Opiniones

Una solución ovalada, reglas claras y disciplina

Noto que cada vez hay más interrogantes y menos respuestas. Será momento de salir a la cancha a buscarlas y dejar de esperar que vengan de afuera a responderlas por nosotros jugadores que juegan otro juego.

Me gusta el deporte y los juegos en grupo. El fútbol, el rugby. Quien me viera ahora no diría que jugué durante mucho tiempo, pero lo hice, lo disfruté y aprendí algunas cosas formando parte de un equipo. Lo que aprendí lo llevo conmigo a cualquier ámbito de mi vida, y encuentro que entre la actividad bursátil, o la economía en general, y el deporte hay puntos en común.

Intenté listar estos aprendizajes durante la semana —a pesar de que cada día nuestro trabajo bursátil nos exige más—. Llego al día de hoy con breve punteo, que les dejo a continuación:

  • El equipo actúa como un bloque sólido, casi como una manada.
  • El grupo funciona bien si hay una persona del equipo que lo capitanea o lo dirige. El grupo, sin divisiones, lo reconoce, lo respeta, confía en él y acata su manera de hacer las cosas.
  • Solo con disciplina el equipo puede funcionar, aunque cada uno de los que juegue tenga una realidad social diferente.
  • El que dirige el equipo, o el capitán, es el único que lleva la voz cantante y decide, a pesar de tener muchos colaboradores en el plantel.
  • El director del equipo solo le hará caso al pateador si considera que va aportar algo más.
  • Se juega violento o dentro de las reglas.
  • Cuando alguno miembro del grupo no cumple con el reglamento, el juez sanciona a esa persona y perjudica a su equipo.
  • Para optimizar el funcionamiento del equipo hay que entrenarse solo y con el grupo.
  • En el juego el azar está presente, pero existe la previsibilidad de las jugadas, analizar el contexto y los escenarios posibles para estar preparados.
  • La disciplina deportiva consiste en mantener una conducta, entrenar, seguir al líder, y en entender el reglamento y cumplirlo.
  • Repito: cualquiera que desee practicar algún deporte debe conocer las reglas, entenderlas y seguirlas.
  • Si algún jugador quiebra el reglamento, el director del equipo lo observa y si es necesario lo debe sacar aunque sea el hijo del presidente del club.
  • Al principio es molesto, pero a la larga el grupo agradece que entre ellos se cuestione y remarque el mal accionar de otro jugador.
  • La mentira, la violencia y la deslealtad son cuestionadas.
  • Si alguien comete algún hecho repudiable, no podrá volver a jugar en el equipo.
  • Cuando un jugador se va del campo de juego el juego se frena.
  • El jugador suplente es amigo del titular y, aunque no esté jugando, se esfuerza para cuando le toque entrar.
  • Si un jugador está lesionado, el director no peca de optimista sacándolo a jugar para que se rompa rápidamente.
  • Siempre al final de un partido existe el momento de reflexión y de llegar a un consenso.
  • Hasta las personas al margen de la ley pueden encontrar el orden en la disciplina del deporte.

Supongo que el lector ya estará viendo la punta del ovillo en todo esto. Creo que la actividad lúdica es una herramienta poderosísima para ejercitar al cerebro. Me entusiasmo y listo ahora palabras relacionadas con el deporte y éxito, tanto individual como colectivo:

  • Conducta
  • Orden
  • Pasión
  • Disciplina
  • Honestidad
  • Perseverancia
  • Planeamiento
  • Estrategia
  • Desafío
  • Conocimiento
  • Destreza
  • Entrenamiento
  • Colaboración
  • Solidaridad
  • Pares
  • Maestros
  • Directores
  • Objetivos comunes
  • Metas colectivas, metas individuales

Y la lista podría seguir mucho más.

Para que el lector no se aburra con tanto ítem suelto y pierda la punta del ovillo que antes había logrado ver, me pregunto aquí cuánto de todo esto tienen o les falta a nuestros políticos, instituciones y dirigentes. Cuánto hay o falta en los que, de una u otra manera, marcan y dictan las reglas del juego, y definen el tablero con que vamos a jugar. Cuánto tiene o le falta a la sociedad misma.

¿Es la Argentina un país con reglas claras y constantes? ¿Sería posible jugar un partido en el que las líneas de la cancha cambian según quien está al mando? ¿Es justamente el no tener lineamientos propios y estables lo que hace riesgoso a nuestro país? ¿Se puede jugar un juego en equipo con reglas que cambian constantemente? ¿Se puede invitar a nuevos jugadores a un partido en el que el reglamento es variable e impredecible? ¿El problema, en definitiva, son las reglas, los jugadores o el director del equipo? ¿Hay alguien que dirija el equipo? ¿Tenemos como país la disciplina necesaria para alcanzar el éxito? Concretamente, ¿cómo podríamos lograr que las políticas de Estado no cambien según quien lo dirija? ¿Cómo hacer para que el plan económico sea sostenible en el tiempo?

Noto que cada vez hay más interrogantes y menos respuestas. Será momento de salir a la cancha a buscarlas y dejar de esperar que vengan de afuera a responderlas por nosotros jugadores que juegan otro juego.

(*) #Ellobobuenodelacity

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