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Un moderado que supo esperar la chance de su vida

Curitiba - Fernando Haddad, nuevo candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), tiene por delante el desafío de poner a la izquierda en el segundo turno de la elección presidencial brasileña, pero para lograrlo deberá lidiar con una baja intención de voto inicial.

Este descendiente de libanes, abogado y exprofesor universitario de 55 años, que asegura haber aprendido tanto en la tienda de telas de su padre como en la universidad, arranca una campaña corta en desventaja. No es la primera vez que le ocurre: su perfil no era el más cotizado cuando compitió por la Alcaldía de San Pablo en 2012, la que terminó ganando.

Aquellos, sin embargo, eran otros tiempos. Los del inicio del Gobierno de Dilma Rousseff (2011-2016), todavía bajo los destellos de aquel Brasil que se comía el mundo de la mano de Luiz Inácio Lula da Silva y que parecía no tener techo. Pero lo tuvo y el propio Haddad sufrió el golpe en su despacho del corazón financiero de San Pablo, del que tuvo que salir cabizbajo en 2016 tras la humillante derrota en las municipales ante el empresario liberal João Doria.

Muy criticado tras las manifestaciones de 2013 desencadenadas por el alza del transporte, cayó en la primera vuelta, dejando otro doloroso revés para el PT pocos meses después de la destitución de Rousseff. Sin embargo, siempre supo que tendría revancha.

"No soy una persona ansiosa, espero que las cosas pasen para tomar decisiones", se definió en diciembre de 2016, consultado por el diario El País sobre una posible candidatura nacional.

Licenciado en Derecho, con una maestría en Economía y un doctorado en Filosofía, Haddad, casado con una dentista y padre de dos hijos, llegó al Ministerio de Educación en 2005, y manejando una de las carteras de las que Lula siempre se ha sentido más orgulloso.

Algunos le reprochan un estilo distante, pero él se define como un hombre tranquilo y como un negociador.

A partir de ahora, será clave la capacidad de transferencia de votos de Lula para que logre llegar al segundo turno. El fondista emprende una carrera contra reloj.

Agencia AFP

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