El sindicato de trabajadores de Ancap (Fancap) resolvió realizar un paro de 24 horas el sábado 2 de mayo en la planta de distribución de combustibles de La Tablada, en el marco del conflicto que mantiene con la empresa por la situación del portland y la planta en Paysandú.
La medida fue definida por el gremio como parte de las acciones en defensa de la industria cementera y, en particular, de la planta de Paysandú, uno de los ejes centrales del diferendo con las autoridades. De acuerdo a lo informado en el comunicado sindical, los trabajadores de turno fijo se retirarán de la planta a las 22:00 horas. En ese sentido, el sindicato exhortó a la empresa a adoptar medidas para asegurar la finalización de las tareas de carga antes de ese horario.
Asimismo, se establecieron restricciones operativas durante la jornada de paro. Por razones de seguridad, los últimos camiones podrán ingresar a cargar combustible hasta las 20:30 horas, mientras que no se otorgarán extensiones de carga para camiones de propano. El comunicado también indica que no se realizarán tareas por debajo de la guardia mínima, fijada en cinco operadores, lo que limitará la operativa habitual de la planta durante la medida.
Desde Fancap cuestionaron el rumbo de la empresa en relación a la industria del portland y advirtieron que el plan en curso “va a generar el desmantelamiento” de la planta de Paysandú. En esa línea, sostuvieron que la iniciativa “pone en jaque a toda la industria” y que “no garantiza ningún puesto de trabajo ni derechos conquistados”.
Conflicto contra el gobierno por el portland
El conflicto se profundizó ante lo que, desde Fancap, entienden como una negativa del gobierno a buscar una alternativa consensuada a la decisión de la petrolera. “Está comprobado que el plan no garantiza todos los puestos de trabajo de la industria ni los derechos de los trabajadores públicos y privados del Pórtland”, sostuvo el gremio en la resolución de la asamblea, en la que aseguraron que la propuesta de las autoridades “no garantiza, ni todas las plantas de Ancap en funcionamiento, ni un plan de inversiones serio que revierta la situación crítica de la industria”.
El mayor descontento ya había comenzado la semana pasado cuando, previo a la decisión unánime de declararse "en conflicto contra el gobierno", el sindicato denunció que "el directorio de Ancap no cumplió con lo conversado con el presidente de la República (Yamandú Orsi), y nunca tuvo intenciones reales de negociar una alternativa para el futuro de la industria”, sino simplemente intercambiar información sobre la industria cementera, pero "sin negociar la gestión" en un ámbito que se extendió hasta el lunes.
Mientras que Fancap proponía relanzar el negocio del portland a través de nuevos mecanismos de administración y de financiamiento, sin perder fuentes de trabajo ni reducir la actividad industrial; la empresa dio por finalizados los encuentros y resolvió avanzar con su plan de reestructuración.
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