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"Una tecnología reemplaza cierta actividad, cierta tarea, no una persona completa"

Una de las preocupaciones hacia el futuro es el empleo humano ante el avance de la tecnología, un tema que se debatió en el marco del II Foro FEHGRA-OIT recientemente realizado.

La robótica, la inteligencia artificial, la economía digital son términos y conceptos que encierran el avance de la tecnología pero que generan ciertas angustias hacia el porvenir. Son parte de la cuarta revolución industrial que, más temprano que tarde, alcanzará a la Argentina la que debe prepararse en ese sentido.

Con respecto a la tecnología 4.0, “es incipiente la adopción en el país y más incipiente aún es la discusión acerca de cómo esa tecnología va a impactar en los trabajos”; en cambio, en torno de la tecnología 3.0 “estamos en una adopción bastante alta”, afirmo Miguel Velardez, Director Nacional de Nuevas Formas de Trabajo de la Secretaría de Promoción, Protección y Cambio Tecnológico de la Secretaría de Trabajo y Empleo.

El funcionario, en charla con Novedades Fiscales explicó, a título personal, que en un futuro los robots paguen impuestos es una posibilidad, aunque debe analizarse el cómo, pero “no lo veo mal”, apunto durante el diálogo que se transcribe.

Periodista: Es el miedo de todo el mundo: ¿los robots, nos van a dejar sin trabajo?

Miguel Velardez: Tenemos que desterrar ese mito. Quizás el trabajo como lo conocemos ahora, porque las fuentes de trabajo y la modalidad de trabajo pueden ser diferentes, las actividades de un puesto de trabajo pueden ser diferentes, las horas que se trabajen pueden ser diferentes y el contacto con la gente puede llegar a ser diferente. Ahora que no vamos a trabajar es una afirmación demasiado fuerte.

P.: El mundo sigue teniendo cada vez más gente indudablemente esa gente necesita bienes y servicios, la producción de esos bienes y servicios, en el futuro se generarán en gran parte, a través de la inteligencia artificial o de la robótica o de la digitalización. Puede que haya trabajo, ¡pero no se achicará?

M.V.: No lo creo, así directamente, no lo creo. Primero porque es muy difícil hacer predicciones, las predicciones a 5 años son un juego de estimar escenarios pero no algo cuantitativo.

P.: Cinco años es muy corto plazo…

M.V.: Más allá de eso, es un chiste hablar de una proyección a más de 5 años sobre qué va a pasar con las ocupaciones, por ejemplo.

P.: Por qué?

M.V.: Primero porque no se sabe cuál es la velocidad de absorción de una tecnología; segundo, no se sabe cuál es la tecnología que va a masificarse sobre otras tecnologías u otras ofertas de tecnologías que compiten en algunos momentos. No se sabe cuál va a ser el aumento de productividad y si ese aumento de productividad va a generar una disminución o un aumento neto del trabajo, trabajo “per se” global. Uno puede decir, una tecnología puede estar ayudando hoy y reemplazando en algunos años unas tareas de alguna ocupación. Tenemos dos opciones, esta ocupación va a ser menos demandada porque lo hace la tecnología o esta ocupación cambia el tipo de actividades que tiene e incluso puede llegar a llamarse de otra manera. Son varios factores.

P.: ¿Quiere decir que reemplaza tareas, pero no personas?

M.V.: Exactamente, una tecnología reemplaza cierta actividad, cierta tarea, no una persona completa. Pongamos un ejemplo, el “paper” o la investigación más típica que todos citan de Brian Osborn de 2013, donde le otorga un cierto porcentaje de riesgo de automatización o de reemplazabilidad a ciertas actividades u ocupaciones. El ejemplo es el bibliotecario, la persona que está en la biblioteca y entrega un libro, al que se le otorga una tasa de automatización o de reemplazabilidad altísima. Pero después hay un trabajo menos citado, hecho por unos alemanes, que reconsideran las actividades que se hacen y cuando ven que la persona, el bibliotecario, el 90% del tiempo no selecciona un libro que le piden y lo entrega, lo que sería muy fácilmente automatizable, sino que la mayor parte del tiempo está reconociendo clientes, conocer sus gustos, recomendarle libros dependiendo de cuál fue su opinión de otro libro que ya le recomendó ya anteriormente.

P.: Se puede bajar el libro de la nube, pero hay una acción humana

M.V.: Totalmente, a lo que vamos es que las tareas del bibliotecario no son automáticas y no son repetitivas sino que son mucho más difícil de automatizar, porque está creando una empatía con el que viene a retirar un libro y lo tiene que reconocer y eso es, por ahora, irreemplazable.

P.: Entrando en el plano de las funciones que le competen en el ámbito de la Dirección. Primero, ¿cómo está posicionado el país en materia de tecnología frente a la tecnología 4,0? Y por otro lado, hay iniciativas, hay una promoción concreta con respecto a quien instale o desarrolle este tipo de tecnología o las ponga en productividad?

M.V.: Con respecto a la tecnología 4.0, es incipiente la adopción en Argentina de la misma y más incipiente aún es la discusión acerca de cómo esa tecnología va a impactar en los trabajos que es la discusión que estamos encarando en estos momentos. Porque es absolutamente necesaria, porque las problemáticas surgen con una velocidad que a veces nosotros desde el Estado no estamos tan acostumbrados a seguirles el ritmo

P.: En lo que hace a la 3.0 ¿cómo estamos?

M.V.: En ese sentido estamos en una adopción bastante alta, de hecho está el trabajo de la UIA que lo dice también. Digamos que en este momento los mayores desafíos y la posición del gobierno, es tratar de discutir y tratar de prever, es decir adelantarnos. No hablemos del pasado, sino hablemos de los problemas que se están viniendo, que pueden ser muchos más graves que los tenemos hasta ahora.

P.: ¿Qué hay en materia de legislación o de medidas incentivadoras?

M.V.: En materia de legislación lo primero es acompañar a la tecnología. Uno de los mayores desafíos de los trabajadores es readaptarse en función de estas nuevas tecnologías. Una tecnología que es transversal a todos es lo que se denomina economía digital. En ese sentido, el proyecto de ley de reforma laboral que está en el Congreso tiene la creación del Instituto de Formación Laboral, ahí está explicitado que una de las bases de capacitación de formación laboral, además de matemáticas, lengua y habilidades blandas sociolaborales, es poder insertarse en la economía digital , no por el hecho de programar en sí, sino el hecho de tener un marco lógico conceptual que te ayude a entender y sacar provecho laboral de esta economía digital.

P.: Internalizarla. Hoy es como una parte del trabajo

M.V.: Totalmente, pero por otro lado las empresas están pidiendo una regulación, un marco normativo para el trabajo conectado. Está el tema de la ART, el seguro, en qué lugar va a desarrollar el trabajo si en la casa o no, etc.

P.: ¿Existe alguna norma al respecto?

M.V.: Se viene discutiendo en este sentido desde el año 2008. Pero en ese año un trabajador que hacía “home office”, es decir trabajo desde la casa, trabajaba desde la casa. De hecho en el ministerio está el programa PROPET del año 2013 que establece muy específicamente que tiene que ser en la casa, que lo tiene que visitar un agente de higiene y seguridad cada tanto tiempo, le deben dar un matafuego, etc. Pero hay que ver lo que quiere el trabajador. El trabajador no quiere estar en su casa, muchos quieren estar en un bar, en la plaza, quiere estar al aire libre mucho mejor mientras el perro juega por ejemplo o están los chicos en la plaza y el o ella trabajando.

P.: ¿El programa quedó desactualizado con la realidad?

M.V.: El marco de este programa un poco ya se salió de foco porque exigía que sea en la casa, por eso ahora estamos trabajando con las empresas, con quienes hicimos un taller fuerte para ver estos aspectos y luego con los sindicatos para llegar a un consenso de cómo deberían ser las normas mínimas que tiene que establecerse en un contrato específico de un asalariado con la empresa para poder trabajar de una manera remota conectada en distintos lugares a convenir entre el trabajador y la empresa.

P.: Para terminar, ¿los robots deben pagar impuestos?

M.V.: Bueno, ésta es una opinión personal. Creo que tenemos que resolver inteligentemente el tema de las bases de aportes para la Seguridad Social. Teniendo en cuenta el crecimiento demográfico que está pronosticado aproximadamente hasta el 2050, cuando se llegue a un pico de 9.000 o 9.500 millones de personas en el mundo, después va a tender a estabilizarse o bajar. Entonces vamos a tener más personas mayores, menos jóvenes para aportar y menos gente, con lo cual el crecimiento no va a seguir siendo exponencial, Por lo tanto, en ese momento cambiar el aporte que no sea un aporte del trabajador sino un aporte por productividad o incluso un impuesto a la automatización con algún coeficiente de cálculo, es decir el aporte de un trabajador puede ser igual al aporte de un 0, 1 algoritmo que automatiza. Porque la productividad es muchísimo mayor, entonces yo no lo veo mal, sino que hay que repensarlo.

P.: Gracias

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