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Variadas expresiones del arte contemporáneo conviven en Córdoba

Dominando el salón se divisa la máquina de escribir Olivetti de Leo Núñez y las frases que, al escribirlas, aparecen reproducidas sobre la pared en letras luminosas. El mecanismo en cuestión, inspirado en “Funes el memorioso”, retiene en su memoria todos los textos y posee la misma incapacidad para el olvido que el personaje de Borges.

Córdoba - La alianza entre el mundo del arte y las finanzas tiene vieja data. Y la relación volvió a renovarse la semana pasada en el edificio de Tarjeta Naranja en Córdoba, cuando se abrieron las puertas para presentar a 22 artistas contemporáneos. La muestra comienza en la plazoleta que rodea el edificio. Allí se destaca una escultura blanca del tamaño de una jirafa, una estructura mecánica en movimiento que, con sus largas extremidades, se asemeja al esqueleto de un animal extraño. El creador es el joven cordobés Santiago Viale. En la plaza también se encuentran los personajes juguetones de Cristian Turdera, junto a una mesa gigantesca de Cinthia De Mareca que, con el estilo de Ilya & Emilia Kabakov, depara la sorpresa del cambio de escala a una dimensión imposible.

En el ingreso al gran lobby, el curador Daniel Fischer dispuso un delantal de la diva de los años 60 Delia Cancela. El tamaño desmesurado no priva a la obra del romanticismo de los drapeados y, brinda un espacio propicio para estampar en la tela los rostros de las mujeres que admira. Entre ellas, una activista estadounidense que Cancela cita cuando explica que su trabajo se transforma en una danza: "Si no me dan ganas de bailar, esta no es mi revolución".

Dominando el salón se divisa la máquina de escribir Olivetti de Leo Núñez y los textos que, al escribirlos, aparecen reproducidos sobre la pared en letras luminosas. El mecanismo en cuestión, inspirado en "Funes el memorioso", retiene en su memoria todos los textos y posee la misma incapacidad para el olvido que el personaje de Borges. A través de este juego realizado con baja y alta tecnología, Núñez acaba por revelar el drama: el archivo de la memoria de Funes es tan extenso que no deja espacio mental para pensar ni tampoco para establecer relaciones entre los conocimientos que se acumulan.

Instalación inquietante

La muestra se denomina "Futuro volátil" y la obra más inquietante es la instalación de uniformes de tul negro de la paraguaya Claudia Casarino. Las prendas cuelgan del techo y configuran un conjunto oscuro y fantasmal. La ausencia de los cuerpos de los trabajadores se percibe como la metáfora que anuncia el fin de una época: la del trabajo. Entretanto, los inmensos encajes recortados de Manuel Ameztoy, desciende por la escalera y quiebran ese clima angustioso con la alegría de su colorida presencia.

La armonía del color y las formas de los murales de Leila Tschopp imponen una grata pausa y suavizan la arquitectura. En un territorio íntimo se encuentra "La culpa es de las flores" de Román Vitali. El esplendor de un ramo de flores realizado con cuentas de acrílico facetadas que brillan como diamantes pone la belleza en primer plano. Aili Chen muestra la emotiva consubstanciación con la naturaleza de la "Niña-bosque", un video donde el personaje se convierte en un arbusto que florece y finalmente muere. En la vertiente sensible de la artista se advierten los virtuosos trazos del grafito sobre papel.

Estas últimas obras, junto a los dibujos de Líbero Badii y Eduardo Stupía, un retrato bordado por Chiachio & Giannone, un objeto de Gustavo Piñero y una pintura de Pablo Siquier que muestra en dramático blanco y negro los recodos y el nervio de las ciudades, pertenecen a la colección Lorenzo, de raigambre cordobesa.

La presencia del coleccionista no sólo funciona como modelo, influye en el gusto y pone además en pie de igualdad el arte de los jóvenes cordobeses con los "consagrados". La institución Naranja, por su parte, después de haber ganado su espacio con las muestras de los maestros Antonio Seguí, Marta Minujín y Marcos López, legitima las expresiones contemporáneas. Luego, los programas educativos contribuyen a la comprensión del sentido de las obras y a consolidar el aprecio por el arte. Se estima que más de 6.000 niños y jóvenes de escuelas primarias y secundarias llegarán a las visitas educativas.

La exposición se completa con los videos de la brasileña Brígida Baltar y la rosarina, Eugenia Calvo, el humor de una pintura de Fernando Allievi, un dibujo de Claudia del Río, y las obras de Leonardo Damonte y Sofía Torres Kosiba.

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