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Ucrania-gate: una exembajadora complica más al republicano

Lo reconoció ante la Cámara de Representantes, encargada de iniciar el proceso de impeachment.

Washington - La exembajadora estadounidense en Kiev Marie Yovanovitch declaró que se sintió amenazada por las palabras del presidente Donald Trump durante una conversación telefónica con su par de Ucrania, en las primeras transcripciones publicadas ayer de la investigación de juicio político contra el presidente, mientras la Casa Blanca mantenía la estrategia de no cooperar con el proceso.

Como parte de la nueva fase pública de la investigación que lleva adelante la Cámara de Representantes, legisladores demócratas publicaron la transcripción completa de la declaración de Yovanovitch, quien aseguró el mes pasado haber sido despedida por “reclamos falsos” difundidos por personas cercanas a Trump.

La investigación de juicio político dirigida por los demócratas está examinando cómo el presidente estadounidense presionó a Ucrania para perjudicar a su potencial rival demócrata Joe Biden, incluso reteniendo casi 400 millones de dólares en ayuda militar para ese país que había sido aprobada por el Congreso.

Yovanovitch, de acuerdo con la declaración, se alarmó por la participación cada vez más intensa del abogado personal de Trump, Rudolph Giuliani, en los asuntos ucranianos, y en particular por sus esfuerzos para que Kiev investigara a Biden.

Dijo que se “conmocionó” al leer el memorando de la conversación de Trump del 25 de julio con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en el que el presidente estadounidense dijo que la embajadora “iba a pasar por algunas cosas”. “Estuve muy preocupada. Todavía lo estoy”, dijo.

“¿Se sintió amenazada?”, le preguntó un investigador. “Sí”, respondió ella de acuerdo a la transcripción.

Esta es la primera publicación de las declaraciones de un testigo de las múltiples que prometió el presidente de la comisión de Inteligencia de la Cámara baja, Adam Schiff.

Schiff también dio a conocer el testimonio de Michael McKinley, exasesor principal del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien aseguró que renunció este año a su cargo tras concluir que la cancillería no estaba defendiendo a sus principales diplomáticos de la presión de la Casa Blanca.

Las declaraciones de Yovanovitch y McKinley “demuestran la contaminación de la política exterior de Estados Unidos por un canal irregular que buscaba promover los intereses personales y políticos del presidente, y las serias preocupaciones que esta actividad suscitó en todo nuestro gobierno”, dijeron Schiff y los presidentes de otros dos paneles que lideran la investigación en un comunicado.

En tanto, cuatro dirigentes de la Casa Blanca se negaron a testificar ayer en la Cámara, tras la orden del mandatario de no cooperar con la misma por considerarla ilegítima.

Se trata de John Eisenberg, el abogado principal del Consejo de Seguridad Nacional; del consejero de la Casa Blanca Robert Blair; del asesor del Consejo de Seguridad Nacional Michael Ellis; y del consejero de la Oficina de Presupuestos Brian McCormack.

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