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Trump marea: ahora no descarta suavizar las sanciones a Irán

Lo evalúa para poder mantener una bilateral con el presidente iraní, Hasán Rohaní. Su propuesta habría sido el causal del cisma con el ahora ex asesor John Bolton, quien renunció el martes sorpresivamente. De confirmarse, podría afectar las relaciones con Israel.

Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descartó un eventual levantamiento de las sanciones a Irán para allanar el camino hacia un encuentro con su homólogo iraní, Hasán Rohaní, dando muestra una vez más de su ecléctica manera de manejar los conflictos internacionales.

Ávido de apretones de manos históricos y por reunirse incluso con los enemigos de Estados Unidos, el mandatario republicano sopesa desde principios de septiembre -y tras presiones del presidente francés, Emmanuel Macron durante la cumbre del G7- un encuentro cara a cara con el presidente iraní.

“Todo es posible”, respondió la semana pasada cuando le preguntaron sobre un posible encuentro en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU, a finales de mes.

Interrogado específicamente en el Despacho Oval sobre si estaría dispuesto a levantar las sanciones contra Irán para mantener un encuentro con Rohaní, Trump se mostró especialmente evasivo: “Ya veremos”, se limitó a contestar. “Creo que Irán tiene un potencial enorme”, volvió a decir, una forma de reafirmar que su administración no busca “un cambio de régimen”. “Esperamos poder llegar a un acuerdo. Si eso no es posible, también está bien. Pero creo que quieren tener éxito”, vaticinó, debido a “las enormes dificultades financieras” de la República Islámica.

Según la agencia Bloomberg, días atrás Trump habló abiertamente durante una reunión en la Casa Blanca de la posibilidad de suavizar las sanciones impuestas a Teherán a cambio de un encuentro con Rohaní. La idea del presidente tuvo seguidores, como el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y detractores, liderados por el entonces asesor de Seguridad Nacional, John Bolton. Se especula que este último desacuerdo fue la razón para despedir al “halcón” de la era Bush, partidario de mayor presión contra el régimen del ayatolá Jameneí.

La destitución de Bolton el martes podría ayudar a hacer realidad un encuentro considerado imposible durante mucho tiempo, señalaron ayer analistas.

Las relaciones entre Washington y Teherán se tensaron después de que Trump retirara a EE.UU. en 2018 de un acuerdo internacional firmado tres años antes. El mandatario consideraba demasiado laxo el texto que busca que Irán no acceda a armas nucleares.

El pacto fue rubricado por Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Reino Unido, China, Francia, Rusia y Estados Unidos), además de Alemania.

Desde Irán consideran que no se reunirán con el gobierno estadounidense mientras siga la presión.

Rohani dijo a Macron, en conversación telefónica el martes, que las negociaciones con Estados Unidos “no tienen sentido” si no se levantan las sanciones.

“No podemos ser más claros sobre el hecho de que estamos decididos a implementar esta campaña de máxima presión y que no tenemos la intención de otorgar excepciones o derogaciones”, había declarado a principios de septiembre el enviado de Estados Unidos para Irán, Brian Hook. “Estados Unidos está intensificando su campaña de máxima presión”, agregó entonces.

El nuevo giro de Trump -el último de una serie que recientemente incluyó el cancelar el diálogo de paz con los talibanes para luego proponer reabrirlo y después afirmar que “está muerto”- plantea, además, el interrogante de cómo afectará la relación con uno de sus mayores socios en el mundo, el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu.

El republicano y el primer ministro israelí han hecho una política común los ataques contra Irán y frecuentemente hacen pública su coincidencia en la necesidad de que Teherán no obtenga un arma nuclear.

Hace solo tres días atrás Netanyahu denunció que el régimen chiíta había construído y destruido un sitioX de ensayos nucleares. Washington apoyó inmediatamente esa versión.

La posibilidad de suavizar las sanciones económicas podría, en tanto, afectar la imagen del primer ministro israelí a una semana de las elecciones legislativas en ese país.

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