En la Ciudad de México, el sector refresquero ha sido testigo de grandes historias de éxito y fracaso. Una de las más emblemáticas es la de una empresa que, tras enfrentar una huelga devastadora, terminó en quiebra. Sin embargo, sus propios trabajadores tomaron las riendas, compraron los activos y refundaron la compañía, convirtiéndola en un modelo de autogestión que persiste hasta hoy.
Abrió una empresa refresquera en CDMX y una huelga lo llevó a la quiebra: los trabajadores compraron los activos y la refundaron
Descubre la historia de este hombre que fundó una empresa que llegó a ser importante en el país, pero que luego de una huelga obrera se fue a la quiebra.
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Boing es una empresa que empezó siendo una de las más importantes, hasta que quebró y se reconvirtió.
Este es el caso de Pascual Boing, una empresa icónica en la industria de bebidas en México. Fundada originalmente como Refrescos Pascual, su historia está marcada por la lucha sindical y la resistencia de sus empleados. Lo que comenzó como un conflicto laboral se transformó en un ejemplo de cooperativismo que ha perdurado por décadas.
El camino no fue fácil: la crisis económica, disputas legales y enfrentamientos con empresarios y políticos pusieron a prueba la determinación de los trabajadores. A pesar de los obstáculos, lograron reconstruir la empresa y mantenerla como una de las marcas más queridas por los mexicanos.
Así nació la empresa Pascual Boing
La historia de Pascual Boing comenzó en 1940 cuando Rafael Jiménez fundó Refrescos Pascual en la Ciudad de México. La empresa creció rápidamente gracias a sus bebidas frutales y su compromiso con la calidad. Sus productos se convirtieron en un referente en el mercado, con una fuerte presencia en la capital y en el interior del país.
A lo largo de las décadas, Refrescos Pascual se consolidó como una marca reconocida, compitiendo con gigantes internacionales. Su éxito se basó en la producción de jugos naturales y refrescos que conquistaron el paladar de los consumidores mexicanos. Sin embargo, el destino de la compañía cambió drásticamente en los años 80 debido a un conflicto laboral.
Pascual Boing: crisis de 1982, cierre y refundación
En 1982, México atravesaba una grave crisis económica que afectó a múltiples sectores. En Refrescos Pascual, los trabajadores exigieron mejores condiciones laborales y salariales, lo que derivó en una huelga. La empresa no pudo resistir el paro prolongado y terminó declarando la quiebra en 1985, dejando a cientos de empleados en la incertidumbre.
Lejos de rendirse, los trabajadores se organizaron y decidieron comprar los activos de la empresa para mantenerla operativa. Con la creación de la Sociedad Cooperativa de Trabajadores de Pascual, la compañía resurgió bajo el nombre de Pascual Boing. Esta transformación marcó el inicio de una nueva era basada en la autogestión y el reparto equitativo de las ganancias.
Pascual Boing: el conflicto con Victoria Valdez y la intervención de AMLO
A pesar del éxito como cooperativa, Pascual Boing ha enfrentado diversos conflictos internos y externos. Uno de los más sonados fue la disputa con Victoria Valdez, exdirectora de la empresa, quien denunció irregularidades en la administración y acusó a la cooperativa de prácticas desleales. Esta situación generó divisiones entre los socios y puso en riesgo la estabilidad de la compañía.
El conflicto llegó a instancias políticas cuando Andrés Manuel López Obrador, entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal y posteriormente presidente de México, intervino para mediar en la situación. AMLO respaldó a los trabajadores y defendió el modelo cooperativo como una alternativa viable para el desarrollo económico del país.
Hoy en día, Pascual Boing sigue siendo una de las marcas más queridas por los mexicanos, demostrando que el esfuerzo colectivo puede superar cualquier adversidad.
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