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Yungas, o de cómo integrar arte de todas las regiones

Esta semana se retomarán sus clínicas luego de realizar 4 ediciones en tres ciudades del interior.

Antes del cierre de la exhibición del Malba “Yungas Arte Contemporáneo”, con seis artistas de Córdoba, Corrientes, San Juan y Tucumán, los docentes Raúl Flores y Piero Sogno, autores del proyecto educativo que da nombre a la muestra, decidieron montar un nuevo taller en pleno centro porteño. Esta misma semana retomarán las clínicas, luego de realizar cuatro ediciones en Mendoza, Tucumán, Córdoba, Tigre y esta primera muestra de alta visibilidad en el Malba. Yungas, una plataforma nómade con becas de producción y pensamiento para artistas jóvenes de todo el país, surgió en 2011 en Tucumán. En la actualidad, y a partir de la invitación del ministro de Cultura de Buenos Aires, Enrique Avogadro, quien cedió un subsuelo de 360 metros en el edificio del diario La Prensa, se sumó un nuevo grupo de becarios, varios porteños y tres extranjeros. Yungas cuenta además, y desde hace un año, con un centro de producción que funciona en una casona de Villa Nougués, en Tucumán.

Para entender la importancia de que los museos y funcionarios valoren la calidad de las obras, basta remontarse al año 2016, cuando en una feria de arte española, la ignorancia de los gestores culturales profundizó un abismo entre el arte de las provincias y el de Buenos Aires que ya había comenzado a cerrarse. Si bien las instituciones porteñas tardaron en reaccionar ante lo que se consideró una injusticia (no había ni un provinciano en la gran gira de artistas “argentinos”), este año el Malba albergó, legitimó y potenció, las obras de seis becarios y a Flores como curador.

Por otra parte, si bien los escenarios de Córdoba y Rosario han crecido mucho, los porteños disfrutan de varios privilegios y, las puertas que hoy se abren, ayudan a cerrar la brecha. La muestra del Malba puso en evidencia los rasgos estilísticos especiales de los artistas (Noelia Correa, Alfredo Dufour, Benjamín Felice, Maia Navas, Sofía Noble y Damián Santa Cruz), en algunos casos poéticos y en otros, heredados del Pop. No obstante, en una ciudad donde abundan artistas emergentes, maestros y talleres, algunos con nivel universitario, hay que saber mirar para descubrir calidad.

La curadora del Malba, Victoria Giraudo, destaca: “Para los artistas jóvenes de las provincias, una exposición en el Malba tiene más importancia que para los de Buenos Aires o los que llegan del exterior. La propuesta del Gobierno de la Ciudad potenció el número de becarios que duplicaron los de la muestra”. Desde Tucumán, tierra de buenos artistas, el consagrado Sandro Pereira, observa: “Los chicos trabajan mucho y me interesan los vínculos generados a través de la producción. Aquí muchos espacios están cerrando y saber que hay una plataforma educativa con proyección nacional me parece sencillamente genial”. Flores aclara: “Nuestros objetivos no culminan con la profesionalización de los becarios, aspiramos además a promover el diálogo e impulsar el coleccionismo en los lugares de los encuentros”.

Por su parte, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta “Una historia de la imaginación en la Argentina. Visiones de la Pampa, el litoral y el altiplano desde el siglo XIX a la actualidad”, una muestra con 250 obras de 97 artistas curada por Javier Villa. Finalmente, el CCK inauguró este año “La marca original: arte argentino”. La exhibición deriva de un ciclo de la TV Pública de 2018, “La marca original”, curado por Gabriela Urteaga y conducido por los artistas Karina El Azem y Alberto Passolini. El recorrido por las provincias muestra el proceso de la creación.

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