Edición Impresa

Vuelve la luz y Venezuela hace el balance del daño económico

Los ciudadanos sólo pueden concentrarse en satisfacer sus necesidades básicas. Numerosos negocios siguen cerrados y las clases estarán suspendidas por un día más. Crece la pelea política.

Caracas - Agobiados por su sobrevivencia, los venezolanos reanudaban ayer sus actividades laborales tras una semana de paralización por un apagón sin precedentes que profundizó la grave crisis económica y política y que golpea seriamente a la producción petrolera.

Largas filas se formaban en las puertas de los bancos y en paradas de colectivos en Caracas, mientras el servicio del subterráneo -que transporta dos millones de pasajeros diariamente- se había restablecido con un tramo cerrado en su principal línea. En tanto, muchos iban caminando a sus trabajos.

“La cosa ha estado ruda. Ni agua, ni luz, y ahora nos salen estas colas”, dijo el empleado hotelero Eriberto Urbina, vestido con traje y corbata, mientras hacía una extensa fila para tomar un colectivo.

El Gobierno de Nicolás Maduro aseguró que el servicio ha sido restablecido prácticamente en toda Venezuela, incluida Caracas, aunque con “pequeñas fallas” en zonas donde hubo, según denunció, “sabotajes” a subestaciones tras el corte eléctrico.

Un incendio afectó tres tanques de almacenamiento de petróleo en una instalación de la estatal PDVSA en la Faja del Orinoco, en Petro San Félix (estado Anzoátegui, norte). Fue una “acción terrorista” de Estados Unidos, dijo el ministro de Petróleo, general Manuel Quevedo.

Con PDVSA -fuente de 96% de los ingresos del país- en default y minada por la corrupción, las exportaciones de crudo perdieron 142.000 barriles por día en febrero en relación con el mes anterior, ubicándose en poco más de un millón de barriles, según un informe de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Aunque la estatal petrolera PDVSA no dio un balance, expertos como Luis Oliveros alertan de daños provocados por el apagón que abrirían “un ciclo mayor de deterioro”.

Las clases se mantendrán suspendidas por 24 horas más. Y a las industrias, severamente golpeadas desde hace años por la crisis económica, les va a tomar varios días ponerse en marcha, según organizaciones gremiales.

“Los días de apagón no abrimos. Las ventas están flojitas, la gente no va a comprar zapatos cuando lo que está buscando es agua y comida”, contó Carlos Zúniga, de 23 años, encargado de una tienda de calzado en el bulevar de Sabana Grande. Aún muchos negocios seguían cerrados.

Los hospitales han vivido situaciones dramáticas por el apagón. Según el líder opositor Juan Guaidó, una veintena de pacientes murieron, mientras la ONG Codevida denuncia que fallecieron 15 enfermos renales por falta de diálisis. El Gobierno niega que haya muertos.

En la otrora próspera Maracaibo, capital del petrolero estado Zulia (noroeste), se registraron saqueos en más 500 de negocios. Las calles están desoladas y los establecimientos cerrados. En los pocos comercios abiertos cientos hacen filas para comprar algo de comida.

“Ahora uno anda buscando comida como un loco. Usted ve la ciudad y parece que hubiera habido una guerra”, dice Francisco Arteaga, de 61 años, testigo de la anarquía, tras caminar horas en el desértico clima de Maracaibo, sin conseguir alimentos.

En medio de la emergencia, por la falta de efectivo y fallas que persisten en puntos de venta con datáfonos, muchos comercios en Caracas y otras regiones están cobrando en dólares.

La crisis eléctrica, que alcanzó a Caracas y 22 de los 23 estados de este país de 30 millones de habitantes, comenzó la tarde de jueves de la semana pasada.

Maduro acusa a Washington de haber perpetrado “ataques cibernéticos” y “electromagnéticos” contra la hidroeléctrica de Guri (estado Bolívar, sur), que genera 80% de la energía del país.

El opositor Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por unos 50 países, sostiene que el colapso se debe a la “negligencia” y “corrupción”.

China, aliada de Maduro, ofreció el miércoles su ayuda para recuperar el servicio. El gobernante socialista anunció el martes que pediría ayuda también a Rusia e Irán para investigar “el ataque”.

Guaidó decretó el estado de “alarma nacional” por 30 días para pedir ayuda internacional en la superación de la crisis. Uno de sus más firmes apoyos en Europa, España, ofreció ayuda para recuperar un sistema eléctrico “muy deteriorado”.

El opositor sigue su presión contra el Gobierno y se reunió ayer con líderes vecinales de Caracas. “Continuamos articulando a todos los sectores de la vida nacional para lograr el cese de la usurpación, el Gobierno de transición y las elecciones libres”, aseguró.

El chavismo anunció que el fin de semana se reanudarán los ejercicios militares que se venían realizando desde hace varias semanas, esta vez enfocados en la vigilancia de la infraestructura hídrica y eléctrica.

Agencias AFP y Reuters

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario