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Trump expuso las internas de su administración al despedir a su asesor Bolton

"Estaba fuertemente en desacuerdo con muchas de sus sugerencias", escribió. El secretario de Estado Pompeo avivó más las suspicacias de los enfrentamientos en el Gobierno. Para opositores y analistas, es una muestra más del caótico manejo del ejecutivo.

Washington - Adiós a John Bolton en la Casa Blanca: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de Twitter el despido de su asesor de seguridad nacional, polémico por sus duras posturas desde Irán y Corea del Norte pasando por Venezuela y Cuba.

Washington se sorprendió con la noticia, conocida 48 horas después de que Trump revelara la cancelación de conversaciones secretas con los talibanes de Afganistán y cuando Estados Unidos y Teherán viven momentos de tensión, signados por la extrema firmeza y el ánimo de negociar del mandatario.

Si bien es demasiado pronto para decir si la partida de Bolton marcará un punto de inflexión en la política exterior del 45° presidente de Estados Unidos, la salida de este exembajador ante la ONU de reputación guerrerista, el mismo que reunió a Venezuela, Cuba y Nicaragua en “la troika de la tiranía”, indudablemente cambiará la dinámica dentro del “Ala Oeste”.

“Anoche (por el lunes) informé a John Bolton que sus servicios ya no son necesarios en la Casa Blanca. Estaba fuertemente en desacuerdo con muchas de sus sugerencias, al igual que otros en el gobierno, y por lo tanto le pedí a John su renuncia, que me fue dada esta mañana”, escribió este Trump en Twitter, al anunciar la salida de su tercer asesor de seguridad nacional después de Michael Flynn y H.R. McMaster.

El mandatario dijo que nombrará la próxima semana el reemplazo de Bolton al frente del Consejo de Seguridad Nacional (NSC en inglés) de la Casa Blanca.

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En un lacónico tuit, Bolton, de 70 años, presentó una versión diferente de las últimas 24 horas, diciendo que había ofrecido su renuncia al presidente el lunes por la noche y éste le había dicho: “Hablemos de eso mañana”.

Bolton, exembajador de Estados Unidos en las Naciones Unidas, fue notoriamente hostil a la mano extendida de Trump al líder norcoreano Kim Jong-un.

A principios de la década de 2000, la extrema firmeza del saliente asesor en este tema le había valido ser tratado como “basura humana” en la prensa norcoreana.

Poco antes de su llegada a la Casa Blanca, Bolton estimó que era “perfectamente legítimo” que Estados Unidos respondiera a la amenaza planteada por una Corea del Norte nuclear, “atacando primero”.

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El líder de la oposición demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que la decisión de Trump de echar a Bolton “es solo el último ejemplo de su enfoque de gobierno por el caos”.

El senador republicano Rand Paul saludó a viva voz la noticia. “El presidente tiene excelentes conocimientos sobre política exterior y la necesidad de poner fin a nuestras guerras interminables”, tuiteó. “Debería ser aconsejado por quienes comparten su visión”.

A modo de resumen, Robert Malley, presidente de la organización International Crisis Group, recordó que desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017 dos voces le susurraban al oído: una que le recomendaba diplomacia y no quería conflictos y otra que presionaba por la beligerancia y advertía sobre el riesgo de parecer débil.

“Con la partida de Bolton, la segunda voz sin duda perdió a su principal defensor. Esto podría crear nuevas oportunidades diplomáticas en Irán, Afganistán, Corea del Norte y Venezuela. Espero que el presidente las aproveche”, destacó.

Trump tuiteó sobre el despido menos de dos horas antes de una conferencia de prensa anunciada por la Casa Blanca y en la que tenía que participar Bolton junto a los secretarios de Estado, Mike Pompeo, y del Tesoro, Steven Mnuchin.

El jefe de la diplomacia estadounidense aprovechó la oportunidad para señalar que solía estar en desacuerdo con Bolton e insistió en su cercanía con Trump. “Estamos trabajando muy de cerca con el presidente de Estados Unidos”, dijo Pompeo.

La salida de Bolton se conoce luego de que el fin de semana Trump cancelara una reunión secreta programada en Camp David con los talibanes, con quienes Washington negoció durante varios meses un acuerdo de paz para Afganistán.

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