El desarrollo del emprendimiento juvenil en México cuenta con historias de éxito que inician a edad temprana con proyectos a pequeña escala. La constancia y la visión de negocio resultan fundamentales para transformar una idea inicial en una marca comercial sólida.
La preparación universitaria en instituciones de alto nivel aporta herramientas operativas y de gestión necesarias para afrontar los retos del mercado. La combinación de práctica temprana y formación profesional fortalece el crecimiento empresarial.
A continuación, conoceremos en profundo la historia de Olga Sofía Durón Cantú, graduada de la carrera de Negocios Internacionales en el Tecnológico de Monterrey y que actualmente lidera su propio negocio.
La historia de Olga Sofía Durón Cantú y su desafió como emprendedora
Olga Sofía Durón Cantú, graduada de la carrera de Negocios Internacionales en el Tecnológico de Monterrey campus Saltillo, comenzó su camino en los negocios a los 17 años al lanzar una barra de botanas en compañía de sus hermanas.
A lo largo de sus años universitarios, la EXATEC compaginó la gestión de su marca con la exigencia académica y su involucramiento en organizaciones estudiantiles, espacio donde llegó a dirigir el Comité de Participación Estudiantil.
La joven destaca que estas vivencias contribuyeron al fortalecimiento de sus competencias en materia de organización, diálogo continuo, cooperación y gestión de equipos, cualidades que posteriormente trasladó a su faceta como empresaria. Su desempeño integral le valió recibir en 2026 el Premio a la Trayectoria Emprendedora, distinción conferida por el Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera.
El espíritu emprendedor de Olga emergió desde su infancia. Con apenas ocho años, preparaba repostería casera —como galletas, brownies y empanadas— para venderla en su escuela, así como en fruterías y comercios locales de Saltillo.
Ese primer acercamiento sentó los cimientos de La Lola snackbar, marca fundada junto a sus hermanas en julio de 2020 con el objetivo inicial de generar ingresos familiares durante la contingencia sanitaria. Lo que arrancó como un remolque de botanas (food truck) evolucionó con el paso del tiempo hasta convertirse en una firma especializada en la atención gastronómica para festejos sociales y corporativos.
Para 2022, año en que inició sus estudios en el Tec de Monterrey, el negocio ya demandaba estrategias de escalabilidad. La egresada señala que en esa etapa recibieron propuestas para distribuir sus productos e implementar nuevos esquemas de crecimiento comercial.
Esta coyuntura definió su vocación por la Licenciatura en Negocios Internacionales, disciplina en la que buscó adquirir fundamentos metodológicos para entender la estructura corporativa. Su meta principal era formarse en un área que le brindara fundamentos sólidos para analizar la operatividad empresarial y escalar un proyecto de forma planificada.
Desde su ingreso a la universidad, Olga se sumó a las actividades del Comité de Participación Estudiantil, asumiendo la presidencia del organismo durante su tercer semestre. La profesionista destaca que esta función le demandó coordinar iniciativas, atender imprevistos y liderar equipos multidisciplinarios con diversidad de criterios. Para ella, el liderazgo auténtico no radica en imponer una postura, sino en practicar la escucha activa, ponerse al servicio de los demás y fomentar el desarrollo de todo el equipo.
Gracias a su constante involucramiento e impacto social, el Tecnológico de Monterrey —a través de la Dirección de Liderazgo y Formación Estudiantil (LiFE)— le otorgó el galardón Borrego de Oro por su Liderazgo en Grupos Estudiantiles, máximo reconocimiento institucional a la excelencia integral. Estas capacidades operativas y de dirección fueron aplicadas directamente en La Lola snackbar, negocio que encabeza junto a sus hermanas y un equipo técnico especializado en la atención de eventos.