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Vidal presiona para obtener más fondos destinados a la provincia

Como si fuese rival y no la preferida de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal diseña una hoja de ruta para convertirse en la vocera de una infructuosa y circular demanda de la política bonaerense: recuperar terreno perdido en el reparto de los fondos coparticipables.

La semana que viene -o, si se enturbia más la ley antidespidos, la otra- Vidal hará un desembarco ruidoso en el Congreso para, junto a Emilio Monzó, el macrista que preside la cámara, ponerse al frente de ese reclamo y activar la discusión legislativa sobre los recursos que recibe la provincia, en particular en el segmento más aceitoso: el Fondo del Conurbano.

El show se convertirá en el primer episodio de la tregua sellada entre Vidal y Monzó para operar en tándem y autoriza al diputado de Tejedor (el nombre del pueblo del que fue intendente quizá prefijó su oficio en la política) a volver a armar en la provincia tras meses en los que rigió una prohibición, pedida por Vidal y concedida por Macri, de "no pisar la provincia".

La jugada de Vidal, en cuya costura estuvieron el ministro del Interior Rogelio Frigerio y Federico Salvai, ministro de Gobierno bonaerense, tiene un doble fin. Por un lado, agitar el debate sobre los fondos que recibe la provincia que por población y participación en el PBI nacional es considerado "injusto" pero, en simultáneo, sentar a la gobernadora al frente de la atropellada.

Vidal fantasea con una foto en el Congreso junto a todos los diputados nacionales de la provincia: desde Sergio Massa hasta Margarita Stolbizer y desde Ricardo Alfonsín hasta neocamporistas como Eduardo "Wado" de Pedro, del exgobernador Felipe Solá al trotskista criollo Néstor Pitrola, el ancho (son 70 repartidos entre el PRO, la UCR, renovadores, FpV, PJ díscolo, el FIT y silvestres) y multicolor abanico político de la provincia, alineado detrás de un histórico reclamo provincial encabezado por Vidal, la gobernadora.

Ni Solá ni Carlos Ruckauf ni Daniel Scioli pudieron unir a todos los clanes para intentar, al menos, corregir una medida que desde 1999 en adelante convirtió en padecimiento lo que en los 90 fue un festival: el fondo del conurbano pactado entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde, un porcentaje (con tope para la provincia) de lo recaudado por el Impuesto a las Ganancias.

Solá fue el más osado a la hora de levantar esa bandera pero se topó, como Scioli después -aunque fue más tibio- con una traba política: Néstor Kirchner y Cristina de Kirchner clausuraron una y otra vez las intentonas felipistas y sciolistas para convertir ese asunto en una cruzada provincial. La paradoja mayor se dio en 2012 cuando Margarita Stolbizer, que venía de ser candidata a gobernadora un año antes, le ofreció a Scioli presentar un proyecto para corregir ese desajuste, pero el propio FpV recomendó al gobernador que no respalde el planteo.

En tiempos de Kirchner, la "pérdida" de recursos en el reparto general se subsanó por otra vía: aportes extraordinarios de la Nación a la provincia que estaban supeditados más al ánimo político que a la disponibilidad de recursos. Eso se visibilizó con toda su ferocidad en 2012 durante el peor momento entre Cristina y Scioli, tres años antes de que la expresidente elija como su heredero al exgobernador.

Recursos

El macrismo del Congreso se queja, hace semanas, de la lentitud de la Casa Rosada para mandar proyectos a las cámaras para "fijar la agenda legislativa". La cruzada de Vidal por el cash bonaerense responde, en parte, a esa lógica, pero sobre todo, pretende sacarle a la oposición la bandera de la falta de recursos. En La Plata deslizan que Mauricio Macri bendijo la maniobra aunque no hay -o no dan- precisiones sobre si eso significa que, en algún momento, el Presidente decida intervenir en persona.

En el menú de preferencias del vidalismo está la eliminación del Fondo del Conurbano (que es un apartado dentro de la Ley del Impuesto a las Ganancias, tributo de emergencia que se creó en 1936 por un año y ya cumple 80) pero es un trámite complejo desde lo legislativo y lo político.

La regla básica de ese asuntos es simple: para que la provincia mejore su participación en el reparto de recursos alguien tiene que perder esos fondos y esos alguien son las demás provincias o la Nación. Macri no dudó, en su momento, en incrementar los fondos para Capital Federal, aunque eso disparó un entrevero con los gobernadores, tanto del PJ como de Cambiemos.

Vidal apura, por lo pronto, la discusión legislativa y política. "El tema se tiene que discutir y queremos que los distintos partidos de la provincia planteen sus propuestas".

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