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Trump abre un frente con sus socios del G-7 por Irán, China y el brexit

El mandatario estadounidense se negó a moderar la guerra comercial con Pekín. Incomodó a los líderes europeos con una abierta defensa del primer ministro británico, Boris Johnson.

Biarritz - El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a demostrar ayer, durante la cumbre del grupo de los 7 (G-7) en Biarritz, Francia, que está dispuesto a mantener tensas relaciones diplomáticas con sus socios para defender la política exterior de su administración.

La unanimidad que mostraron Trump; el presidente francés y anfitrión, Emmanuel Macron; la canciller alemana, Angela Merkel; y los primeros ministro de Japón, Shinzo Abe; de Reino Unido, Boris Johnson, y de Italia, Giuseppe Conte, en ayudar a los países afectados por los incendios en la Amazonia (ver aparte), quedó relegada en temas que vienen marcando la geopolítica global como la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el plan nuclear iraní y el brexit.

En un giro inesperado en la cumbre, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, llegó ayer por la tarde a Biarritz, donde Macron y sus pares europeos intentaron convencer al presidente estadounidense de que haga un gesto para salvar al moribundo acuerdo nuclear.

Zarif, que se entrevistó el viernes con Macron en París, se reunió nuevamente con él y con su par francés, Jean-Yves Le Drian, para “seguir las discusiones sobre las recientes medidas (examinadas)” entre los dos países, indicó el vocero del Ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Abás Mousavi.

Por la mañana, el presidente francés, que intenta convencer a Washington de que rebaje las sanciones sobre el petróleo iraní a cambio de que Teherán cumpla con sus compromisos, había anunciado que convenció a sus socios del G-7, incluyendo a Trump, de exhibir un frente unido sobre Irán. “Pactamos una comunicación común y una decisión de acción para reconciliar un poco las posiciones”, señaló.

Pero dos horas más tarde, Trump desmintió que los países del G-7 hayan acordado un mensaje común sobre Irán. “No hablé sobre eso”, dijo sin más el inquilino de la Casa Blanca a los periodistas.

El imprevisible Donald Trump agrandó también la brecha con sus socios sobre comercio al excluir cualquier desescalada en su guerra comercial con China pese a que los otros líderes del G-7 le urgieron apaciguar las tensiones.

“Solo se lamenta de no haber subido aún más los aranceles” a los productos chinos, precisó la Casa Blanca que aclaró que “se le preguntó al presidente si ‘quería cambiar de opinión sobre la guerra comercial con China’, y su respuesta fue muy mal interpretada”.

Un poco antes, Trump pudo dar la impresión de que flexibilizaba su posición sobre la guerra comercial que libran Estados Unidos y China, imponiéndose recíprocamente altos aranceles.

“Siempre me lo pienso dos veces, sobre todos los temas”, había dicho.

China informó el viernes sobre su intención de imponer nuevos aranceles a bienes importados de Estados Unidos por 75.000 millones de dólares. Washington respondió a las pocas horas con medidas de represalia que afectan a importaciones chinas por valor de 550.000 millones de dólares.

Por su parte, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien acompaña a Trump en la cumbre, agregó que el mandatario tiene la autoridad para obligar a las empresas estadounidenses a dejar de hacer negocios en China, mencionando la International Emergency Economic Powers Act, una ley federal aprobada en 1977.

La ley otorga al presidente poderes para regular el comercio internacional frente a una “amenaza inusual y extraordinaria” desde el extranjero a la política exterior de Estados Unidos, la seguridad nacional o la economía. Pero nunca se usó para inclinar la balanza en una disputa comercial.

Un tema sensible para los líderes europeos que conforman en el G-7 también fue colocado en la agenda por el mismísimo Trump: la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

En el primer encuentro con Johnson desde que se convirtió en premier británico, el republicano le prometió un “gran acuerdo comercial” una vez consumido el brexit.

“Es el hombre ideal” para dirigir la salida de Reino Unido de la Unión Europea, sostuvo Trump sobre Johnson, con quien mantiene una buena sintonía política. “Lo digo desde hace tiempo”, aunque “eso no le gustó a su predecesora (Theresa May), señaló el presidente estadounidense en tono provocador.

El acuerdo comercial que el británico ambiciona forjar con Estados Unidos para amortiguar el impacto económico del brexit, previsto para el 31 de octubre, centró el desayuno de trabajo y ambos líderes parecían optimistas sobre las posibilidades de lograrlo.

“Un acuerdo comercial muy grande, más grande de lo que jamás tuvimos” será posible rápidamente, afirmó Trump, mientras que Johnson prometió “un pacto fantástico una vez que hayamos eliminado algunos obstáculos de nuestro camino”.

Los siete miembros del club de democracias industrializadas acordaron también “reforzar el diálogo y la coordinación” sobre las crisis actuales con Rusia, pero estimaron que era “demasiado pronto” para pensar reintegrar a este país al foro, del que fue expulsado por la anexión de Crimea en 2014.

No obstante, Trump, cuyo país albergará en 2020 la próxima cumbre del G-7, está a favor de que Rusia reintegre el grupo.

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