Economía

Un cisne negro, a días de las PASO

El Gobierno chino respondió ayer a la amenaza arancelaria del viernes pasado de Donald Trump pasando a los hechos. Sin mayores advertencias, devaluó su moneda casi 1,3%, ubicándola por debajo de los 7 yuanes por dólar. Esto provocó una caída escalonada de todos los mercados internacionales, incluyendo los países emergentes.

Un auténtico cisne negro. Eso fue la devaluación del 1,6% en la paridad del yuan con el dólar, en respuesta al intempestivo anuncio de Donald Trump de imponer aranceles del 10% a la importación de productos chinos. Según la definición de Nassim Taleb, autor de la teoría, reúne todas las condiciones: un acontecimiento imprevisto, inesperado y capaz de modificar el curso de los acontecimientos.

El yuan saltó a una paridad de 7,10. Ese deslizamiento neutralizó en parte el encarecimiento de los productos chinos. Pero al mismo tiempo provocó una reacción en cadena en los mercados de divisas, de acciones y de deuda en todo el mundo. Con devaluaciones de hasta 3% en la mayoría de las monedas y un derrumbe de las Bolsas a lo largo del planeta. Primero, los mercados asiáticos, con bajas de hasta el 2,8% en el índice Hang Seng. El contagio fue inmediato en los futuros europeos, donde todas las plazas terminaron en rojo, lideradas por el -2,5% del FTSE londinense. Y luego se replicó en Wall Street, con desplomes en todos los índices: el Dow -2,9%; el S&P500 -3,0% y el Nasdaq -3,5% (ver pág. 4).

Un verdadero lunes sangriento para los activos de riesgo, que puso al mundo en modo “risk off”. Aversión al riesgo. El Fear & Greed Index, que elabora CNN Money para medir el humor de los inversores, cayó rápidamente para quedar en 23 puntos, más cerca del temor que de la codicia. El VIX, que mide la volatilidad de los mercados, también conocido como el índice del miedo, trepó el 40% en el día y quedó en 24,59 unidades, el doble de lo que los operadores consideran normal.

Los mercados emergentes no quedaron inmunes. Se desplomaron los ETF, los ADR, los títulos públicos y volvieron a dispararse los índices de riesgo-país, mientras el dinero volaba más rápido en busca de activos de calidad, como el Bono del Tesoro norteamericano a 10 años, cuyo rendimiento bajaba a 1,71% anual. El Global X MSCI (ARGT) de la Argentina perdió 3,6%. El índice EWZ, que sigue el equity de Brasil, quedó un 4,1% abajo. Y el ETF de los emergentes (EEM), en -3,7%.

El anuncio de Donald Trump de imponer aranceles a productos chinos forma parte de la estrategia del presidente norteamericano, que describió en su libro de los 80, “El arte de la negociación”. Algo así como golpear primero, para sentarse a la mesa de negociaciones desde una posición más ventajosa. El problema es que las tensiones con Beijing por el conflicto comercial ya cumplió más de un año y, aunque la paciencia es una virtud que se le reconoce a los orientales, esta vez parece haberse agotado. El Gobierno de Xi Jinping reaccionó.

Así las cosas, las preguntas que sobrevienen casi inmediatamente son: ¿qué hará Trump al respecto? Por ahora acusó a Beijing de “manipular su moneda” y de incurrir en una “violación grave”. Y ¿cómo debe interpretarse la reacción china? Claramente parece estar utilizando la paridad del yuan con el dólar como un arma para poner fin a la guerra comercial y quizás no pase a mayores. A menos que Washington decida escalar el conflicto y debilitar al dólar para igualar la jugada. El gobernador del Banco de China advirtió que “no hay un nivel específico del yuan”, lo que sugiere que la de ayer quizás no haya sido la última devaluación y que el conflicto está abierto.

Un cisne negro, no solo para los mercados mundiales. También lo es para la previa de las elecciones Primarias del próximo domingo en la Argentina. A la que el oficialismo aspiraba a llegar con los mercados en calma y la oposición, en un contexto de disrupción.

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