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"Zona", en nueva etapa: dólar máximo a $50,95 en marzo

En la Casa Rosada se entusiasman con que el esquema cambiario pueda aportar tranquilidad para el comienzo de la campaña electoral.

La “zona de no intervención” ingresó en su tercera etapa. Y aunque el Banco Central elige la prudencia y la táctica futbolera del “paso a paso”, la intención es que la estrategia de estabilización del sistema cambiario argentino termine de consolidarse. Será en el primer trimestre de 2019, cuando la indexación pasará de 3% a 2% mensual, acompañando, si todo sale como espera la entidad que maneja Guido Sandleris, y el resto del Gobierno, de una inflación entre enero y marzo de 2019, algo menor al 6% en el trimestre. En la Casa Rosada hay convencimiento que la invención de la “zona”, es el mayor logro de estabilización cambiaria del Gobierno de Mauricio Macri, luego de los primeros años de gestión de seguimiento de la evolución monetaria y la polémica intervención de Luis Caputo de agosto pasado. Dentro del ala política oficial se habla incluso de la adopción del concepto de la “zona” como uno de los aportes del equipo económico a la campaña electoral.

Tal convencimiento oficial sobre las bondades de esta creación de Sandleris y el vicepresidente del BCRA, Gustavo Cañonero, se trasladó incluso a las conversaciones que el fin de semana mantuvo en Buenos Aires Christine Lagarde durante su intervención como fiscalizadora financiera oficial del G-20. En el momento de conversar con Macri y el resto de los participantes de la cumbre, la directora gerente del FMI ponderó la política de estabilización cambiaria, y le colocó la cucarda de haberse convertido en el mecanismo por el cual el sistema financiero local volvió a confiar en la política cambiaria del Gobierno de Mauricio Macri. La bendición cobra un valor agregado al mencionar que Lagarde no estaba convencida del mecanismo y, durante las negociaciones de septiembre pasado, elegía una estrategia de liberación del tipo de cambio hasta que este encuentre su propio punto de equilibrio. Ahora, en los hechos, la exministra de Economía de Francia aparece como una defensora de la “zona”. Al menos hasta ahora. Y siempre y cuando se respete su máxima de no utilizar, bajo ningún punto de vista, dinero del FMI para intentar aplastar corridas. Recuerda siempre Lagarde que esa es una de las máximas que en su momento el board del FMI le dio para aprobar en septiembre pasado el acuerdo 2.0 con la Argentina.

Conseguidos los avales desde del FMI y el abrazo político de la Casa Rosada, el BCRA diseñó en los últimos días las nuevas bandas mínimas y máximas donde deberá moverse el tipo de cambio, al menos hasta fin de marzo de 2019. El esquema de ajuste diario comienza con la cotización al 31 de diciembre de $37,117 para el piso y de 48,034 pesos para el techo. Al 31 de enero, la actualización llevará a un mínimo de 38,86 y un máximo de 48,99 pesos. Al 28 de febrero los montos serán 39,63 y 49,96 pesos; mientras que el cierre de las bandas al 31 de marzo (el último día hábil será el 29) será de $40,42 y 50,95 pesos de cierre. Todo este tiempo servirá en paralelo para que el BCRA vaya monitoreando las otras dos variables clave de la política monetaria y cambiaria: la evolución de la inflación mes a mes y, en consecuencia, la política diaria de tasas de interés de Leliq. En este último punto, desde el ala política del macrismo todo es expectativas positivas y entusiasmo en que en el primer trimestre las tasa lleguen al 40%. En la entidad sólo hay prudencia y defensa a rajatabla del “paso a paso”.

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La sensación es que cuando termine el tercer trimestre de 2019 habrá terminado el primer período de la “zona” y se evaluará su continuidad. Ya pasó el tramo del primer proceso de instalación en el mercado y de supervivencia del primer mes de vida, incluyendo un relativamente exitoso paso de ya dos supervencimientos de Lebac en octubre y noviembre. Y se confía que el último, el del miércoles 19, será sorteado también con templanza en los mercados. Y que luego, sólo habrá que esperar el desafío del primer trimestre de 2019, cuando la mira estará en la absorción y extensión de los plazos en los vencimientos de las Leliq. Y, obviamente, en la baja en la tasa de interés. Todo dependerá, otra vez, de la evolución de la inflación.

Sin estridencias, la política fue ayer públicamente ponderada por el propio Cañonero. En un evento organizado por la revista Bank, el vicepresidente del Central aseguró “los resultados fueron muy buenos, hay una estabilidad cambiaria que no se veía hace tiempo”. Según el mismo afirmó, en el BCRA están “muy contentos con haber podido controlar esta situación”, y puso de relieve que “se logró cumplir la meta de base en octubre y se sobrecumplió en noviembre”. Frenó las expectativas entusiastas de varios participantes del evento al reiterar, y reafirmar que “nada va a quitar la cautela del Banco Central”. En ese sentido subrayó que “los apuros nunca terminaron saliendo bien”. Cañonero le hizo marketing a la “zona” diciendo que “es un esquema muy simple y austero pero muy contundente”, porque con su aplicación “el Banco Central se compromete a controlar lo que puede controlar”.

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