Trump, la agenda real y la "olvidable" cumbre

La visita del republicano al país será una de las más reducidas de la historia estadounidense. Su itinerario "super apretado" no le permitirá asistir de lleno a las ¿aburridas? reuniones oficiales.

Como reveló ayer Leandro Morgenfeld en este diario (Trump en la Argentina: ¿la visita más fugaz de la historia?), su paso por nuestro país será el más corto en la historia de las visitas de los presidentes estaodunidenses, menos de 48 horas. Algunos lo adjudican a una serie de motivaciones políticas, pero la verdad –y no es una broma- es que el magnate extraña su almohada y no le gusta dormir en camas de otros. Es así que hace poco canceló su viaje por América Latina, se fue antes de lo pautado de Singapur, acortó su viaje a Francia y suspendió la escala en Colombia (visitó 13 países en el primer año de su mandato, en el segundo apenas 7).

La idea original -irreal- del gobierno argentino era que el republicano se quedase 4 días en Buenos Aires participando de los eventos del G-20. Pero ya a principios de noviembre, las voces del oficialismo comenzaron a deslizar que la visita se acortaría a tres, con la excusa de que Trump asistiría mañana la asunción del nuevo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Pero el miércoles –contradiciendo los bulos del oficialismo- se informó que la delegación norteamericana no sería precedida por él sino por el vicepresidente Michael R.Pence junto con la asistente, consejera e hija presidencial, Ivanka Trump (lo más significativo).

El encuentro entre Trump y Mauricio Macri está pautado a las 7 de la mañana de hoy, aunque la Casa Rosada deseba ofrecer una cena de gala en la Quinta de Olivos. Se prevé que no hayan declaraciones oficiales (aunque si, sin dudas, un cumulo de “filtraciones” auspiciosas de parte de nuestro Gobierno).

El primer contrapunto serio de las ocho reuniones que planeaba tener el líder norteamericano, tras varias contramarchas y cancelado mientras viajaba hacia aquí desde el avión, iba a ser con el presidente ruso, Vladimir Putin,con quien habían pautado encontrarse el mañana a las 14:30, luego adelantado a las 11 de la mañana y “por ahora” cancelado (ver nota aparte). Los temas que quedan pendientes: la creciente tensión militar en Ucrania, la guerra en Siria, y porque no, los problemas legales de Trump.

Entre todo esto, la agenda “super apretada” que no le permitirá asistir de lleno a las –¿aburridas?- reuniones oficiales del G-20 se complementa con bilaterales con la alemana Angela Merkel, la surcoreana Moon Jae –in, y la que tal vez sea la más interesante, la con el turco Recep Tayyip Erdogan (Turkia). Con este último intentará “limar asperezas” ya que es un aliado clave en la crisis entre Rusia y Ucrania y el asesinato del periodista y Jamal Khashoggi (uno pagaría por ver el cruce de miradas entre el turco y el príncipe saudita Mohammed bin Salmán).

Esta falta de tiempo -y la confianza- con Shinzo Abe, de Japón, y Narendra Modi de India, le permitió organizar con ellos una “triateral”, y de paso hacerles “una verónica” a los devaluados líderes de la globalización Emmnuel Macrón, Theresa May y Justin Trudeau.

Pero la frutilla del postre sin dudas será la cena que mantenga con el Presidente Chino, Xi Jinping, el primer “cara a cara” entre ambos mandatarios desde que se iniciara la “guerra comercial” a principios de abril y la última de su periplo (el “rapport” personal ente los dos mandatarios es bueno).

En principio, no se espera ningún comunicado oficial ni conferencia de prensa, lo que no significa que no habrá avances, ya que esto obedecería a la estrategia de las dos partes de poder declararse ganadores (el vuelo de regreso tras la comida, le da tiempo al norteamericano de planear la estrategia comunicacional).

Cualquier cosa por encima, del permiso a los hermano Liu para volver a suelo norteamericano, hasta –especialmente- algo que sugiera una tregua (un marco de trabajo) posponiendo la suba de tarifas del 1 de enero, sería el mejor resultado de lo que será, de no ser por el chismerío, una olvidable reunión del G-20.

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