Todo México vive la fiesta mundialista y se apasiona en cada partido. Y con cada triunfo del Tri la ilusión florece y brota día a día. Por eso, en cada encuengtro con familiares, amigos, o con desconockidos que andan por las calles y se cruzan las miradas aflora la sonrisa y el "¿Y si, sí?".
Hay motivos para soñar, por qué no. Si el Tri ha firmado una noche histórica en las Copas del Mundo. La Copa que vive en su casa, confestejos interminables en cada rincón del país. Una noche en que por primera vez sumó 9 puntos en una fase de Grupos. Y sin recibir un sólo gol. Un paso perfecto que sólo unos cuántos pueden presumir. Unos que por cierto han sido campeones del Mundo.
México derrotó a Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia, sumó nueve puntos y avanzó sin recibir un solo gol. El paso es perfecto, pero para ser campeón todavía hace falta recorrer un camino enorme, pero existen tres razones concretas para creer que esta selección puede competir por algo más que romper la barrera de los octavos.
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El equipo ha demostrado que tiene profundidad y un camino favorable para comenzar. Aguirre realizó varios cambios ante Chequia y México mantuvo su nivel, ganó 2-0 y encontró respuestas en futbolistas como Mateo Chávez y Julián Quiñones. Además, por haber ganado el grupo, enfrentará inicialmente a uno de los mejores terceros, un cruce que sobre el papel resulta más accesible que medirse inmediatamente con una potencia.
Se vienen los mano a mano para México, su gran deuda histórica
México quedó primero en su grupo, se enfrentará a una selección que termine en tercer lugar de los grupos C, E, F, H o I. Y si queda segundo se medirá ante el segundo del Grupo B. Hasta el momento el rival sería Escocia.
Hasta este punto, el panorama luce favorable. Sin embargo, en caso de llegar a los octavos de final (el ansiado quinto partido), la situación se complica para México, ya que algunas de las selecciones que se perfilarían como rival incluyen a Inglaterra, Croacia, Países Bajos, Brasil o Marruecos, todos candidatos a llegar a semifinales, cuanto menos.
México no aparece entre los grandes favoritos por encima de Argentina, Francia, España o Brasil, y todavía debe demostrar que puede vencer a una selección de élite en una ronda decisiva. Pero llega invicto, protegido por una defensa perfecta y respaldado por su gente.