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Zarlenga: "Entre Brasil y Argentina tiene que haber libre comercio"

El directivo de la automotriz cree que el nuevo gobierno brasileño avanzará en acuerdos con Europa y otras regiones. Prevé impacto de este lado de la frontera.

Periodista: ¿Qué expectativas tienen con el cambio de gobierno en Brasil?

Carlos Zarlenga: Es importante es que se terminó la incertidumbre política que dominó 2018. Hasta días antes del primer turno todo podía ocurrir. Eso hizo que tuviéramos un año volátil, con el real un poco más devaluado, algunos consumidores postergaron compras. El otro punto es la agenda de reformas que el nuevo gobierno tiene por delante. La primera, llegar a un nivel de déficit fiscal cero en el largo plazo, y para eso tiene que reformar el sistema jubilatorio. Es una batalla difícil que debe dar ahora. Segundo, la visión de Brasil frente al mundo y cómo va a interactuar. La idea del gobierno es trabajar en varios acuerdos de comercio. Ahí tenemos una gran oportunidad. Entre Argentina y Brasil hay una capacidad instalada para fabricar más de cuatro millones de vehículos. Lo más difícil en esta industria es la escala. Trabajando en una agenda profunda de competitividad entre ambos países no hay razón por la cual Mercosur no pueda ser una fuente de exportación. Por último está la reforma fiscal, no tanto en nivel de recaudación, sino en la forma. La carga es muy alta pero hay un tema de estructura impositiva, que se tiene que simplificar.

P: ¿Cómo evolucionará en Brasil el mercado?

C.Z.: Estamos viendo industria en 2019 de 2,8 millones de ventas, contra 2,6 millones de este año. También vemos crecimiento para 2020. El último ciclo de expansión en Brasil duró 14 años.

P: ¿Cuál será el impacto para Argentina de una apertura brasileña?

C.Z.: Positivo, el camino es tener acuerdos con Europa, México y otras partes del mundo. Dar un periodo, una apertura a 10 años para trabajar hasta entonces en mejorar la competitividad. Si hay un convenio libre con otras partes, entre Argentina y Brasil también tiene que haber libre comercio. Ambos países tienen que trabajar juntos en materia laboral, impositiva, desregulación e infraestructura.

P: Hoy Argentina sólo le puede vender a Brasil...

C.Z.: Y Brasil sólo puede vender a la Argentina. Pero cuando se pone la bandera a largo plazo la oportunidad es enorme. Ya tenemos la capacidad instalada para más de cuatro millones de unidades. Los países que son netamente exportadores casi ninguno tiene un mercado doméstico muy grande. Se volvieron exportadores porque son competitivos desde los costos. En este caso, la capacidad instalada ya está, es más fácil volverse exportador. Uno mira las inversiones en el Mercosur y todas son programas locales. Si hay un excedente, se exporta. Ninguno tiene un perfil netamente exportador. Cuando se hacen esas inversiones se comparan con otras posibilidades y el más competitivo se lleva la inversión. Perdemos por el nivel de ineficiencia.

P: Hablaba del déficit en Brasil, ¿cómo ve el escenario en Argentina?

C.Z.: Argentina tuvo en 2018 un año muy difícil. Frente al mismo escenario internacional el real se devaluó 30% y el peso 130%. El tipo de cambio ahora está estable por dos medidas: el acuerdo de fondeo para obligaciones de 2019 y una política monetaria para contener al dólar. Pero quedaron afuera las tasas de interés, que a nosotros nos complica en el canal financiado. También hay un tema de inflación, debería estar por debajo, sino es difícil operar. Los aumentos de precio nos traen problemas. El año que viene veo el mercado entre 650 mil y 700 mil unidades. La primera mitad estará muy por debajo. En la segunda mitad si sube el salario real quizás haya un leve crecimiento.

P: ¿Qué puntos hay que trabajar en competitividad?

C.Z.: El proceso de producción en Rosario es exactamente igual que el de las otras partes del mundo donde se hace el Cruze. Pero es más caro. La tecnología y la mano de obra están. Hay una carga impositiva y laboral muy grande en toda la cadena. La infraestructura de transporte no es multimodalidad. La logística es clave. Hay rutas donde nos cuesta más llevar la producción al puerto que a destino final. Lo mismo con el costo financiero, ¿cómo hace un autopartistas para financiarse hoy?

P: ¿Sigue adelante el plan de inversiones?

C.Z.: No cambia, seguimos adelante con nuestra inversión. Lo clave es que la reforma fiscal se mantenga. El gobierno dijo no hay cambios referente a eso, que seguirán reduciéndose impuestos distorsivos.

P: Una vez agotados los stock por la caída, ¿cuál será la política de precios, seguirán las promociones o buscarán más rentabilidad?

C.Z.: Los precios de transacción han subido. No se puede mirar la bonificación separada del precio de referencia, que subió 80%. La estrategia de retail es una pata, pero no tiene que ver con el precio. Si el precio aumentó 110% y mantuve bonificación, el precio subió. Desde el punto de vista de innovación para el cliente, seguirán las promociones y quizás para siempre. No hay que confundirlo con el aumento de precios que sí hubo.

P: ¿Cómo está hoy la planta de Rosario?

C.Z.: Estamos haciendo un ajuste de inventario principalmente por el mercado brasileño, donde esperábamos casi 250 mil unidades más para este año. Para 2019 deberíamos estar muy bien. El Cruze está en 20% de share en Brasil, un porcentaje que nunca lo habíamos tenido. El Cruze está bien considerado, en especial en tecnología.

P: En San Pablo presentaron un auto eléctrico para Brasil, ¿cuál es la estrategia para Argentina?

C.Z.: Lo estamos trabajando, este año las prioridades fueran otras. Argentina será un país donde la electrificación avanzará rápido. El argentino es innovador.

Entrevista de Ariel Basile

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