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Un antes y un después en la historia de La Plata

Cuando me preguntan cómo va a ser el último año de nuestra primera gestión al frente de la ciudad de La Plata, suelo responder que será una síntesis de lo mejor que supimos hacer en estos tres primeros años de gobierno.

Después de un 2018 durísimo en el que padecimos las dificultades de una economía tormentosa, podemos decir que aun frente a los desafíos más extremos jamás dejamos de dar respuestas y de acompañar a los vecinos.

El 2019 nos encontrará todavía más firmes porque los cimientos que plantamos están sólidos, porque marcamos un antes y un después en la manera de conducir la gestión y sobre todo porque no tendremos que soportar el lastre de los extorsionadores que actuaban como si La Plata fuera Chicago en 1920.

Todos recuerdan los primeros meses de gobierno. Abríamos una puerta y ¡cuidado! La ciudad era una olla a presión a punto de estallar. Y nosotros estábamos adentro. En la ciudad de los imposibles. Después de tres años, ahora podemos mirar atrás y decir que estamos haciendo posible lo que nos decían que era imposible.

En la ciudad donde reinaba el vale todo y nadie rendía cuentas, hoy los mafiosos están presos y los funcionarios del oficialismo y de la oposición gestionamos de cara a los vecinos, publicando nuestras declaraciones juradas.

En la ciudad donde las calles estaban destruidas y a oscuras, ya superamos las 1500 calles asfaltadas y estamos instalando 14 mil nuevas luces de led.

En la Ciudad donde una ambulancia tardaba 45 minutos en llegar, si es que llegaba, ahora tenemos al SAME que llega en 15 minutos.

En la tristemente célebre ciudad de las inundaciones y los miles de evacuados, logramos superar 2 de las 5 tormentas más violentas de la historia. Lo logramos haciendo las obras hidráulicas complementarias que hacían falta y trabajando todos los días silenciosamente en la poda y en la limpieza de los sumideros. Y sobre todo demostramos que es posible construir un Estado municipal preparado enfrentar la emergencia como nunca antes lo había estado.

En la ciudad donde no se invertía un solo peso en infraestructura escolar, pusimos el dinero del Fondo Educativo donde tenía que ir e hicimos 167 obras en jardines, escuelas y colegios platenses.

En tres años hicimos posible lo que nos decían que era imposible y no fue gracias a un intendente iluminado sino a la voluntad de los vecinos que dijeron basta y se comprometieron con la ciudad que eligieron para vivir y desarrollarse.

Por eso, estoy convencido que 2019 va a ser la síntesis de lo mejor de nosotros y que vamos a seguir honrando con hechos concretos el mandato que nos dieron los platenses.

(*) Intendente de La Plata

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