23 de mayo 2013 - 08:39

El nuevo estado de bienestar de la década ganada

Roberto Feletti
Roberto Feletti
Por Roberto Feletti, especial para ámbito.com.-

La Década Ganada puede ser caracterizada como el periodo de la historia de nuestro país donde se produce una fuerte ampliación de las bases de ciudadanía a partir de la puesta en vigencia de derechos individuales y colectivos, que fueron conculcados o eran inexistentes durante los veinticinco años de neoliberalismo argentino.

Empleo estable, paritarias salariales, cobertura previsional masiva, protección universal de niñez y adolescencia, matrimonio igualitario, proceso judicial a los criminales de la dictadura, presupuesto educativo récord, fundación de nuevas universidades, fútbol para el que lo quiera disfrutar, urbanización inédita de las barriadas más humildes del país con viviendas, agua corriente, cloacas, alumbrado y pavimento, son atributos del ciudadano que emergió de las políticas iniciadas hace diez años.

El 25 de mayo de 2003, con la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia, se clausuró el largo ciclo de quiebra de los procesos populares, que iniciara en 1976 una violenta dictadura militar y concluyera en el 2001/2002 con el hundimiento del Estado liberal-conservador. Esa fecha marca un cambio estructural, a partir de la cual Argentina, para bien, nunca volverá a ser la misma. Como tampoco lo fue para las generaciones que nos precedieron, el país que nos legó el 17 de octubre de 1945.

La nueva ciudadanía, de carácter masivo e igualitario, que desplazó al "ciudadano-consumidor" -minoritario y elitista- del periodo anterior, se sustenta en el Estado popular y democrático refundado por Néstor y consolidado por Cristina. Este es el principal fruto de la Década Ganada, un Estado al servicio de la Nación y del pueblo, con capacidad de cumplir su rol de re-distribuidor social frente a los poderes corporativos empresariales, locales y extranjeros.

A partir de 2003, ese Estado dejó de ser el gendarme de la rentabilidad de los mercados, para convertirse en el garante de los derechos individuales y colectivos del pueblo. El tan mentado "retorno de la política" es en definitiva, la defensa de un Estado con capacidad de hacer políticas públicas en interés de las mayorías.

Para construir este Estado, primero hubo que liberarlo de las cadenas impuestas desde 1976, de las cuales la principal era la deuda. El desendeudamiento, con quita del capital y crecimiento económico, sin costosos ajustes para el pueblo como en el pasado, fue decisivo para aumentar la presencia del Estado en la economía de 27% a 39% del PBI, en una Argentina cuyo Producto se duplicó en diez años, creciendo al 7,1% anual promedio.

Una vez resuelto lo anterior, se avanzó en el problema del flujo de financiamiento del Estado a partir de la generación de recursos fiscales que pudieran financiar a largo plazo el nuevo Estado popular y democrático. En sentido, la apropiación de una porción de la renta exportadora -aumentada por la bonanza de los precios internacionales- a través de los derechos de exportación, fue clave para lograr la solvencia fiscal. Los derechos de exportación más los tributos sobre la renta y la propiedad, pasaron de 6,8 % a 13,3 % del PIB a lo largo de la década.

Se construyó entonces un Estado solvente, desendeudado, por ende autónomo de los mercados, que expande la inversión social y de infraestructura y que además obtiene una porción relevante de sus recursos de los sectores con mayor capacidad contributiva.
Este Estado fuerte permitió hacer realidad un nuevo concepto de competitividad de la economía argentina: hacer compatible un mercado interno dinámico y en permanente expansión, con el nivel de exportaciones más alto desde la "generación del '80" -casi 19 % del PBI-.

En la Década Ganada no son incompatibles buenos salarios y elevadas exportaciones industriales. En ese sentido, cabe considerar que se venden al exterior 150.000 vehículos con el gremio automotriz mejor pago de la región.

Un Estado fuerte, también permitió relanzar un nuevo "Estado de Bienestar", distinto de aquél que nació en la década del 40 y fue destruido en el ciclo 1976/2001. La Década Ganada se hizo cargo de una generación golpeada por el desempleo y la informalidad de larga data, extendiendo el beneficio jubilatorio a todos los adultos mayores que no hubieran completado sus años de aportes y los nietos de hogares aun con empleo irregular.

Un daño de largo plazo como el que hizo el liberalismo-conservador en la Argentina, se repara en un periodo de tiempo similar pero, hasta entonces, hay que tender mantos de reparación y protección social. Así lo comprendió el Estado fundado en la Década Ganada.

En definitiva, un Estado fuerte es el reaseguro más firme de la democracia, porque es la herramienta esencial con que cuentan los sectores populares, cuando llegan al Gobierno, para hacer realidad sus proyectos. No es casual que los derrotados por la audacia de Néstor en 2003 y la convicción de Cristina a partir de 2007, añoren volver a saquear el Estado primero y el país después.

La banalización agresiva y efímera de las críticas al Gobierno, ayer fue el "dólar blue" y hoy son las "bóvedas" , encubren propósitos inconfesables: recuperar al Estado para desfinanciarlo en favor de los sectores más privilegiados, endeudarlo para tornar irreversible el proceso y finalmente quebrarlo para descargar el costo de esta política sobre el pueblo. 

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