Ambito BIZ

Una gestión poco positiva

El actual Gobierno asumió con tres problemáticas fundamentales: el déficit fiscal, la inflación y enorme grieta, que generaba la falta de confianza entre los argentinos. Estas cuestiones claramente afectaron a toda la economía, especialmente a las inversiones y el mundo inmobiliario no fue ajeno a ello.

En los cuatro años de gestión, lejos de ir resolviendo los problemas heredados, se fueron profundizando y con ello se fue mellando cada vez más la confianza de la gente. Las políticas económicas dubitativas, que entre otras cosas llevaron al alza de las tasas de interés que encarecieron tanto el costo de oportunidad de nuevas inversiones, fueron en detrimento del mundo inmobiliario, el cual básicamente se mueve bajo dos tipos de operaciones la compraventa de inmuebles y la locación de los mismos.

La dinámica de estas operaciones fue fluctuante en el periodo, con niveles aceptables en los dos primeros años de Gobierno (2016-2017), en donde los inversores no desconfiaban del modelo y ello permitía que las inversiones se volcaran a la construcción y con ello al movimiento del mercado inmobiliario de compra-venta.

El impulso dado a la obra pública, una moderada inflación, los ingresos reales recuperando el poder adquisitivo, la existencia de créditos, tasas en parámetros normales, el compromiso de las constructoras cordobesas con planes en cuotas, generaron un crecimiento del sector y las actividades inmobiliarias, por lo que se observaron algunos brotes verdes que permitían imaginar el ingreso a la primavera.

Sin embargo pasado el periodo (entrando en 2018), quizás perjudicado por distintos factores entre ellos la sequía que atacó la producción agraria (uno de los motores de la economía argentina y en consecuencia de la actividad inmobiliaria), el avance de la inflación, la caída del salario real, la devaluación del peso, el fuerte aumento de las tasas de interés, el tipo de cambio, con llevaron casi naturalmente que el inversor inmobiliario se volcara a otros activos, entendiendo que estos protegerían mejor su dinero.

Esto trajo una importante paralización del sector, con caídas en la oferta de viviendas (tanto a estrenar, como usadas); por su parte los proyectos de regulación de las locaciones urbanas, generaron efectos contraproducentes y el retiro de viviendas del mercado locativo. Conjuntamente, se comenzó a observar la denominada “fuga de capitales” (que incluye también los u$s, que el pequeño inversor guarda en su casa), esto genero prácticamente una paralización total de la actividad inmobiliaria, al no ser tentador para el inversionista el mercado de los inmuebles.

En definitiva, el periodo de Gobierno, fue una etapa poco positiva para el mundo inmobiliario, producto de factores externos e internos, que en cierta manera eran ajenos a la gestión afectaron en gran manera al sector inmobiliario, por ello y producto de la experiencia de años, entendemos que no será fácil la recuperación hasta tanto no bajen las tasas de interés, se recupere el salario real y se modifique el tipo de cambio, todas variables que encaminadas pueden generar el recupero de las inversiones.

Por otro lado, los gobiernos no deben olvidar la importancia social del inmueble y el análisis en conciencia de las posibilidades de subsidiar la construcción de viviendas sociales, permitiendo que la construcción se convierta en uno de los motores de la economía, atacando además la necesidad de vivienda de la clase media y solucionando de alguna manera la cuestión de la locación.

Tenemos la esperanza que la nueva etapa de la Argentina, con el gobierno que sea, será de crecimiento y mayor desarrollo, escuchando y discutiendo las mejores decisiones para el sector y toda la República.

Presidenta del Colegio Profesional de Corredores Inmobiliarios de Córdoba

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