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Vivian El Jaber: el humor más ácido como tabla de salvación

 En sus comienzos, Vivian El Jaber trabajó duro para ser reconocida como actriz cómica en un género dominado por humoristas como Diego Capusotto y Alfredo Casero, con quienes compartió elenco en "Cha, cha, cha" durante siete años. Desde entonces, El Jaber le fue otorgando una mayor complejidad a sus personajes televisivos, tal como lo demostró en "Farsantes" y actualmente en "Guapas", donde da vida a una severa jefa de azafatas.

En "La nueva autoridad", obra escrita y dirigida por Mario Segade, interpreta a una viuda desquiciada, dispuesta a apoderarse de la administración de un consorcio, puesto que dejó vacante su fallecido esposo. Pero, antes, deberá enfrentar al encargado del edificio (Marcos Montes) y a otra de las propietarias (Celina Font). "La nueva autoridad" se exhibe en la en la Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín, de miércoles a domingos. Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Qué destacaría de esta comedia negra?

Vivian El Jaber:
Tiene como un olorcito a la película "La comunidad", de Alex de la Iglesia. Es una comedia salvaje y de humor ácido pero más surrealista, si se quiere, ya que estos personajes ponen la lupa en luchar por algo que para otros es una nimiedad. Los tres arrastran diversos conflictos personales, pero también luchan por cosas bien cotidianas.

P.: La obra sugiere cierta alegoría social...

V.E.J.:
Ahonda en el tema del poder que es un lugar de cierta ceguera, donde nos aferramos a algo que creemos nuestro sin tener en cuenta lo que piensen los demás y sin que midamos las consecuencias de nuestros actos.

P.: ¿Qué asociaciones le despertó la obra?

V.E.J.:
La violencia urbana y nuestra creciente falta de comunicación. De chica yo viví en Palermo, y los vecinos se saludaban y siempre te daban una mano. Ahora vivo en Villa Pueyrredón, pero la gente ya no responde de la misma manera. Creo que la ciudad está más agresiva y ruidosa. Mis compañeros se ríen porque salgo a la calle con tapones auditivos (los muestra). Busco paz y tranquilidad, pero por otro lado sigo disfrutando del humor ácido.

P.: Usted fue una de las primeras humoristas en ganarse el respeto de sus colegas varones.

V.E.J.:
Fui la única mujer del elenco de "Cha cha cha" que permaneció hasta el final, durante esos siete años; mientras que otras chicas entraban y salían, como la talentosa Marianita Brisky que se nos fue este año.

P.: ¿Había que ser muy brava para sobrevivir en ese elenco?

V.E.J.:
No era fácil. Hay que poder igualar a un Casero, a un Capusotto. Ellos siempre fueron amorosos conmigo, pero para hacer frente a ese tipo de humor tuve que buscar más armas. El humor femenino es poco agraciado, y me costaba hacerlos reír. La cuestión de género hacía que tuviéramos distintos códigos. Entonces, yo tenía que escribir tres veces más de lo habitual para que algo les causara gracia. Grupalmente teníamos una total comunión, pero en los sketches individuales se me hacía más difícil. Sin embargo, pasaron los años y cada vez que trabajo con alguno de ellos siento una profunda conexión. Como me sucedió en "Farsantes" con Alfredo Casero. Son artistas con los que de verdad vuelo y a quienes respeto por ser fieles a un estilo propio, algo que a mí me costó bastante.

P.: ¿Qué actrices cómicas la inspiraron en su carrera?

V.E.J.:
No le voy a nombrar a Nini Marshall, porque nunca me interesó su trabajo ni el de ninguna otra actriz cómica. En cambio, siempre admiré a Bette Davis. Esa era mi actriz: con una personalidad fuerte y un lenguaje único. También me interesan mucho Lidia Catalano y Mirta Busnelli. Siento una gran empatía por las actrices que se destacan por su singularidad. Por eso me da risa cuando algún actor me dice: "guarda, no te vas a ir de la tira. Mirá que hay veinte mil actrices dispuestas a agarrar ese personaje". Y yo siempre respondo: "Habrá mejores y peores actrices, pero como yo no hay ninguna".

Entrevista de Patricia Espinosa

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