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Un Lamborghini inconcluso va al Teatro Cervantes

Según la directora, se cree que Capusotto puede atraer a un público que "de otro modo no se acercaría" a ver este tipo de humor incómodo.

“No creo que la textualidad de Osvaldo Lamborghini genere rechazo pero sí debería causar incomodidad”, sostiene Analía Couceyro quien, junto con Albertina Carri dio forma de obra teatral a “Tadeys”, que se estrena mañana en el Teatro Cervantes. Escrita entre septiembre y diciembre de 1983 en Barcelona, “Tadeys” quedó quedó como un manuscrito inacabado que no se reveló hasta después de la muerte del autor de “El fiordo”. Será protagonizada por Diego Capusotto, Canela Usategui, Javier Lorenzo, Iván Moschner, Felipe Saade, Florencia Sgandurra, Bianca Vilouta Rando y la misma Couceyro.

Periodista: ¿Cómo surgió su interés por esta obra?

Analía Couceyro: La había leído hace como veinte años y es un material que siempre sentí estimulante. El hecho de poder armar algo a partir de esos fragmentos en tres carpetas sin ordenar, ya era un desafío y una novedad. Esos textos se publicaron después de su muerte como novela inconclusa pero eran textos desordenados, difíciles de leer, y a la vez fascinantes y que hasta pueden producir rechazo. Es una idea que tenía y compartí con Albertina, con quien trabajo hace muchos años, por lo que la puesta tiene fuerte impronta audiovisual.

P.: ¿Por qué dice que puede generar rechazo?

A.C.: Lamborghini es por un lado muy barroco y a la vez violento. Su literatura es poética, excelsa, juega, se burla y dialoga con la alta literatura pero mezcla eso con cuestiones muy bajas y escatológicas. Evitamos traducir escénicamente lo que fuera demasiado sexual o escatológico, eso no se ve pero se nombra, quedó en el terreno de lo literario. En la obra, lo audiovisual es poderoso y convive con el vivo.

P.: ¿Cuál es el tema y la forma?

A.C.: Habla de los diferentes mecanismos del poder, y sobre los lenguajes que conviven en la obra y se plantea el mecanismo de poder que hace que las cosas se nombren de una manera y no de otra. También se piensa a Lamborghini desde el lugar del escritor.

P.: ¿Cuál es la peripecia?

A.C.: Transcurre en un antiguo trasantlántico derruido que se usa como penal, donde la policía hace razzias y apresa a adolescentes violentos para convertirlos en mujeres dóciles para casarse. También aparecen los “tadeys”, que son animales parecidos a los humanos. Todo está dirigido por el psiquiatra y el comandante.

P.: ¿Cómo construyeron la puesta, que también contiene gran parte audiovisual?

A.C.: Hay imágenes de archivo, en su mayoría telenovelas, y una película en blanco y negro especialmente filmada que se complementa con el vivo. En el film hago un personaje que es el descubridor de los tadeys. Lo mandan al exilio por tratar de hacer una traducción hereje de la Biblia y aprovechamos para vincularlo con el exilio de Lamborghini, buscando a sus tadeys o perseguido por ellos.

P.: ¿Cree que es una obra para público popular?

A.C.: No es popular, damos por sentado que Capusotto es un actor popular que puede traer al teatro gente que de otro modo no se acercaría. La obra tiene mucho humor ácido , incómodo, parte de la obra se anuncia como ópera bufa, pero es muy psicodélica y nada realista. Hay algo donde nosotros jugamos con el imaginario de los capocómicos para que el público empiece riéndose mucho, pensando ‘qué bien la voy a pasar’ y que termine incómodo por aquello de lo que se estuvo riendo sin pensar.

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