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Winograd y su pasión por Discépolo: "Parimos una interpretación propia"

En “Infame”, su tercer disco, Carolina Winograd recorre, con entrega y sensibilidad, buena parte de la obra de Enrique Santos Discépolo. De “Uno” a “El choclo” pasando por “Cafetín de Buenos Aires”, la artista consigue una voz propia para un autor en constante movimiento. Un trabajo necesario para seguir descubriendo, a la distancia, y en la cercanía, la actualidad de un compositor de fuste. Se presenta los días 10 y 24 de noviembre en Biblioteca Café.

1-¿Cómo llegaste a Discépolo?

Lo conocí a través del grotesco. Y a partir de ahí logré hacer un salto inmediato hacia su obra. Es un autor que me provoca mucho. Había grabado dos temas suyos en mi primer disco, pero tenía la sensación de que debía abordarlo de manera más amplia. Y a partir de ese disparador empezamos. Fue un trabajo muy enriquecedor en el que hicimos un abordaje profundo de la letra. Sentimos a dónde nos llevaba y a partir de ahí generamos los arreglos. Parimos nuestros propia interpretación.

2-¿Con qué artista te encontraste?

Con un ser vulnerable. Leí su autobiografía, escuché todas sus canciones y me detuve en algunas de sus frases más simples y concretas. “Soy un hombre simple, soy un hombre solo”. Más allá de todo era una persona que buscaba afecto.

3-¿Es el autor que más te provoca?

Junto a Cátulo Castillo. De ahí que el disco cierre con “Mensaje”, que tiene autoría de ambos. Cátulo tiene una misma bondad. Y a ambos les pasa un poco lo mismo ante un público que no los retribuye como ellos merecían. Discépolo es un autor actual. Que podría estar como editorial en cualquier diario. Una persona con un claro mensaje social.

4 - ¿De qué manera te afectó el paso por un autor de tanto tenor?

Estoy en un momento de mucho aprendizaje. Dándome libertades de cosas que quería explorar. Fue muy difícil entrar en Discépolo. En lo personal, había fallecido mi abuela materna y hacer temas como “Desencanto” mientras se duela es difícil. Tiene una tristeza que te arrastra. “Uno” tiene una poesía que te despedaza. Es bueno meterse en cierta oscuridad a sabiendas de que luego podés ver la luz.

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