El primer jonrón del joven mexicano Marcelo Mayer en las Grandes Ligas tuvo como trasfondo un coro de abucheos mientras recorría las bases en el Yankee Stadium de Nueva York la semana pasada.
El joven de 22 años se convirtió en el pelotero más joven de los Medias Rojas en conseguir un partido con múltiples jonrones desde el dominicano Rafael Devers en 2018.
El mexicano Marcelo Mayer fue llamado a las Grandes Ligas el 25 de mayo pasado y es una de las joyas más preciadas de los Medias Rojas de Boston.
El primer jonrón del joven mexicano Marcelo Mayer en las Grandes Ligas tuvo como trasfondo un coro de abucheos mientras recorría las bases en el Yankee Stadium de Nueva York la semana pasada.
El novato de los Medias Rojas sumó otros dos vuelacercas en un campo más amable para él, anotando un par de jonrones en solitario, que formaron parte de los cuatro que conectó Boston, y los Medias Rojas se impusieron el miércoles por 4-3 en el decisivo de su serie de tres partidos contra los Rays de Tampa Bay.
“Prefiero que me aplaudan a que me abucheen”, afirmó Mayer. “Me encanta la energía que se vive en el Fenway Park. Es un momento que guardaré por siempre en mi memoria”.
El joven mexicano de 22 años, que ya había disputado 15 encuentros desde su llamado el 24 de mayo, se convirtió en el pelotero más joven de los Medias Rojas en conseguir un partido con múltiples jonrones desde el dominicano Rafael Devers en 2018.
Además, se posicionó como el tercer jugador más joven en la historia del equipo en alcanzar este logro en sus primeros cinco encuentros, solo detrás de Billy Conigliaro (21) y Ted Williams (20).
Marcelo Mayer, nacido el 12 de diciembre de 2002 en, Chula Vista, California, Estados Unidos, pero con raíces bien mexicanas es sobrino-nieto de Héctor "Chero" Mayer, el orgullo de Nogales que en sus mejores años fue campeón de bateo en la Liga de la Costa, con los Mayos de Navojoa y shortstop estrella de los Diablos Rojos del México en la Liga Mexicana de Beisbol, uno de esos orquestadores del doble play que defendían el infield con la precisión de un reloj.
Con el tiempo, la familia Mayer cruzó la frontera, y las raíces beisboleras también florecieron en Enrique, padre de Marcelo, y Edward, su tío, quienes fueron parte de la legendaria generación de 1981 que hizo campeones estatales a los Apaches de Nogales, una hazaña que la novena solo volvió a lograr en 2017.
Ese linaje encontró continuidad natural en Marcelo. Apenas aprendió a caminar, aquel niño de cejas espesas e intensos ojos azules, recibió de manos de su padre el primer bat y la primera pelota: los cetros invisibles de un destino que ya lo aguardaba. “A él siempre le gustaron los deportes como futbol – usa el número 10 por Messi–, basketbol y golf. Pero más el béisbol. Su talento especial se notó desde siempre. Cuando tenía 5 años estaba más avanzado, inclusive, que niños de varios años más grandes que él”, revela su madre, Myriam Mayer, en entrevista con Sports Illustrated México.
La familia Mayer se mudó a Chula Vista, California y allá, en los campos soleados de Eastlake High School, Marcelo pronto se reveló como un talento excepcional. Zurdo natural, elegante al bat y con la defensa pulcra y precisa que exige una de las posiciones más difíciles del beisbol: el campocorto.
Fueron las destrezas que forjó bajo la guía paciente de su padre. “Nunca he recurrido a otro entrenador que no sea él. Ha sido mi entrenador de bateo y de fildeo. Ha sido quien me ha enseñado el juego prácticamente en todos los aspectos, y es quien me acompañaba a practicar todos los días desde que tengo memoria”, le dijo a The Athletic poco después de ser seleccionado como 4to pick en la primera ronda de Draft de MLB en 2021.
En 2021 los reportes lo proyectaban como el mejor jugador disponible en el Draft de esa temporda y era llamado a ser el primer nombre pronunciado esa noche. Pero la fortuna, caprichosa como el juego mismo, lo llevó hasta el cuarto turno.
Los Medias Rojas de Boston —una franquicia que no tenía una selección tan alta desde 1967— lo eligieron y fue como una ironía del destino, para alguien que, junto a su familia, creció siendo fanático de los archirrivales y su capitán: Los Yankees de New York y Derek Jeter.
Mayer recibió un bono de firma de 6.6 millones de dólares, el más alto en la historia de las Grandes Ligas para un pelotero mexicano.
Rápidamente se convirtió en una de las joyas más preciadas del sistema de los Medias Rojas, ganándose un lugar entre los tres mejores prospectos de la organización y el 25 de mayo pasado llegó a las Grandes Ligas.
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