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UCR agita ir a las PASO si no encabeza lista de Cambiemos

En la estratégica plaza cordobesa, la coalición de Macri está hoy por hoy lejos de la posibilidad de cerrar una lista de consenso para las elecciones de octubre.

Se recalienta el armado electoral de Cambiemos en la estratégica provincia de Córdoba, clave para la cosecha de votos de Mauricio Macri, donde los socios radicales salieron a defender su pretensión de encabezar la lista de candidatos de la coalición para los comicios legislativos nacionales y de retener las tres bancas de diputados que pone en juego el centenario partido.

Con esa aspiración entre ceja y ceja, no dudan en advertir que incluso están dispuestos a dirimir su estrategia en Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), si es que finalmente no logran delinear una lista de consenso con sus socios del PRO, del juecista Frente Cívico y de la Coalición Cívica.

En la cumbre que Macri mantuvo hace poco más de una semana con los principales caciques del radicalismo nacional se acordó alentar en todo el país listas de consenso. Pero la gravitación que genera la tierra cordobesa -la segunda plaza electoral del país y que le obsequió un triunfo arrollador al Presidente en el balotaje de noviembre, con casi el 72% de los votos sobre Daniel Scioli- desborda ese mandato y parece abrir paso a una discusión interna en las urnas.

En los comicios de octubre Córdoba debe renovar 9 bancas de diputados nacionales. Si de Cambiemos se trata, tres están hoy en manos radicales, con los mandatos que expiran de Diego Mestre, Soledad Carrizo y Brenda Austin. Del cuarto escaño es dueño el macrista Héctor "la Coneja" Baldassi, que también concluye gestión.

En el espacio que lidera el intendente capitalino Ramón Mestre apuestan a renovar los tres diputados en juego, con Diego Mestre, Carrizo y Austin en busca de su reelección. La alquimia incluye al primero, hermano de quien comanda la ciudad de Córdoba, como necesaria cabeza de lista.

Ramón Mestre pretende hacer valer el poderío de la UCR cordobesa, de extendido dominio territorial y motor del contundente triunfo de Macri en tierra cordobesa, frente a la importancia relativa de los otros socios de Cambiemos.

Pero el PRO anota para sí en el medallero el influjo de Macri en la Casa Rosada para jugar la carta del exárbitro Baldassi como cabeza de lista por la reelección e, incluso, para agitar la intención de quedarse con dos de los escaños en juego. El socio amarillo quiere validar sus pergaminos, tras un papel menos rutilante en el armado de 2015, en el debut de la multicolor fuerza.

Desde su entorno de Ramón Mestre destacan ante este diario que la ingeniería es apoyada "por la inmensa mayoría de los radicales de Córdoba". El intendente, uno de los protagonistas de la elección a gobernador de 2019, preside el Foro de Intendentes Radicales de la provincia y del Foro Nacional de Intendentes Radicales. "El radicalismo mayoritariamente está reclamando que se respeten las tres bancas y que la UCR encabece la lista, y el mejor candidato es Diego Mestre", sostienen.

Con esa certeza, remarcan que si bien "lo ideal sería que se logre una mesa de consenso", no hay que descartar la posibilidad de ir a internas en Cambiemos Córdoba. "No hay que tenerle miedo a las PASO porque si no sería un kirchnerismo tardío", argumentan, en referencia a la picardía del FpV de gestar la herramienta electoral pero esquivarla en los hechos.

Hay, en rigor, más jugadores en la cancha. Luis Juez, líder del Frente Cívico y embajador argentino en Ecuador, no oculta su deseo de ir al cuarto oscuro si Macri le confirma ese camino. Pero además la arena radical alberga al jefe del interbloque Cambiemos en la Cámara de Diputados, Mario Negri -quien alentaría una postulación del exintendente de Río Cuarto, Juan Jure- y al ministro de Comunicaciones Oscar Aguad, quien no saltaría del gabinete.

El escenario en tierra cordobesa de Cambiemos -que coquetea con la posibilidad de quedarse con 5 bancas en los comicios de octubre- será parte del análisis electoral que desplegará en la cumbre que se desarrollará el 24 y el 25 de febrero en la provincia, con Villa Giardino como telón de fondo.

El desafío es doblegar en el cuarto oscuro al oficialismo, en manos de Unión por Córdoba, sumido en la tensión entre un gobernador Juan Schiaretti con sintonía fina con Macri -compartió en las últimas horas el viaje del jefe de Estado a Brasil- y la posibilidad cierta de una candidatura a la Cámara baja del exmandatario José Manuel de la Sota, alineado con el renovador Sergio Massa.

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