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Tsunami empresarial: N° 2 de GrupoTechint y Roggio, a indagatoria

• BETNAZA DECLARA HOY TRAS SALIRSE DE LIBRETO POR "APORTES DE CAMPAÑA"
Bonadio citó a ambos como acusados en la causa cuadernos. “Arrepentidos SA”: Wagner será el séptimo y Electroingeniería busca un acuerdo. Abal Medina admitió que recibió dinero ilegal para campaña K. Papelón de Oyarbide.

El sacudón empresarial desatado por la causa de los cuadernos disparó todas las alertas sobre las consecuencias económico-financieras que tendrá el caso a partir de sus imprevisibles derivaciones judiciales. Ayer, tras una febril jornada se gatillaron dos llamados a declaración indagatoria que generaron un cisma por su daño al corazón del Círculo Rojo: Luis Betnaza, el N°2 del Grupo Techint y mano derecha de Paolo Rocca fue citado como imputado luego de haberse presentado a declarar como testigo, y el juez Claudio Bonadio sumó a su ronda de indagados a Aldo Benito Roggio, titular de una de las principales constructoras que opera en el país y a nivel regional, que tendrá que presentarse el martes. Se convirtieron así en los principales imputados alcanzados por las esquirlas de los escritos del exchofer del Ministerio de Planificación, Oscar Centeno. Con esto, hasta el propio Rocca quedó en la línea de fuego. Hombres de negocios y también de la Justicia se mostraron desorientados por igual sobre la dinámica que alcanzó el caso, que bien podría mutar su denominación a "causa arrepentidos", con la nómina de imputados colaborativos que se van sumando con el correr de las horas. Ese club sumará su séptimo miembro si hoy, Carlos Wagner, extitular de la Cámara Argentina de la Construcción y de la firma Esuco termina de negociar su acuerdo para declarar bajo ese estatus. Es quien más conoció la obra pública en la era K por dentro. La sorpresa de la noche la generaron los dos detenidos de la firma Electroingeniería. Por un lado, Jorge Neyra, director comercial de la firma, busca cerrar un acuerdo con la fiscalía a cargo de Carlos Stornelli. Mientras tanto, Gerardo Ferreyra ampliará su indagatoria, pero con la estrategia de apuntalar los aportes de campaña, aunque en su caso, de manera voluntaria al proyecto kirchnerista. Sonará más verosímil que el financiamiento provisto por Ángelo Calcaterra para la campaña de 2015 a favor del kirchnerismo cuando competía contra su primo Mauricio Macri. De continuar con este ritmo, en la causa van a quedar menos imputados que arrepentidos.

Betnaza se autoincriminó al declarar el martes pasado como testigo. Luego de que el exdirector de administración Héctor Zabaleta fuera detenido y las oficinas del holding fueran nuevamente allanadas, el N° 2 del principal grupo económico de la Argentina se acercó al juzgado a aportar información. Allí señaló que los pagos que aparecen en los escritos del chofer corresponden a exigencias del Gobierno kirchnerista para interceder ante Hugo Chávez por la estatización de SIDOR (Siderúrgica del Orinoco) por el que negociaban una compensación. Afirmó que se trató de cuotas mensuales u$s100.000 para destrabar el acuerdo. Fue el primero de los empresarios en apartarse del libreto que (coordinadamente) los tenía como víctimas de una extorsión a cambio de financiar las campañas electorales kirchneristas. Su llamado como imputado se definió en ese mismo momento.

Roggio declaró el lunes como imputado en la causa AySA por los supuestos sobornos de la brasileña Odebrecht y a contramano de sus pares en el expediente de los cuadernos, negó los cargos y cualquier erogación de dinero. Pese a que aparece una sola vez mencionado en los escritos, su citación se definió en simultáneo a la difusión del escrito que presentó ante el juez Sebastián Casanello. Es uno de los hombres más poderosos de la obra pública en varias jurisdicciones y con ramificaciones e influencia a nivel regional.

Estos nuevos llamados mantuvieron la vorágine que -pese a que se mantiene el secreto de sumario- tuvo el expediente en la jornada de ayer. Se amontonaron como novedades la negativa a arrepentirse del expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain, que negó los cargos. Y, visiblemente nervioso, hasta llegó a trenzarse a trompadas con los periodistas que lo aguardaban a la salida de tribunales. Armando Losón, del Grupo Albanesi, logró tramitar su salida luego de obtener el miércoles su carnet de arrepentido.

Pero quien rompió el molde fue el exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, que admitió que efectivamente recibió dinero sin declarar (al menos) para la campaña electoral de 2013, de manos de Roberto Baratta, pero que creyó que eran "aportes voluntarios" de los privados. De esa forma, buscó desligar a su asesor Martín Larraburu. "Siempre entendí que dichos aportes de privados eran voluntarios y de ninguna manera exigidos bajo coerción", dijo. Ese argumento terminó por cerrar el círculo en la hipótesis que había planteado el fiscal Carlos Stornelli. Y en definitiva, comprometió a Cristina de Kirchner con la maniobra, además de a sí mismo.

Todo ello ocurrió sin contar el paso de comedia que protagonizó el exjuez Norberto Oyarbide que previo a hacer catarsis por radio sobre lo comprometido de su situación tras declarar que fue presionado por el espía "Jaime" Stiuso y por el exoperador judicial Javier Fernández, amagó con declararse arrepentido y terminó haciendo una denuncia penal por los hechos que él mismo declaró y sobre los que debió alertar hace casi una década, cuando estaba en funciones y tuvo a su cargo el caso. Apuntó hacia el expresidente Néstor Kirchner como fuente de esas presiones. La consecuencia de esta saga fue la confirmación del adelanto de Ámbito Financiero sobre la posible reapertura de una causa de enriquecimiento ilícito contra Cristina bajo la figura de "cosa juzgada írrita", a partir de la confesión del juez que la sobreseyó, solicitada anoche por la Unidad de Información Financiera (UIF). Es cuestión de tiempo para que se desarchive. Paradojas de la historia, fue el propio Bonadio el que sobreseyó al exsecretario presidencial Daniel Muñoz, sindicado como quien era receptor de los bolsos con el dinero recolectado.

En otra dimensión, el exsecretario de Obras Públicas José López pidió hoy declarar en el juicio que se lleva adelante por los bolsos con u$s 9 millones que intentó esconder en un convento. Hasta ahora, nunca lo había hecho. Este diario se había preguntado qué pasaría si el exfuncionario viera la oportunidad de esgrimir que esos fondos no eran de él, sino que pertenecían al circuito que describen los cuadernos. Sería la forma de anticiparse a la indagatoria para la que lo citó Bonadio en esta causa, luego de que el exfuncionario Germán Nivello reconociera que llevó dinero de López a Baratta en dos oportunidades.

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