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Un remanso a la sombra de la historia argentina

Estancia La Paz, Ascochinga - Convertida en un complejo hotelero boutique -uno de lo más exclusivos del país- se ubica en el corazón de las sierras bajas cordobesas. Desde allí se puede recorrer el Camino de las Estancias Jesuíticas.

Julio Argentino Roca pregonó hasta su muerte un ideal de país: "Larga paz Argentina". Ese anhelo lo llevó a habitar tres estancias que, curiosamente, habían sido bautizadas La Larga, La Argentina (ambas en la provincia de Buenos Aires) y La Paz (Córdoba).

Pero fue esta última, sin dudas, el remanso en las sierras bajas mediterráneas que más frecuentó el expresidente. Conocido hoy como "Pueblo Estancia La Paz", se ubica a 60 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba, cerca de Ascochinga, y todavía conserva vivo el espíritu del que fuera jefe de la controvertida Campaña al Desierto, primero, y dos veces jefe de Estado, después.

La estancia -elegida en varias oportunidades por el actual presidente Mauricio Macri para alejarse de la vorágine política- se caracteriza por ofrecer un recodo a la sombra de la historia argentina.

Un minucioso trabajo de restauración permitió a sus actuales dueños reconstruir no sólo el solar que hoy constituye uno de los complejos hoteleros más exclusivos del país, sino también la vida de Julio A. Roca en esa estancia, a la que llegaba todos los diciembres acompañado por sus cinco hijas y su único hijo varón, Julito, quien fue gobernador de Córdoba y vicepresidente entre 1932 y 1938, para quedarse hasta marzo moviendo desde allí los hilos de la Presidencia.

Un rústico portón de hierro abre paso a un viaje a través del tiempo y el camino zigzagueante emerge de un vigoroso juego de luces y sombras que ensaya la añosa arboleda que llega al casco de la estancia.



La estancia La Paz fue heredada por Roca en 1870, diez años antes de ser presidente por primera vez y luego de haber finalizado la Conquista del Desierto. Originalmente, las hectáreas eran propiedad de la comunidad jesuita, que tuvo en Córdoba y en Misiones su epicentro de acción religiosa. Por eso todavía hoy se pueden visitar, como parte de las actividades turísticas de la zona y a pocos kilómetros, la iglesia y la misión de Santa Catalina, uno de los solares que integran el circuito que recibió de la Unesco el título de Patrimonio de la Humanidad.

Tras la expulsión de los religiosos, una porción de esas tierras fue adquirida por Francisco Antonio Díaz, bisabuelo de Clara Funes Díaz, la esposa de Roca. "Puesto Corral de Piedra" fue el nombre original de la estancia, que tras el pacto de pacificación de San José de Flores entre urquicistas y porteños, Tomás Funes, suegro de Roca, cambió por "La Paz": "Para consagrar un recuerdo he decidido llamar a mi establecimiento 'La Paz'", publicó Funes en el diario El Imparcial.

Bucólico

Hoy la estancia otorga la posibilidad de alojarse en un lugar único por su fuerte impronta histórica y su espléndida arquitectura de estilo renacentista italiano. Un lago enclavado frente a las galerías de la casona de 1832 y el parque diseñado por el paisajista francés Carlos Thays son, sin duda, los ejes visuales.

La casa principal mantiene el estilo de antaño. Aunque de los muebles originales sólo se han podido rescatar algunas piezas que habían sido vendidas por antiguos dueños. Aún se conserva, por ejemplo, el mate personal con un escudo argentino, con el que el expresidente -apodado como "El Zorro" por haber tejido, desde el Partido Autonomista Nacional, complejos y pícaros sistemas de alianzas con distintas fuerzas políticas- convidó alguna vez a decenas de sus visitantes.

Además, documentos históricos y fotos de la época descansan todavía en La Paz, sobre viejos muros de ladrillo y adobe en un logrado minimuseo que ocupa lo que anteriormente fuera el lavadero de la propiedad.

En ese viaje al pasado hay postales que revelan el esplendor político de la denominada Generación del 80. "Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Miguel Angel Cárcano, Carlos Pellegrini y José Figueroa Alcorta eran habitués de La Paz, lo mismo que Miguel Juárez Celman, concuñado de Roca", cuenta el historiador y pensador Roberto Ferrero.



El casco conserva también las salas de estar en las que el expresidente pasaba tardes enteras junto a familiares y amigos, y el comedor que hoy se transformó en el Restaurante 1830, una de las ofertas gourmet mejor catalogadas de la zona.

Pero el plato fuerte es la Suite Roca (disponible para los huéspedes), que guarda mobiliario y otras características de la época, incluyendo un pasadizo secreto que comunica con una habitación contigua, un misterio que la historia oficial todavía no pudo develar. En La Paz se pueden realizar cabalgatas, paseos en carruajes de época y en botes por el río Ascochinga. Durante el verano se disfruta también de la amplia piscina que, en tiempos de Roca, era sólo utilizada por mujeres. Además, hay una cancha de golf de 18 hoyos y dos canchas de polo donde suelen realizarse torneos internacionales, entre otros espacios de recreación disponibles para los huéspedes. Se trata de una experiencia que permite no sólo un tiempo de relax, sino un acercamiento a una de las estancias que integran ese conjunto de solares, extendido a lo largo de todo el país, que mejor expresa el paradigma de las riquezas del campo argentino.

Cómo llegar

•mejor modo es recorrer los 40 kilómetros que separan la estancia del aeropuerto internacional de Pajas Blancas, desde donde el hotel ofrece traslados.

•auto, desde Córdoba capital son aproximadamente 60 kilómetros por la ruta provincial E-53 que va de Río Ceballos hasta Ascochinga, o por la Nacional N°9 Norte hacia Jesús María y desde allí por el camino que sale a la izquierda, la E 66, hasta Ascochinga.

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