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Última semana para las viejas facturas y tickets de papel

A partir del próximo 1 de abril las facturas y los tickets de los comercios deberán ser todos electrónicos. Ese día, los últimos monotributistas que todavía emiten comprobantes en papel, tendrán que pasarse al modo digital. Son los de la categoría A, la más baja. También los comercios deberán tener controladores fiscales ajustados a las nuevas normas. Eso quiere decir que si son aparatos de vieja tecnología, tendrán que cambiar las memorias para estar “on line” con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Y si se trata de nuevos locales que inician actividad, tendrán que arrancar con equipos nuevos.

Una de las nuevas modalidades nuevas para los comprobantes será la de emisión a través de la página web de la AFIP. Una vez hecha la operación, el vendedor le manda por email al comprador el documento. Pero lo más común a nivel del comercio minorista será que se registre la operación a través del controlador y que se le entregue a pedido del cliente, un ticket de papel que será copia del comprobante electrónico original. Esto ya ocurre con las empresas de telefonía celular que a pedido del cliente puede mandar una factura de papel a su hogar.

Con esas medida, el organismo a cargo de Leandro Cuccioli procura avanzar en la lucha contra la evasión del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Las facturas “truchas” generan un crédito a favor de la empresa que figura como compradora. En el organismo fiscal estiman que la evasión del impuesto alcanza al 30%, lo que implica un serio perjuicio para el fisco. Serían algo más de $300.000 millones al año.

Si bien el entorno digital puede hacer más difícil generar documentos apócrifos, eso no implica que sea imposible, según destacó el tributarista Ezequiel Passarelli. Puede ocurrir que desde una persona pida una CUIT y desde una dirección IP en algún servidor del exterior se generen comprobantes falsos.

Passarelli recordó que la AFIP tiene un listado especial de facturas apócrifas que se puede consultar a través del número de CUIT. De hecho, una empresa que recibe una factura electrónica y desconfía del emisor puede ir a la web del organismo y consultar si el contribuyente está en regla. “Se debe remarcar que, por el solo hecho de que todas las facturas pasen a ser electrónicas, hay que seguir controlando y previniendo sobre este tema, porque el riesgo no desaparece (sino, todo lo contrario)”, explicó.

Passarelli añadió que algunos contribuyentes han quedado incorporados al listado, luego de un período prolongado de dejar de pagar sus impuestos. Se trata en realidad de CUIT que si bien son existentes, no tienen autorización del organismo para operar hasta que no se pone al día el titular.

Se han dado casos en que la AFIP cobró los impuestos y penalidades a una empresa acusada de “comprar” crédito fiscal, porque presentó facturas con CUIT que estaban en el padrón, pero que luego se comprobó que había existido realmente la transacción comercial declarada. “El hecho de que figuren en el padrón de Apócrifas es solo un indicio”, opinó Passarelli quien dijo que “a eso hay que agregarle trabajo real y concreto para probar que las operaciones son falsas”.

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