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Veracruz: el tiburón por la boca muere

Veracruz, un equipo mexicano que logró dos títulos locales, pagó 6 millones de dólares para seguir en primera. Pese a esto no puede quebrar una racha de 38 partidos sin ganar.

Un minuto. Eso fue lo que le faltó a Veracruz para romper una racha negativa que va camino a convertirse en una de las más prolongadas de la historia. Luego de 37 partidos sin poder ganar, los Tiburones Rojos se llevaban la victoria ante el Toluca de Ricardo La Volpe por uno a cero, pero en el quinto minuto adicional de los seis que dispuso el árbitro llegó el empate y el equipo mexicano quedó clavado en 38 juegos sin celebrar.

El equipo dirigido por Enrique López Zarza quedó sólo a cinco partidos de alcanzar el récord mundial de partidos sin ganar logrado por el Chernomorets Burgas, un conjunto búlgaro que luego de acumular 43 partidos en fila sin conocer la victoria, desapareció en 2007 producto de una profunda crisis económica.

Pese a que no es uno de los equipos grandes de México, el Veracruz tiene dos campeonatos locales en el 45 y en el 49 y ocupa el puesto número 14 en la tabla histórica por delante de equipos como en el Santos Laguna (actual líder de la liga) y Pachuca, por mencionar algunos conocidos.

Veracruz

Para terminar de entender el proceso que vive el conjunto jarocho (gentilicio de Veracruz) vale explicar que en mayo de este año, los Tiburones Rojos pagaron 120 millones de pesos mexicanos (6 millones de dólares) para conservar la plaza en primera y no descender. Un número que, en caso de tener que repetir la acción en este Apertura ascenderá a 20 millones de dólares.

Los números son contundentes. En la actualidad, ocupa el último puesto de la liga con tres partidos empatados y ocho perdidos. Con sólo tres puntos en su poder, 6 goles a favor y 30 en contra. Para el partido de este sábado ante León de visitante una victoria de los Tiburones Rojos paga 15 veces su valor. Una verdadera tentación en el mundo de los apostadores.

La racha en concreto marca que empató nueve y perdió 29 de los últimos 38 partidos, un lapso que ya atraviesa tres campeonatos mexicanos y que, claramente, ya ocupa el lugar de la peor producción de un equipo a nivel local.

El plantel de Veracruz cuenta con cinco argentinos con fuerte participación en el equipo. Cristian Menéndez, Gaspar Iñiguez, Gabriel Peñalba, Daniel “Keko” Villalva y Federico Illanes los referentes argentinos que viven esta pesadilla que parece no tener un final cercano.

Claro que hubo mejores tiempos. Treinta años atrás, Jorge Comas (Comitas) llegó de Boca como una figura a explotar. La presencia del “Negro” Omar Palma se convirtió en sociedad y pese a que ambos fueron expulsados en el primer partido que disputaron para el club, dejaron su huella. Sobre todo Comitas, quien hoy luego de haber disputados cuatro temporadas y convertido 89 goles es el máximo ídolo de los últimos 50 años.

La racha política

En Veracruz el carnaval habitual de las calles tomó forma de procesión. Los partidos de local son vistos por menos de 100 personas y la crisis deportiva impacta de lleno en las arcas del club. Todos los encuentros son parte de una cadena de sufrimiento que no termina. Y la expresión cotidiana son los exabruptos dirigidos hacia el presidente Fidel Kuri Grajales, un exdiputado del PRI que en 2017 compitió por la presidencia municipal del Puerto de Veracruz y, como no podía ser de otra manera, no consiguió la victoria.

En los últimos días, Kuri fue visto con otro empresario del mundo del fútbol, Ricardo Henaine (quien fue dueño del Puebla) y se estima que esta sociedad podría llegar a buen puerto para lograr que el club no desaparezca. El camino es difícil. Las deudas, millonarias. Pero Henaine estaría de acuerdo en hacerse cargo de los pasivos con el fin de lograr una jugada heroica que también lo reubique en el mapa político.

Como dato no menor, Kuri tiene en su haber un hito cuestionable que a los argentinos memoriosos les sacará una breve sonrisa culpógena. En 2016 fue inhabilitado para ejercer su cargo por un año luego de agredir al director de la comisión de arbitraje de la Federación Mexicana de Fútbol, Edgardo Codesal. Sí, el juez que dirigió la final entre Argentina y Alemania en el Mundial de 1990 y que les concedió un inexistente penal a los germanos. Quizá esto provoque un cierto entusiasmo a la hora de alentar por un club que ya vive en la boca del tiburón.

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