Edición Impresa

Una experiencia "boutique" para los amantes del running

Estilo á participó de la competencia y vivió la experiencia a pleno. La novena edición, celebrada el pasado domingo, contó con la participación de más de 400 corredores.

Como el queso y el vino, correr y viajar es un maridaje perfecto. Se trata de una opción que permite conocer lugares desde otra perspectiva, disfrutar paisajes y apreciar caminos de un modo diferente. Eso es lo que ofrece la media maratón de Llao Llao, una carrera “boutique” que combina la experiencia de recorrer un parque nacional a bordo de zapatillas y disfrutar de la inigualable atmósfera que ofrece el histórico cinco estrellas de Bariloche, que ya tiene 80 años de antigüedad.

Estos 21 k, que también tiene modalidad de 10 k, recibe la denominación “boutique” por el paisaje y la baja cantidad de corredores que tienen la oportunidad de realizarla, lo que la hace más íntima y exclusiva. La edición celebrada el pasado domingo, la novena, contó con la participación de poco más de 400 runners, sumadas ambas distancias. Esto permite no sólo disfrutar mejor de todos los panoramas que la zona tiene para ofrecer, sino de vivenciar una experiencia libre de la contaminación visual y auditiva, un encanto que es atractivo para las grandes citas, pero no para todas las carreras.

Llao Llao

Gracias a la invitación de Norwegian, que desde hace una semana tiene una operación diaria a Bariloche, Estilo á participó de la competencia y vivió la experiencia de alojarse en el Llao Llao. La combinación es ideal para el corredor que desea viajar acompañado, debido a que tiene actividades para el disfrute de grupos heterogéneos, que van desde el spa hasta un área pensada especialmente para los más pequeños. También está la afamada pileta con vista a las montañas, el gimnasio y varias salas para leer, mirar la televisión, además del campo de golf de 18 hoyos.

HOJA DE RUTA

Luego de una tarde de calma en la piscina, para relajar los músculos previo a la carrera, el hotel ofreció la imprescindible carga de hidratos que todo corredor debe hacer la noche previa a la media maratón.

La entrada contó con una ensalada, algo opcional dependiendo del cuerpo de cada corredor y cómo funciona cuando consume vegetales, seguido por unos penne rigate con salsa bolognesa. El postre fue un gran plato con variadas frutas cortadas en pequeñas rodajas.

Por la mañana, previa a la carrera, un abundante buffet esperaba a los corredores para desayunar en el Salón Llao Llao. Es un momento para que el competidor no se mueva ni un centímetro de su dieta, ya que le puede jugar en contra a lo largo de los kilómetros. Entonces, lo recomendable es ingerir lo que el cuerpo está acostumbrado a adquirir antes de una jornada de estas características, sin permitir que el diablo meta la cola.

runners

PUNTO DE PARTIDA

A las 10 de la mañana largó la carrera, que más que una competencia se trata de una experiencia. Los paisajes, la gente, los sonidos, la naturaleza y la atmósfera la convierten en una vivencia donde poco importan los tiempos y las posiciones, sino que lo valioso es poder disfrutar de un entorno restringido para pocos, que de otra forma no podría apreciarse.

Si vamos a lo estrictamente técnico, la carrera es una cuesta tras otra con pocos, y falsos, llanos. Se corre casi de manera íntegra en asfalto, por lo que no es necesario tener calzado para trail running, y la altura va de los 778 metros hasta los 858. Estas características, combinadas con la distancia y el entorno, hacen que los corredores apunten más al disfrute de los árboles con sus distintas tonalidades de verdes y amarillos, lagos, montañas, en un entorno de paz y armonía que se logra por el reducido cupo de participantes.

Tras cruzar la meta y colgarse la merecida medalla llega el momento de la descarga y el relax. Primero se deben estirar bien los músculos para evitar lesiones y luego darse una ducha caliente. Acto seguido llega el momento de “cargar el tanque” y de disfrutar de la carta del Patagonia, elaborada por el flamante chef ejecutivo Ariel Pérez, que está a cargo de toda la gastronomía del hotel.

El menú es acotado, pero con platos de excelencia, con una interesante variedad de carnes y pastas, que ofrecen las proteínas y carbohidratos que el cuerpo necesita recuperar luego de una gran exigencia. En cuanto a la bebida, lo mejor es esperar al menos hasta la noche para ingerir alcohol, ya que el hígado realizó un gran esfuerzo y todavía sigue trabajando con una exigencia muy alta.

Las horas siguientes también son fundamentales para la adecuada recuperación. Para algunos aprovechar el spa es la opción más tentadora, aunque otros prefieren la pileta climatizada, que posee un hidromasajes. También es recomendable hacer una siesta, con las piernas un poco elevadas en caso de sentir algunas molestias.

A la noche, llegó el momento de degustar el tradicional cordero patagónico en el restaurante Los Césares, dónde se sirve el servicio del asador. Ya con varias horas transcurridas, el cuerpo permite disfrutar de un buen vino para acompañar la carne y darse el gusto de ingerir un refinado postre sin preocuparse demasiado por las cargas calóricas, quemadas en el asfalto de Bariloche.

La experiencia finaliza, ahora sí, con un abundante desayuno tras una reparadora noche de sueño, con una de las mejores vistas del hotel como marco. Lejos de los cuidados del día anterior, llega el momento de disfrutar de una variada oferta y pasar un último momento con los seres queridos antes de emprender la vuelta. Así se cierra una experiencia

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