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Una trama de espionaje contra Podemos sacude la campaña española

José Villarejo declaró que en 2016 el entonces Gobierno de Mariano Rajoy intentó frenar la flamante agrupación en las intenciones de voto con la difusión de conversaciones privadas de Pablo Iglesias. El 28 de abril se celebran elecciones anticipadas.

Madrid - Un celular robado a una colaboradora de Pablo Iglesias y hallado en los registros de una operación en la que fue detenido un oscuro excomisario desató sospechas sobre el espionaje político dirigido por el Partido Popular contra Podemos.

El caso llevó al ministro del Interior, el socialista Fernando Grande-Marlaska, a pedir ayer “responsabilidades políticas” por ello al anterior Gobierno del conservador Mariano Rajoy.

El celular robado en 2015 correspondía a Dina Bousselham, entonces asesora de Iglesias, con quien mantenía una relación de la que algunos medios señalaron que traspasaba lo profesional. Varios de los mensajes privados que contenía el aparato se publicaron después en la prensa, y Podemos denunció en su momento que se trataba de una operación para “destruir” a su dirigente para evitar que surja un pacto entre su agrupación y el PSOE, hoy en el Gobierno.

De acuerdo con las versiones que circularon en la prensa local, una persona muy cercana a Bousselham sustrajo la tarjeta de su móvil, movida probablemente por un ánimo de venganza, y se la entregó al excomisario José Villarejo, en prisión provisional desde noviembre de 2017 por presuntos delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales.

Allí había diálogos privados con otros dirigentes del partido así como imágenes personales comprometedoras que fueron difundidas la mayoría de los medios locales.

Entre otras conversaciones, fue difundida una con el fundador de Podemos Juan Carlos Monedero en el que Iglesias le decía sobre una conocida periodista que “la azotaría hasta que sangre”.

Como parte del plan, Podemos también sitúa un documento que supuestamente encargó Jorge Fernández Díaz, ministro del interior del gobierno de Rajoy, que apuntaba la supuesta financiación irregular del partido a través de Venezuela y que la justicia no ha podido demostrar.

El miércoles el líder de Podemos se personó en el tribunal como perjudicado por el robo del celular dentro de la operación en que Villarejo fue detenido. Y ayer le tocó el turno al propio Villarejo, quien hizo declaraciones explosivas.

El excomisario reconoció ante el juez, según fuentes jurídicas, que existió una operación policial de la conocida como Policía Política de Interior contra Podemos e Iglesias.

Siempre según Villarejo, esa operación se produjo después de que “la entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dijera que Podemos había subido mucho en intención de voto en detrimento del PSOE, y que había que compensar esta situación. Por ello, ha manifestado, iniciaron el operativo”, escribió la Cadena Ser. No obstante, no le adjudica la orden para realizar el espionaje.

Siempre de acuerdo con el último medio, el magistrado le consultó quién ordenó ese operativo y Villarejo “se limitó a manifestar” que la decisión vino “de alguien de arriba” sin revelar su nombre.

“Los investigadores sostienen que hay claros indicios de que la Policía Política de Jorge Fernández Díaz hizo uso de los datos robados a una asesora de Pablo Iglesias para dañar su imagen y boicotear el posible pacto entre Podemos y el PSOE en 2016”, agregó la Cadena Ser.

Las nuevas revelaciones surgen a menos de un mes de las nuevas elecciones generales. Por ahora, el PSOE lidera los sondeos, y muy por detrás se encuentra Unidos Podemos, que bajaría de 71 escaños a 30.

Agencias ANSA y Europapress,

y Ámbito Financiero

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