogan”, añadió el jefe del Pentágono. Esper afirmó que Washington supo tardíamente que Turquía tiene la intención de extender su ataque más al sur de lo reconocido en un principio y también hacia el oeste.

En medio de la salida norteamericana, se produjo un giro rotundo en el conflicto después que las fuerzas kurdas sellaran un acuerdo con el gobierno de Bashar al-Assad, algo impensable hasta hace pocos días. En virtud de ese pacto, las tropas de Damasco pueden ingresar más allá del río Eufrates “para proteger” la ciudad clave de Kobane, amenazada por la ofensiva turca. El acuerdo, alcanzado con la mediación de Rusia y confirmado por las partes, incluye también otra ciudad estratégica, Manbih, al oeste del Eufrates.

El presidente norteamericano justificó ayer su estrategia de poner fin a la participación de Estados Unidos en “guerras sin fin”. “Los kurdos y Turquía se combaten desde hace años”, tuiteó Trump. “Otros querrán tal vez ir a luchar por un bando o por el otro. ¡Déjenlos!, dijo el inquilino de la Casa Blanca, que prometió sin embargo “vigilar la situación de cerca”.

Trump “deshace años de trabajo para frenar al EI”, denunció el jefe de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunció el viernes que Trump había autorizado -aunque aún no activado- nuevas sanciones para disuadir a Turquía de nuevas ofensivas militares. “Podemos cortar todas las transacciones en dólares estadounidenses con todo el gobierno de Turquía”, dijo Mnuchin a la cadena ABC. “Es algo que podríamos hacer”, aseguró.

Por el momento, explicaron fuentes del Pentágono, los soldados estadounidenses retirados del norte de Siria no regresarían a su país sino que serían transferidos a otras bases ubicadas más al sur.

Mientras tanto, las tropas turcas avanzaron en profundidad sobre territorio kurdo, en una serie de ataques que les permitieron conquistar ciudades y aldeas, pero provocaron la muerte a decenas de civiles y la huida de cientos de familiares de yihadistas.

El ataque lanzado el miércoles se concentró inicialmente en una franja de territorio fronterizo entre las ciudades de Tal Abyad y Ras al-Aín, a unos 120 km de distancia, en el norte de Siria.

Ayer, las fuerzas atacantes conquistaron Tal Abyad, según la agencia turca Anadolu y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Hasta ahora sólo Ras al-Aín escapa de las fuerzas turcas que se habían apoderado de 40 aldeas desde el miércoles, según la OSDH, que cuenta con una vasta red de informantes.

En cinco días, al menos 104 combatientes kurdos y unos 60 civiles han muerto por la violencia -26 de ellos el domingo- según el OSDH. Además, provocó la fuga de 130.000 personas, según la ONU. De las víctimas civiles de este domingo, 10 se registraron en un ataque aéreo contra un convoy que transportaba a civiles y periodistas, precisó la ONG.

Con la guerra iniciada en Siria en 2011, la minoría kurda instauró una autonomía de facto en vastas regiones del norte y noreste del país, a lo largo de la frontera turca. Estas zonas están controladas por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), alianza de combatientes dominada por las YPG. Las FDS fueron además un aliado imprescindible de Occidente, especialmente de Estados Unidos, en la lucha contra el EI en Siria. Y las autoridades kurdas advirtieron reiteradamente que la ofensiva turca podría provocar un resurgimiento del grupo, aprovechando un vacío de seguridad.

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