24 de mayo 2026 - 19:00

IMSS despide a la Ley 73 y se proyectan pensionados cada vez más pobres en las próximas décadas

La transición hacia nuevos esquemas de jubilación en el Instituto Mexicano del Seguro Social plantea un panorama de menores ingresos para los futuros trabajadores en el retiro.

IMSS despide a la Ley 73.

IMSS despide a la Ley 73.

El sistema de pensiones en México experimenta modificaciones estructurales que impactan de manera directa el futuro financiero de la población trabajadora. Durante décadas, los lineamientos establecidos en las normativas previas garantizaron condiciones de retiro específicas que actualmente entran en una fase de conclusión definitiva para los nuevos cotizantes.

Las proyecciones demográficas y los análisis económicos indican que el cambio de régimen legal modificará los montos que percibirán los ciudadanos al concluir su vida laboral.

Los expertos en seguridad social analizan las implicaciones de estas transiciones en la calidad de vida de las próximas generaciones de jubilados. A continuación te contamos más sobre la nueva decisión de IMSS.

IMSS (2)

Por qué la Ley 73 del IMSS es la mejor

Por mucho tiempo, el esquema de jubilación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) operó bajo un modelo de beneficio definido. Esta fórmula, que hoy conocemos como la Ley 73, ampara a todas las personas que empezaron a registrar semanas antes del 1 de julio de 1997. La gran ventaja de este régimen es que el monto del retiro ya estaba establecido y respaldado de por vida por la institución, lo que brindaba una tranquilidad financiera que hoy en día parece inalcanzable.

El verdadero atractivo de la Ley 73 radica en la fórmula que se utiliza para determinar el pago mensual. El IMSS realiza el cálculo tomando en cuenta el salario promedio de los últimos cinco años laborados (específicamente las últimas 250 semanas cotizadas), junto con el total de semanas acumuladas a lo largo de la vida laboral.

Este mecanismo ofrece un incentivo directo: si el empleado trabaja más años y logra cotizar con un mejor sueldo en la etapa final de su trayectoria, el monto de su pensión se elevará considerablemente. Con una estrategia adecuada, este esquema permitía a los trabajadores asegurar un retiro digno que se alineaba con los ingresos que percibían en activo.

Por si fuera poco, los asegurados bajo este esquema solo requieren un mínimo de 500 semanas cotizadas, lo que equivale a cerca de una década de trabajo. Asimismo, mantienen prestaciones que las nuevas generaciones ya no tienen, tales como el aguinaldo anual y mayores facilidades legales para transferir el beneficio a viudas o huérfanos.

IMSS Ley 73

IMSS Ley 73: la clave de la Modalidad 40

En el marco de la Ley 73 existe un recurso estratégico fundamental: la Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, popularmente llamada Modalidad 40.

Este esquema brinda la oportunidad a quienes se quedaron sin un patrón formal de seguir aportando de manera independiente, permitiéndoles elegir el salario diario con el que desean registrarse ante el instituto. El propósito principal es acumular más semanas cotizadas y elevar sustancialmente el promedio salarial de los últimos cinco años de vida laboral.

A través de la Modalidad 40, un derechohabiente de la Ley 73 puede maximizar sus recursos y aspirar a obtener la totalidad o incluso más de su salario previo al retiro. De hecho, se han documentado casos donde una planeación adecuada en esta modalidad incrementa el pago mensual en un 300% o más en comparación con el cálculo ordinario.

Por ello, la Ley 73 suele asociarse con pensiones de montos elevados, un panorama muy distinto al que ofrecen las Afores en la actualidad. En contraste, para los trabajadores cobijados por la Ley 97, la Modalidad 40 solo funciona para sumar semanas de cotización, sin que esto signifique un repunte importante en la pensión final, ya que su monto depende por completo de los fondos acumulados en su cuenta.

IMSS: la diferencia abismal con Ley 97

El panorama cambió radicalmente para todos aquellos que iniciaron su trayectoria laboral a partir del 1 de julio de 1997. El modelo de fondo solidario se sustituyó por un esquema de contribución definida, en el cual cada empleado posee una cuenta individual gestionada por una Afore.

En esta modalidad, la pensión ya no está asegurada ni se calcula con base en los últimos salarios. El monto final se determina estrictamente por las aportaciones obligatorias, las ganancias generadas por la administradora y el ahorro voluntario que logre acumular el trabajador, lo que traslada toda la responsabilidad del retiro al individuo.

Las diferencias en los requisitos también son marcadas. Mientras que la Ley 73 solicita únicamente 500 semanas, las reformas legislativas han ido elevando la meta para la Ley 97. Durante 2024 el mínimo requerido fue de 825 semanas; para 2025 sube a 850 semanas, y la cifra seguirá aumentando a un ritmo de 25 semanas anuales hasta alcanzar un tope de mil semanas en el año 2031. Esto significa que los jóvenes actuales deberán trabajar cerca de una década más que sus padres para poder jubilarse.

El aspecto más crítico de este sistema es la tasa de reemplazo, que mide qué proporción del último sueldo recibirá el pensionado. Con la Ley 97, se proyecta que el retiro cubrirá apenas entre el 33% y el 40% del salario final. En términos prácticos, alguien acostumbrado a percibir 10 mil pesos al mes tendrá que subsistir con solo 3 mil o 4 mil pesos mensuales al jubilarse. Por el contrario, quienes pertenecen a la Ley 73 retienen un porcentaje mucho más alto de sus ingresos y conservan el derecho al aguinaldo, una prestación eliminada en el nuevo régimen.

IMSS: ¿reforma para mejorar la Ley 97?

Debido a la marcada desigualdad entre ambos modelos, el futuro de las pensiones se ha colocado al centro del debate político en México. El gobierno federal ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar los cambios implementados en 1997, buscando contrarrestar las desventajas de la Ley 97 y construir un esquema más justo que asegure un retiro digno para la población.

Estas propuestas de modificación también buscan mitigar el impacto fiscal que causará el envejecimiento de la población en las próximas décadas, una etapa en la que habrá una mayor cantidad de jubilados y menos trabajadores en activo para sostener las finanzas públicas. No obstante, los analistas financieros advierten que cualquier ajuste debe planearse con cautela para garantizar la viabilidad económica del país a largo plazo.

Por el momento, la sugerencia para quienes cotizan bajo la Ley 97 es no confiarse únicamente del sistema de previsión social obligatorio. Alternativas como los Planes Personales de Retiro (PPR) y las aportaciones voluntarias —las cuales ya se pueden realizar de forma accesible en tiendas de conveniencia— representan las vías más viables para mejorar el monto final. A pesar de esto, las estadísticas señalan que el 70% de los mexicanos carece de margen financiero para ahorrar debido a los bajos sueldos actuales, un factor que deja el futuro de la seguridad social en manos de próximas decisiones legislativas.

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