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Triunfo provincial que anima la conveniencia de jugar a la localía

¿Un MPN rionegrino? La pregunta se imponía anoche tras la contundente victoria de un partido surgido de la antinomia entre PJ y no PJ.

(Enviado especial) El oficialismo rionegrino recibió ayer un masivo respaldo, en la segunda elección consecutiva en la que gana un frente provincial, tras la victoria del Movimiento Popular Neuquino el 10 de marzo.

La referencia neuquina no es azarosa, ya que los comicios de ayer pueden marcar un quiebre para el espacio que tiene el liderazgo absoluto del actual gobernador Alberto Weretilneck. Corrido de la cancha por el fallo de la Corte Suprema de la Nación, logró en dos semanas transferir sin goteras su caudal de votos a Arabela Carreras, su ministra de Turismo, de escasa instalación en la provincia.

Por eso, el oficialismo de Juntos Somos Río Negro (JSRN) cree que está ante una nueva etapa, donde el electorado respaldó el proyecto antes que el nombre propio. Y donde, con las otras fuerzas heridas, queda abierta la posibilidad de avanzar hacia un partido transversal que logre dominar la escena a largo plazo. Algo así como un MPN rionegrino.

Weretilneck logró tener buen vínculo tanto con el Gobierno de Cristina de Kirchner como con el de Mauricio Macri. Otra de las claves de sus vecinos de Neuquén, que suelen acomodarse a los vaivenes nacionales. Además, JSRN tiene en su interior tanto a parte del radicalismo -que gobernó la provincia desde 1983 hasta 2011-, como elementos PJ. Leve similitud con el Frente Cívico de Santiago del Estero de Gerardo Zamora. Así, la UCR que había sacado un magro 3% en 2015, ahora bajo Cambiemos no logró tampoco hacer pie.

El FpV de Soria se agrupó en los elementos más centroizquierda del PJ y otros actores como los exCC-ARI de Magdalena Odarda, su candidata a vice, pero no alcanzó a expandirse más allá de sus dominios históricos de General Roca, donde también fue intendente su papá Carlos, exgobernador que tuvo de vice a Weretilneck. Además, apostó por un armado propio, dejando de lado los designios duros camporistas y también con un desaire al PJ Federal de Miguel Pichetto. De hecho, ayer cerca de Soria se quejaban de que el kirchnerismo orgánico no se había movilizado a su favor en la campaña.

El juste de cuentas entre peronistas rionegrinos es otro interrogante que deja abierto la elección de ayer. El propio Pichetto tras votar en Sierra Grande señaló que planea un desembarco real en la provincia, adelantándose a la derrota del FpV. Más allá de cómo se rearmen, está claro que las dos oposiciones terminan muy golpeadas; y eso también alimenta la idea de continuidad de JSRN (si la gestión acompaña).

El armado de JSRN tuvo varias fortalezas. En primer lugar, comprender la lógica geográfica. Postuló a Carreras, oriunda de Bariloche, principal ciudad de la provincia con casi cien mil votantes. Puso un vice de Roca, Alejandro Palimieri, para achicarle distancias a Soria en el segundo distrito electoral. Cipolletti, el tercero, estaba garantizado: es la casa central de JSRN, donde Weretilneck fue jefe municipal. En el cuarto Viedma, dominan los estatales, ya que no tracciona ni la fruticultura ni el turismo, sino las oficinas de gobierno. En la capital, el gobernador selló la pax con ATE: pase a planta masivo y paritaria saldada con estatales y docentes.

En lógica gremial, también los petroleros de Guillermo Pereyra le dieron la espalda a Soria después de que éste declarara que no permitiría la extracción en la zona frutícola del Alto Valle. Para los productores de manzanas y peras, que veían al intendente roquense con buenos ojos, dos días antes de las elecciones Weretilneck consiguió impulsar el proyecto de extensión de la emergencia frutícola, para estirar pagos de deudas impositivas.

Una foto simbólica, cuando el viernes el gobernador se retrató con el ministro de la Producción, Dante Sica, y el senador Pichetto. Un tándem (JSRN, Casa Rosada y PJ Federal) que pareció trabajar en conjunto para evitar la victoria FpV. La pregunta abierta en el oficialismo, ahora, será el nivel de autonomía y poder que tendrá Carreras en su gestión, tras haber llegado al poder en enorme medida por la sola bendición de Weretilneck.

El PJ, en tanto, apostó a nacionalizar la campaña, dado los índices de imagen negativa que tiene en la provincia el presidente Macri. En esa apuesta, intentó pegar a Weretilneck con Macri; intento que en este diario de lunes es fácil decir que fracasó. En la provincia creen que el resultado tuvo aciertos de JSRN pero también fallas del FpV, en cuanto a no haber podido ampliar la construcción para seducir a un nuevo electorado, cerrado en repetir los resultados de las legislativas nacionales 2017. Pero, en este caso, primó lo provincial; y el liderazgo de Weretilneck tiene la posibilidad ahora de derramar en un proyecto de largo alcance.

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