Los precios del petróleo profundizaron su caída este jueves y alcanzaron sus niveles más bajos desde antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, luego de que el acuerdo provisional alcanzado entre ambos países reforzara las expectativas de una recuperación de la oferta global de crudo.
Los futuros del Brent retrocedieron 1,85 dólares, o un 2,33%, hasta los 77,69 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense cayó 1,89 dólares, o un 2,46%, hasta los 74,90 dólares. El Brent tocó su menor nivel desde el 27 de febrero, último día de negociación antes de los primeros ataques contra Irán, mientras que el WTI se ubicó en valores no vistos desde el 4 de marzo.
La caída refleja el progresivo desarme de la prima de riesgo geopolítico que impulsó los precios durante los meses de conflicto. Los operadores consideran que la eventual reapertura del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, reducirá significativamente las tensiones sobre el abastecimiento energético.
El acuerdo entre Washington y Teherán cambia las expectativas
El memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán establece un período de negociación de 60 días durante el cual Teherán permitirá nuevamente el libre tránsito por el estrecho de Ormuz. El acuerdo prevé además que la vía marítima recupere su capacidad operativa plena en un plazo de 30 días.
Según analistas del mercado, la perspectiva de una normalización gradual de los flujos petroleros ha sido suficiente para que los inversores comiencen a descontar una mayor disponibilidad de crudo en los próximos meses.
No obstante, el acuerdo deja pendientes algunos de los temas más sensibles, entre ellos el futuro del programa nuclear iraní. Además, contempla la elaboración de un plan internacional de 300.000 millones de dólares para financiar la reconstrucción de Irán tras el conflicto.
Los analistas prevén una recuperación gradual de la oferta
Las grandes entidades financieras coinciden en que el retorno a la normalidad será progresivo. Goldman Sachs estima que las exportaciones de petróleo del Golfo podrían volver a los niveles previos a la guerra hacia finales de julio, mientras que la producción de crudo recién se normalizaría en octubre.
La entidad calcula que los flujos a través de Ormuz podrían aumentar en unos 13 millones de barriles diarios hasta alcanzar cerca del 70% de los niveles previos al conflicto. Aun así, otros analistas advierten que los precios difícilmente regresen a los valores observados antes de la guerra.
En ese sentido, BNP Paribas considera que los 75 dólares por barril representan un "piso sostenible" para el mercado en el corto plazo, debido a que persisten pérdidas de suministro acumuladas durante el conflicto y una demanda global que continúa mostrando resiliencia.
China y Rusia siguen bajo la lupa del mercado
A las perspectivas de mayor oferta se suman señales de una demanda más moderada. Un informe de PetroChina proyectó que el consumo chino de petróleo alcanzará 753 millones de toneladas métricas en 2026, un 4,9% menos que el año anterior, debido al avance de las energías alternativas y al impacto de los elevados precios energéticos.
Por otra parte, el conflicto en Europa del Este volvió a aparecer en el radar de los inversores luego de que drones ucranianos atacaran por segunda vez en la semana una refinería ubicada en Moscú. Aunque el episodio tuvo escaso impacto en las cotizaciones, mantiene vigente el riesgo sobre la infraestructura energética rusa.
Con la atención puesta en la implementación del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el mercado petrolero continúa evaluando cuánto tiempo llevará restablecer plenamente las cadenas logísticas, los seguros marítimos y la producción regional. Mientras tanto, la expectativa de una mayor oferta sigue presionando a la baja los precios internacionales del crudo.