Economía

Viento de cola desde el exterior juega a favor de activos argentinos

Las bajas tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU. a diez años favorecen a los títulos locales, que venían golpeados por las tensiones comerciales.

El contexto internacional está jugando actualmente a favor de los activos emergentes y, entre ellos, los títulos argentinos. Las tasas de los bonos a diez años en Estados Unidos han caído a niveles por debajo del 2% anual y la curva invertida de los rendimientos en dicho país ha generado una reorientación de los flujos financieros hacia los países emergentes, cuyas monedas se han apreciado más del 7% con respecto al dólar en el último mes, de acuerdo con un informe de la consultora Quantum Finanzas. A raíz de eso, los inversores están mirando con cierto atractivo a Brasil, ante la posibilidad de que se apruebe la reforma previsional, y a la Argentina, ante las elevadas tasas de interés en pesos.

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En las últimas semanas, el mercado financiero local ha operado con cierta calma, a partir de una mayor tranquilidad dentro del segmento cambiario y de la influencia positiva ejercida desde el exterior. Además, parece que el Gobierno ha optado, al menos momentáneamente, por utilizar al tipo de cambio como un ancla nominal para evitar un nuevo salto, que podría llegar a generar una nueva aceleración de la inflación, complicando así las chances para que el oficialismo sea reelegido en los comicios de octubre. Desde mediados de mayo, el tipo de cambio real multilateral ha mantenido una tendencia hacia la apreciación y ha regresado a sus valores de agosto del año pasado. Pero, a su vez, la semana pasada, el riesgo-país perforó los 800 puntos básicos (el viernes cerró en 787 unidades), mientras que los bonos y las acciones operaron con tendencia positiva.

Desde Consultatio señalaron que “las preocupaciones por la guerra comercial habían castigado bastante a los mercados emergentes, lo que hizo que éstos activos entren bastante golpeados a mayo, cuando el mayor apetito por el riesgo los hizo recuperar”. Estimaron que todavía “hay valor en esta clase de activos, particularmente en la deuda en dólares, donde las valuaciones en dólares todavía no ajustaron lo suficiente”. “Respecto de la deuda en moneda local, si bien es verdad que la mayor laxitud monetaria global favorece esta clase de activos, creemos que las valuaciones hacen que se requiera algo más de selectividad”, agregó. En esta línea, destacó que si bien las acciones de los países emergentes están presentando valuaciones “algo caras”, en América Latina todavía se encuentran valores más atractivos.

Desde principios de junio de este año, la tasa de diez años de los bonos estadounidenses se mantiene por debajo de la tasa de política. Sin embargo, el S&P sigue manteniendo la tendencia al alza, “una lectura de mercado opuesta a la que hubiese sido en el pasado ante eventos similares de expectativa de menor nivel de actividad/recesión”, de acuerdo con Quantum. De hecho, en una reciente encuesta realizada por Citi Research, el 56% de los inversores estiman con probabilidad superior al 30% que EE.UU entrará en recesión en los próximos 12-24 meses.

Entre los potenciales riesgos, Quantum señaló que “si la economía de EE.UU. diese señales de fortaleza inherente, como creaciones importantes de puestos de trabajo, como acaba de anunciarse, y/o las tensiones comerciales y otros conflictos geopolíticos aflojasen, se reinvertirían o moderarían las expectativas de menor crecimiento económico o recesión y, en consecuencia se reduciría la expectativa prevaleciente de mayor relajamiento monetario”. “Hoy, la visión prevaleciente de los operadores de fondos parece más lanzada que la cautela de los funcionarios de la Reserva Federal”, agregó. En tanto, consideró que “si el conflicto comercial mundial se profundizase y hubiese un impacto de las restricciones sobre la tasa de inflación de EE.UU., pese a la desaceleración del crecimiento, también se cambiaría el sesgo a la baja de tasas de interés”. Desde el mercado se descuenta que en la reunión de fines de julio, la Fed decidirá una baja en las tasas de interés. Para los próximos doce meses, la expectativa es que haya entre dos o cuatro bajas, reduciéndose desde el rango 2,25%-2,5% actual a 1,25%-1,5%.

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