Carlos Slim Helú y la enemistad que le costó miles de millones a uno de los hombres más ricos del mundo
Hay rivalidades que nacen en las canchas, otras en los juzgados, y algunas, directamente en la red social que uno de los involucrados compró para usarla a su antojo. La que protagonizan Carlos Slim Helú y Elon Musk pertenece a esta última categoría: comenzó con un apretón de manos virtual, se enfrió sin explicaciones y terminó en acusaciones públicas sin una sola prueba de respaldo. Una historia que mezcla negocios fallidos, egos descomunales y consecuencias económicas muy concretas.
Todo arrancó en 2024 con lo que parecía ser una alianza estratégica de primer nivel. Los directivos de América Móvil, el gigante de telecomunicaciones controlado por Slim, anunciaron conversaciones para revender el servicio de internet satelital Starlink de SpaceX en América Latina. El objetivo era ambicioso: ampliar cobertura, sumar clientes y unir a dos de los nombres más poderosos de la industria tecnológica global. Las expectativas eran altas. Los resultados, otra historia.
Apenas unos meses después, Slim echó por tierra cualquier ilusión de acuerdo con una frase tan breve como definitiva: "va para atrás". Sin dramas, sin comunicado formal, sin detalles. La alianza estaba muerta antes de nacer, y lo que vino después fue bastante más ruidoso que el silencio con el que se había caído el trato.
elon musk y carlos slim
Musk acusó a Slim sin pruebas en X, su propia plataforma, y la presidenta Sheinbaum salió a desmentirlo en cadena nacional.
Carlos Slim Helú bajo ataque: las acusaciones de Musk que encendieron a México
En enero de 2025, Elon Musk decidió cruzar una línea que pocos esperaban. Sin presentar ningún tipo de evidencia, el dueño de X compartió en su propia plataforma una publicación que insinuaba vínculos entre Carlos Slim Helú y el narcotráfico mexicano. El mensaje, originalmente publicado por una cuenta financiera, señalaba que una fortuna superior a los 70,000 millones de dólares no podría explicarse sin conexiones oscuras. Musk lo reposteó acompañado de un emoji de monóculo, suficiente para desatar una tormenta.
La reacción no tardó. La presidenta Claudia Sheinbaum salió a desmentir las acusaciones en su conferencia mañanera con una contundencia poco habitual en este tipo de disputas entre privados: "Es falso, no hay ninguna investigación contra el empresario Carlos Slim o sus empresas", declaró. Slim, por su parte, optó por el silencio directo frente a los señalamientos, aunque sí se permitió un dardo lateral: puso en duda públicamente que SpaceX pudiera enviar humanos a Marte y traerlos de regreso en 2028, como Musk prometía.
SHEINBAUM ELON MUSK
La caída de la alianza le costó a SpaceX su principal socio en América Latina y ralentizó la expansión de Starlink en la región.
Las peleas entre los más ricos del mundo no son solo espectáculo: dejan facturas. Y en este caso, Elon Musk fue quien pagó más caro. El conflicto derivó en una pérdida estimada de 7,500 millones de dólares en su patrimonio neto. Las acciones de Tesla cayeron de forma notable, y SpaceX perdió a su socio más estratégico en la región latinoamericana, lo que frenó en seco la expansión de Starlink en uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento para las telecomunicaciones satelitales.
Carlos Slim Helú, en cambio, salió del episodio con una hoja de ruta más sólida que antes. América Móvil anunció una inversión de 22,000 millones de dólares para desarrollar su propia infraestructura de fibra óptica y torres de comunicación, apostando por la independencia tecnológica frente a cualquier socio externo. Además, Slim amplió su tablero de alianzas hacia AST SpaceMobile y empresas del ecosistema chino, reduciendo su exposición ante Musk y consolidando a América Móvil como un actor central en el mapa de telecomunicaciones de la región.
america movil carlos slim
Slim respondió a la polémica invirtiendo 22,000 millones de dólares en infraestructura propia, sin depender de nadie.
Para SpaceX, el escenario se complicó: sin el paraguas de América Móvil, la competencia de gigantes europeos y chinos en Latinoamérica se volvió más intensa y difícil de contener.
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