Política

Última oportunidad para ser contundente

El paquete nacerá este miércoles con el requisito de ser efectivo y tener un impacto directo en las expectativas de los bolsillos flacos de la clase media. La suba del mínimo no imponible de Ganancias, entre los puntos clave.

Mauricio Macri estuvo ayer involucrado casi todo el día en el armado de las medidas que hoy anunciará su Gobierno. La participación personal del Presidente en algún tramo de ese anuncio (que seguramente se escuchará por la mañana) era casi un hecho. De ahí que el bordado de las medidas se hubiera trasladado directamente a la Casa Rosada, en la que Nicolás Dujovne pasó ayer largas horas.

Ese paquete nacerá hoy con un condicionamiento de base, un requisito esencial, que no podrá obviarse: debe ser efectivo y con impacto directo en las expectativas de los bolsillos flacos de la clase media, esa que fue precisamente la que en las grandes ciudades abandonó a Macri y provocó el desbalance más fuerte en las PASO del domingo.

El mensaje fue claro y así también deben ser las medidas (se adelantó que habrá beneficios en Ganancias para sueldos y a pymes); es decir, en esta ocasión no hay lugar para prolijidades fiscales ni cuentas ajustadas. El único destino de éxito posible es que sean contundentes y se sientan en la calle. Es un solo tiro, ya que en esta situación no habrá segundas chances, si lo que se juega aquí es una oportunidad de mejorar la situación en todo sentido.

Ese impacto no solo deberá sentirse en la gente sino también directamente hacia adentro del viejo Cambiemos. Elisa Carrió sigue siendo apoyo de Macri y ayer apuró los tantos con la suba del mínimo no imponible de Ganancias presentando un proyecto. Es una incógnita aun si eso se votará o no alguna vez o todo quedará en el plano de un decreto. Detrás de la movida hay algo indudable: Carrió le tiró una ayuda al Presidente y también le puso un límite, le marcó un camino.

Miguel Pichetto ya había propuesto antes de las PASO aflojar Ganancias para aliviar bolsillos. A los radicales no les gusta mucho que el candidato a vice se quede ahora con ese laurel ya que ellos lo venían pidiendo desde hace tiempo, casi en paralelo a las quejas para que se calmara la suba de tarifas, otra decisión que el Gobierno tomó tarde.

Anoche esos radicales cenaban tras haber enviado mensajes de todo tipo a la Rosada. Hubo protestas contra Marcos Peña y sus modernos métodos para la política y de nuevo pedidos para participar en el armado de las medidas. En realidad el único que pasó por la Casa de Gobierno fue Gerardo Morales que más tarde se unió a esa mesa de protesta que sumaba a Alfredo Cornejo, Gustavo Valdés, Mario Negri, Ángel Rozas y Luis Naidenoff.

No habrá rupturas, solo tembladeral, pero es un frente interno que Macri no puede descuidar. El Presidente está obligado a llevar adelante todo el proceso electoral y entregar el mando en diciembre a otro presidente. Argentina ya no soportaría una distorsión institucional más. La mejor manera que tiene para hacerlo es intentar ser lo más competitivo posible en octubre, piense o no que puede revertir la monstruosa diferencia de 15 puntos que le sacaron los Fernández. Es el único camino que le queda a Juntos para el Cambio que, ahora, no tiene una sola chance más para equivocarse.

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