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"Un país sin infraestructura y sin vivienda es pobre"

La actividad de la construcción en general, tanto pública como privada atraviesa, objetivamente, un período complejo, con bajas en los ritmos de avance de las obras en ejecución y con un retraso en la puesta en marcha de emprendimientos ya aceptados en su momento por las autoridades de los distintos niveles estatales (nacional, provincial, municipales). No tiene sentido abundar en cifras, que ya son conocidas. En el sector privado los inversores en nuevos proyectos esperan saber cuál será el plan económico después de las elecciones.

La situación de la construcción es asimilable a lo que acontece con la economía en general, como también puede apreciarse en otras actividades. La Cámara, lógicamente, está abocada a los problemas de coyuntura.

Con independencia de la coyuntura, la Cámara Argentina de la Construcción señala que nuestro país ha llegado a niveles alarmantes de déficit, tanto de viviendas, como de infraestructura y que estamos en una verdadera situación de emergencia. En efecto, los déficit son tales que es casi imposible el desarrollo económico y el empleo sin un importantísimo aumento en la inversión en esos sectores.

Lo más importante es entender que debe haber un cambio profundo de concepción, que se refleje en un cambio institucional.

Si seguimos por el camino que venimos transitando los últimos cincuenta años, el déficit seguirá aumentando y la pobreza también.

Sostenemos que deben implementarse medidas que cambien profundamente la estructura de la administración, la planificación, la financiación y los institutos jurídicos que conciernen a la infraestructura.

Se trata de posibilitar el ingreso de la Argentina a los estándares de desarrollo del siglo XXI. Hemos sido pioneros en el trazado de rutas viales, vías férreas, instalación de puertos marítimos y fluviales, tendidos eléctricos, gasoductos, oleoductos, hidroeléctricas, instalaciones sanitarias y educativas. Pero hemos retrocedido por demás, en estas últimas décadas, inclusive por debajo de países hermanos que siempre han tenido un menor desarrollo relativo.

La Cámara está trabajando en una nueva estructura institucional, que implica un cambio profundo, con la creación de una Agencia Federal de Infraestructura, integrada por los sectores público y privado, con relativa independencia de la política, que diseñaría un esquema director de planificación, que trascienda el viejo concepto de los planes de obras públicas.

Tendría que fijar prioridades atendiendo a la capacidad de los proyectos de generar inversión privada asociada, único modo de dar empleo y disminuir la pobreza.

La estructura de financiamiento debe armarse a largo plazo, con flujos estables de carácter fiduciario, que puedan apalancarse, con independencia del Presupuesto nacional.

Finalmente, la estructura jurídica debe disminuir la discrecionalidad estatal endémica en nuestro sistema.

Las ideas que estamos proponiendo, perfectamente realizables, deben estar más allá de los cortoplacismos electorales; ser intertemporales y ajenas a cuestiones partidarias. Creemos que un país sin infraestructura y sin vivienda es inexorablemente pobre.

Presidente de CAMARCO

(Cámara Argentina de la Construcción)

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