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Vizcarra se lanza a un choque sin retorno con el Congreso de Perú

El Gobierno vinculó una ley anticorrupción a una moción de confianza. Tensión anoche con la oposición fujimorista y aprista.

Lima- El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Salvador del Solar, sustentó ayer ante el Congreso la moción de confianza solicitada por el Gobierno para aprobar sus reformas anticorrupción, que de ser rechazada puede desencadenar la disolución constitucional del Legislativo y la renuncia del gabinete.

El resultado de este nuevo episodio de tensión entre el Congreso, controlado por la oposición, y el presidente Martín Vizcarra, quien carece de partido y bancada parlamentaria, era incierto anoche.

“Es urgente salvar a la democracia de la corrupción, es urgente evitar que personas con delitos penales nos representen, tenemos que alentar que ciudadanos con vocación de servicio participen en política” para que los peruanos confíen en las autoridades, dijo Del Solar al justificar las reformas propuestas.

El jefe de Gabinete defendió la moción de confianza presentada el 27 de mayo, e insistió en que “la voluntad del Gobierno es que se apruebe la esencia de las reformas en un plazo razonable”.

El optimismo rodeaba a Vizcarra, quien esperaba recibir el respaldo del Congreso pese a que es dominado por una mayoría radical populista de derecha que no dudó en mostrar los dientes y desafiarlo cada vez que lo cree necesario. “Confío en que los congresistas van a dar el voto de confianza para que se implementen los cambios y tener una mejor clase política que represente a todos los peruanos”, dijo Vizcarra.

Tras la sustentación de la moción, los legisladores iniciaron un debate que continuaba al cierre de esta edición. La cuestión clave es que un rechazo a la moción de confianza podría dejar en la calle a los 130 parlamentarios.

La moción es un mecanismo constitucional por el cual el Ejecutivo puede consultar al Congreso sobre el tema que estime conveniente. Pero si se censura o niega el voto de confianza a dos gabinetes, el presidente puede proceder a disolver el Congreso y convocar elecciones legislativas en cuatro meses.

En septiembre de 2017, el actual Congreso ya le negó la confianza a un gabinete, por lo que una nueva negativa gatillaría su disolución. El año pasado, Vizcarra ya había amenazado con disolver el Legislativo, llevando a los parlamentarios a adoptar una postura conciliadora.

El fragmentado Congreso está dominado por una frágil mayoría compuesta por la fujimorista Fuerza Popular -con 53 legisladores- y otros grupos minoritarios.

Los reflectores estaban puestos en Fuerza Popular, que lidera Keiko Fujimori. La hija del expresidente Alberto Fujimori cumple prisión preventiva por supuestamente recibir fondos ilegales de la constructora brasileña Odebrecht para su campaña presidencial en 2011.

Cinco proyectos de reforma están asociados a la moción. Estos contemplan regular el financiamiento de los partidos y cambios en el sistema electoral, entre otros. También proponen que sea la Corte Suprema, y ya no el Congreso, el órgano que quite la inmunidad a un parlamentario. Vizcarra impulsa la reforma para prevenir actos de corrupción en un país donde los cuatro anteriores presidentes están salpicados por el escándalo de Odebrecht.

Agencias AFP y Reuters

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