Paysandú avanza en el diseño de una defensa permanente contra las inundaciones que demandaría una inversión de entre 30 millones y 40 millones de dólares, mientras el departamento se prepara ante la posibilidad de un nuevo evento de magnitud asociado al fenómeno de El Niño.
El intendente Nicolás Olivera explicó que la iniciativa todavía se encuentra en etapa de estudio y que espera contar en unos 60 días con un proyecto definido y una estimación precisa de sus costos. Recién entonces prevé presentarlo e impulsar su concreción, ya que todavía no trasladó formalmente la propuesta al presidente Yamandú Orsi.
La infraestructura abarcaría una parte importante de la ciudad, desde la zona del Obelisco hasta prácticamente su extremo sur, y combinaría movimientos de suelo con muros de contención en aquellos sectores urbanos más consolidados. La propuesta contempla además integrar parte de la defensa al paisaje mediante la construcción de un paseo elevado, buscando que la infraestructura no tenga exclusivamente una función de protección frente a las crecidas.
Una solución definitiva para las inundaciones
Olivera planteó la iniciativa como una alternativa de largo plazo frente a los costos económicos y sociales que supone responder a cada inundación únicamente mediante emergencia. La obra permitiría proteger viviendas y recuperar terrenos que actualmente son considerados inundables, además de disminuir los recursos que deben destinarse a asistir a las familias cuando aumenta el nivel del río.
El intendente sostuvo que la preparación debe ocupar un lugar central ante la posibilidad de un nuevo evento. “Cuando usted administra una emergencia, no le ve nunca el fondo del bolsillo”, afirmó. En ese sentido, consideró que el desafío no pasa únicamente por disponer de más dinero para responder una vez producida la inundación, sino por anticiparse y reducir previamente la cantidad de personas expuestas.
Unas 500 familias ya fueron relocalizadas
Una de las medidas adoptadas en los últimos años fue el traslado de hogares asentados en áreas vulnerables. De acuerdo con Olivera, unas 500 familias ya fueron relocalizadas en zonas que no se encuentran expuestas a las inundaciones. Ese proceso permitiría que una eventual crecida afectara a una cantidad menor de personas que en episodios anteriores. No obstante, el intendente advirtió que el evento que se espera podría alcanzar una intensidad mayor.
Como referencia de la magnitud que pueden alcanzar estos episodios, recordó que las mayores inundaciones registradas en Paysandú llegaron a provocar el desplazamiento de entre 6.500 y 7.000 personas. Olivera cuestionó, a su vez, el ritmo con el que el Ministerio de Vivienda está avanzando actualmente en las relocalizaciones. Según sostuvo, durante la administración anterior existía un mayor dinamismo y ahora al proceso “le falta un poco de impronta”.
Con el proyecto de defensa todavía en elaboración, la intención de la Intendencia es contar primero con una propuesta definida y sus costos detallados para luego iniciar las gestiones necesarias, con el objetivo de pasar de una respuesta recurrente ante las emergencias a una infraestructura permanente que reduzca el impacto de futuras inundaciones.