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Una futbolista denunció que fue abusada por su entrenador de fútbol

Ludmila Martínez, futbolista de River Plate, denunció a su entrenador en el club Los Andes de Vicente López por abusar de ella en 2009. "Lo conté porque el entrenador sigue dando clases y el sábado fue a la fiesta de fin de año", contó.

Una jugadora de fútbol y futsal Ludmila Martínez denunció que fue abusada en 2009 por un entrenador cuando tenía 9 años y remarcó que esa persona "sigue trabajando" en la misma entidad.

Ludmila Martínez

Martínez, quien hoy juega futsal en River y la convocaron a la Selección sub 20, además de también jugar al fútbol en Platense, relató que su agresor sexual fue Eduardo Michelli, técnico de ella cuando jugaba en el Club Social y Deportivo Los Andes de la localidad de Florida, en el partido bonaerense de Vicente López.

Martínez contó su situación en una serie de videos que subió a su cuenta de Instagram y al mismo tiempo radicó la denuncia en la Fiscalía Especializada en Violencia de Género de Vicente López.

Hoy lo puedo hacer público gracias a todas las chicas que se animaron a hablar. Sin ellas yo no hubiera podido hacerlo. No estamos solas. No nos callamos más. Lo conté porque el entrenador sigue dando clases y el sábado fue a la fiesta de fin de año"

"Nos ofrecía chupetines como premio. Me llevaba a su oficina, cerraba la puerta y abusaba de mí. Sé que hay más chicas a las que les pasó lo mismo, pero no se animan a denunciarlo", sostuvo la joven futbolista en declaraciones al programa "Nosotros a la Mañana", que se emite por El Trece.

Además, añadió: "Siento asco y miedo. Este hombre sigue entrenando a chicos y cada vez que veía esa oficina sentía temor porque me recordaba lo vivido. Yo estuve en ese club hasta los 16 años y al no poder hablar no tenía excusas para dejar de ir a entrenar".

La joven explicó que estos hechos vividos no se los contó a nadie "por vergüenza" y porque "nadie" le iba a creer, ya que una chica también había pasado por lo mismo, dos años después que ella, pero "nadie le creyó", al tiempo que Ludmila tampoco se animó a hablar.

"Hoy lo puedo hacer público gracias a todas las chicas que se animaron a hablar. Sin ellas yo no hubiera podido hacerlo. No estamos solas. No nos callamos más. Lo conté porque el entrenador sigue dando clases y el sábado fue a la fiesta de fin de año", avisó.

Por último, señaló que cuando se lo contó a sus padres "ellos se sintieron culpables" por lo que pasó pero ella enseguida aclaró: "Mamá, papá, no se sientan culpables. Este tipo es un degenerado y nadie sabía que eso iba a pasar".

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