El gobierno continúa profundizando su estrategia de inserción internacional en el Sudeste Asiático, una de las regiones definidas como prioritarias por Cancillería para ampliar mercados y fortalecer los vínculos comerciales y de cooperación, y dio un nuevo paso con una reunión entre el canciller Mario Lubetkin y su par de Filipinas, Theresa Lazaro, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Durante el encuentro en Nueva York, ambos ministros repasaron la agenda bilateral y analizaron las áreas en las que existe margen para profundizar la cooperación y los vínculos entre los dos países, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE). La reunión se produjo durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General, donde Lubetkin desarrolla una agenda de encuentros bilaterales y multilaterales.
El acercamiento con Filipinas forma parte de una estrategia más amplia. Dentro del Plan Estratégico 2025-2030 de Cancillería, el Sudeste Asiático fue definido como un área prioritaria para potenciar la inserción internacional, mientras que el gobierno considera al país filipino, integrante de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), como uno de los socios relevantes para avanzar en ese proceso.
El Sudeste Asiático gana lugar en la estrategia comercial
La apuesta no se limita a Filipinas. En los últimos meses, Uruguay intensificó las gestiones para ampliar el acceso de sus productos y generar nuevas oportunidades de comercio e inversión en países como Indonesia y Vietnam, con especial énfasis en alimentos y productos agropecuarios.
En Indonesia, uno de los principales mercados de la región con más de 280 millones de habitantes, la complementariedad productiva aparece como uno de los principales argumentos para profundizar el vínculo. El sector lácteo ya ocupa un lugar central, en momentos en que el país asiático impulsa un programa de seguridad alimentaria que incrementa sus necesidades de abastecimiento.
Uruguay también trabaja para avanzar en las colocaciones de carne bovina en ese destino, luego de obtener la certificación Halal, además de los progresos registrados para productos pesqueros, cítricos y caviar. La relación incluye a su vez oportunidades de cooperación en energías renovables, hidrógeno verde y la cadena de valor vinculada a la electromovilidad.
Vietnam constituye otro de los mercados sobre los que el gobierno puso el foco. Una delegación oficial encabezada por la vicecanciller Valeria Csukasi y el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Matías Carámbula, avanzó en las negociaciones para conseguir la habilitación sanitaria de la carne bovina, con la intención de cerrar un acuerdo hacia fines de este año.
Además de la carne, las gestiones contemplan lácteos y, posteriormente, carnes ovina y aviar. La apertura comercial también se cruza con dos procesos de mayor alcance: las negociaciones entre el Mercosur y Vietnam y la estrategia de ingreso de Uruguay al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp).
Filipinas, un mercado todavía pequeño pero con nuevas oportunidades
La relación comercial con Filipinas parte de niveles reducidos, pero en los últimos años se produjeron avances concretos en el acceso para productos uruguayos. En enero de 2025, el país quedó habilitado para exportar carne bovina congelada con y sin hueso y menudencias al mercado filipino, después de un proceso iniciado en 2022. La autorización comprendió a 22 establecimientos inspeccionados por las autoridades del país asiático.
Filipinas cuenta con más de 118 millones de habitantes y se encuentra entre los 20 principales importadores mundiales de carne bovina, características que llevaron al propio gobierno a definirlo como un mercado estratégico para los productos nacionales.
A la apertura para la carne se sumaron posteriormente los cítricos. Desde el 5 de junio de 2025, la producción uruguaya cuenta con autorización oficial para ingresar al mercado filipino, tras la firma de un Plan de Trabajo bilateral y las negociaciones desarrolladas conjuntamente por Cancillería, el MGAP y la Embajada de Uruguay en Indonesia, concurrente ante Filipinas.
Los lácteos también integran la canasta de productos que Uruguay coloca en ese mercado, mientras que entre las posibilidades exploradas para ampliar el vínculo comercial aparecen otros productos agropecuarios. De esta manera, la estrategia busca que las habilitaciones sanitarias conseguidas se traduzcan progresivamente en un mayor intercambio.
El movimiento hacia Filipinas se inserta así en una política más amplia hacia el Sudeste Asiático: sumar destinos para las exportaciones, diversificar la dependencia de los mercados tradicionales y avanzar en oportunidades de inversión y cooperación con economías que presentan una demanda creciente de alimentos y otros bienes en los que Uruguay busca ganar participación.