Política

Venta de los Pampa III: ahora decide el Congreso de Guatemala

La Cancillería argentina negocia como relanzar el compromiso de venta de los dos aviones que fue suspendido unilateralmente por ese país. Delegación de FADEA viaja para nuevo acuerdo. Discusión parlamentaria.

El canciller Jorge Faurie tomará a su cargo re encauzar el compromiso contractual que firmó la República de Guatemala con Argentina para la adquisición de dos aeronaves de entrenamiento avanzado Pampa III. Una delegación de diplomáticos a designar por el canciller a la que se sumaría el presidente de FAdeA, Antonio Beltramone viajará a Guatemala para pulsar in situ la marcha del proceso.

La parte argentina, Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), cancillería y ministerio de Defensa, cumplió con el trámite formal de rigor para este tipo de negociación que se encuadró bajo el formato G to G, gobierno a gobierno. Se hizo al amparo del Convenio de Cooperación Científica y Técnica entre la República de Guatemala y la República de Argentina, suscrito en la ciudad de Buenos Aires el 27 de agosto de 1980 más un Acuerdo Complementario de Cooperación entre los dos ministerios de Defensa fechado el 31 de mayo de 2019 y un Convenio Específico de Cooperación Técnico Militar del 3 de junio de 2019. La planta cordobesa asignó la unidad de serie N°1031 y la 1032 al pedido guatemalteco, la primera está a un 90% de su fabricación.

La operación quedó suspendida a instancias de una resolución de la Contraloría General de Cuentas guatemalteca que objetó la decisión del ministro de Defensa, Luis Miguel Ralda Moreno. En el oficio identificado con el número A2-131-2019 fechado el 10 de julio, al que accedió éste diario, el organismo de contralor del gobierno de Guatemala le recomienda: “desistir del actual procedimiento para la adquisición de dos aeronaves Pampa III y cumplir con el ordenamiento jurídico interno vigente”. En el análisis de dos carillas de extensión producido por la Dirección de Asuntos Jurídicos de la oficina de contralor del país centroamericano se advierte que el “Acuerdo Complementario de Cooperación así como el Convenio Específico de Cooperación Técnico-Militar no ha sido aprobado por el Congreso de la República de Guatemala, en consecuencia no tiene fuerza de ley”. El dictamen deja la puerta abierta a la continuidad de la operación de venta de los dos Pampa III siempre y cuando los mentados Acuerdos se lleven a consideración del poder legislativo de Guatemala y resulten aprobados. Así dicho no parece una misión difícil sino fuera que Guatemala está en la campaña electoral de la segunda vuelta por la presidencia del país. El próximo 11 de agosto se define quién gobernará Guatemala entre la socialdemócrata Sandra Torres y el conservador, Alejandro Giammattei.

La negociación por la compra de los Pampa III cayó en medio de la lucha política. Torres perteneciente al partido de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), vivió de cerca como primera dama un episodio que dejó en el camino la pretensión de la brasileña Embraer de vender aviones Super Tucano. En 2009 Álvaro Colom (marido de Torres), entonces presidente de Guatemala inició una negociación con su par brasileño Luiz “Lula” da Silva para la adquisición de 6 aviones Súper Tucano fabricados por Embraer. En octubre del 2013, el Gobierno guatemalteco cerró el acuerdo por un monto de 133 millones de dólares. Un mes después, el presidente guatemalteco Otto Pérez (general retirado) canceló la compra iniciada por su antecesor Colom por el sobreprecio de unos 2,5 millones de dólares por cada aeronave. Frente a algunos competidores a turbohélice, como el Super Tucano y el Beechcraft Texan II, el Pampa dispone de una velocidad un 50 % superior a casi el mismo costo operativo, alcanzando los 890 km/h.

La venta de aviones militares además de rédito económico supone ganar mercado en la región en un nicho codiciado por otros constructores de extra zona. Empresas extranjeras buscaron sin suerte el negocio de bajo riesgo de intermediar en la comercialización del Pampa a mercados regionales, asiáticos, africanos y del medio Oriente. La puja para desplazar rivales es moneda corriente. Argentina, por caso, a través de la fuerza aérea criolla hirió de muerte la chance de Embraer Defensa y Seguridad de colocar el Super Tucano en la dotación aérea nacional. En 2015 el entonces jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Mario Callejo y su par brasileño Junit Saito iniciaron conversaciones para contar con una escuadrilla de Súper Tucanos, se preveían como relevo de los Pucará. Embraer a través de la Información Comercial DCD-005/2015 cotizó 24 aeronaves a razón de 13.075.917 por avión. El actual jefe Enrique Amreim sucesor de Callejo prefirió incorporar 12 aviones T-6 C Texan II fabricados por el grupo estadounidense Beechcraft que fueron presentados como solución dual para entrenamiento y misiones de control asignadas dentro del Operativo Fronteras.

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