6 de agosto 2026 - 14:51

Grupo Ollamani pierde 47 milones de dólares por el uso de FIFA del Estadio Azteca para el Mundial 2026

El corporativo reportó a la Bolsa Mexicana de Valores un fuerte impacto financiero derivado de las exigencias del organismo internacional, los litigios por palcos y una derrama económica menor a la esperada.

Informe de Grupo Ollamani sobre Estadio Azteca.

Informe de Grupo Ollamani sobre Estadio Azteca.

El Grupo Ollamani, corporativo encabezado por Emilio Azcárraga Jean, confirmó un duro golpe a sus finanzas derivado de su participación como sede en la Copa del Mundo 2026. A través de un reporte enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), la empresa propietaria del histórico inmueble —referido financieramente como Estadio Banorte— informó una pérdida total de aproximadamente 813 millones de pesos, equivalentes a 47 millones de dólares, como resultado directo de las denominadas “operaciones FIFA”.

Este impacto millonario refleja los enormes retos que enfrentan los organizadores locales para cumplir con los estrictos cuadernos de cargos del máximo organismo rector del futbol, especialmente cuando se trata de recintos con características jurídicas particulares y de larga data.

El desglose de la pérdida: el conflicto de los palcos y plateas

El descalabro financiero para Grupo Ollamani no ocurrió en un solo movimiento. De acuerdo con el reporte, la afectación se distribuyó entre una pérdida neta de 557.2 millones de pesos durante el segundo trimestre de 2026, y una merma adicional estimada en 255.9 millones de pesos durante julio, mes clave en el que albergó partidos de alto calibre, como el enfrentamiento entre las selecciones de México e Inglaterra.

El factor determinante que abrió este boquete financiero fue el conflicto legal relacionado con los titulares de palcos y plateas. A diferencia de los estadios modernos en Estados Unidos y Canadá, donde la propiedad de los asientos está bajo control absoluto de los operadores, el recinto mexicano arrastraba un modelo de la década de 1960:

  • Títulos a 99 años: Miles de espacios fueron vendidos a particulares con vigencia casi centenaria, otorgando acceso gratuito a cualquier evento.

  • La exigencia de FIFA: El organismo internacional requiere recintos "libres de gravámenes" para mantener el control total del boletaje, la explotación comercial y los programas de hospitalidad VIP.

  • El costo de la indemnización: Tras perder un litigio de año y medio contra los dueños de los palcos, Ollamani tuvo que asumir el costo de aproximadamente 15,000 asientos, implementando costosos esquemas de indemnización, reubicación y compra de boletos para los propietarios originales.

Gastos extraordinarios y remodelación a contrarreloj

Más allá del litigio por los asientos privados, la cifra negativa de 47 millones de dólares también obedece a los fuertes gastos operativos y logísticos que Ollamani tuvo que desembolsar para ceder el inmueble durante cinco partidos mundialistas.

Entre los desembolsos extraordinarios que mermaron los resultados del periodo destacan:

  • Inversión en infraestructura: Se destinaron recursos inmediatos para la modernización, digitalización y mejoras en la funcionalidad y capacidad operativa del estadio.

  • Logística externa: Gastos vinculados a actividades alternas del Mundial organizadas en la Ciudad de México.

  • Expectativa a futuro: Aunque la directiva de Ollamani prevé que estas mejoras de infraestructura aportarán beneficios a largo plazo, el gasto inmediato pulverizó los resultados financieros del ciclo mundialista.

El gran contraste: un Mundial lucrativo para la FIFA, pero no para México

El contexto económico macroeconómico del torneo terminó por agravar los números locales. Mientras la FIFA reportó ingresos récord que superaron los 15,000 millones de dólares en este ciclo, la realidad para los anfitriones mexicanos estuvo lejos de las proyecciones gubernamentales y empresariales.

Los indicadores turísticos y fiscales revelaron un escenario decepcionante para la economía nacional:

  • Déficit turístico: México recibió apenas 494,000 visitantes internacionales, un 41% menos de lo proyectado. La derrama económica y el consumo fueron impulsados casi en su totalidad por residentes locales, no por el esperado turismo extranjero.

  • Paraíso fiscal para FIFA: De los tres países organizadores, México fue el único que otorgó una exención total de impuestos a la FIFA, a sus subsidiarias y a las confederaciones, limitando severamente la recaudación fiscal que pudo haber compensado los gastos operativos de sedes como el Estadio Azteca.

Te puede interesar